La justicia santafesina condenó a uno de los líderes de la banda criminal que copó la comisaría 20 de Arroyo Leyes en noviembre de 2022, y a uno de los policías que integró el grupo e ideó el ataque a sus colegas.

Reconocieron haber integrado una asociación ilícita que perpetró una serie de asaltos coordinados entre 2020 y 2023 en la ciudad de Santa Fe y alrededores.

La justicia santafesina condenó a uno de los líderes de la banda criminal que copó la comisaría 20 de Arroyo Leyes en noviembre de 2022, y a uno de los policías que integró el grupo e ideó el ataque a sus colegas.
El juez penal Sergio Carraro dictó sentencia contra Sebastián José Pallavidini y Martín Hernán Viña, luego de que ambos admitieran su culpabilidad a través de la firma de juicios abreviados.
La asociación ilícita utilizó recursos del Estado para cometer robos violentos entre 2020 y 2023. Viña, alias "Pato", recibió una condena de seis años y ocho meses de prisión tras ser identificado como uno de los organizadores principales de la banda, y ejecutor directo del golpe en Arroyo Leyes.
Pallavidini, quien al momento de los hechos era personal policial activo, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo. Su rol fue determinante para el asalto a la dependencia policial, ya que proveyó la logística necesaria para vulnerar la seguridad de sus propios compañeros.

El acuerdo judicial, presentado por los fiscales María Laura Urquiza y Ezequiel Hernández, puso fin a una compleja investigación que desnudó el funcionamiento de la banda integrada por uniformados y civiles.
La organización no solo se dedicaba a asaltos domiciliarios convencionales, sino que se especializó en simular operativos oficiales, utilizando armas reglamentarias, uniformes y datos de inteligencia para reducir a sus víctimas.
Pallavidini contó con la representación de los abogados particulares José Mohamad y Rocío Alberto, mientras que la defensa de Viña estuvo a cargo del Dr. Martín Peón.
El más grave de los hechos por los que fueron condenados fue el copamiento, que ocurrió la madrugada del 17 de noviembre de 2022. Pallavidini instruyó a Viña a asaltar la comisaría 20 de Arroyo Leyes con un objetivo específico: sustraer el teléfono celular de un detenido que estaba alojado en la dependencia.
Para asegurar el éxito del plan, el policía entregó a la banda dos uniformes oficiales e información sensible sobre los movimientos de la guardia.
Alrededor de las 00.40, el grupo liderado por Viña llegó al lugar en un Fiat Palio Weekend. Vestidos con las prendas provistas por Pallavidini, ingresaron a la subcomisaría, exhibieron armas de fuego y redujeron al personal de guardia, a quienes ataron de pies y manos.

Al no encontrar el teléfono que buscaban, los delincuentes decidieron saquear la dependencia, llevándose una pistola Bersa 9mm, cargadores, municiones, un chaleco balístico, esposas y una escopeta Hatsan.
La audacia de la banda no terminó allí. Tras dejar inmovilizados a los policías, utilizaron un móvil policial de la sede -una camioneta VW Amarok- para dirigirse a una vivienda cercana. Simulando un procedimiento legítimo al grito de "¡Policía, abran!", ingresaron a la propiedad, golpearon a los moradores y les robaron un automóvil, dinero en efectivo, herramientas y pertenencias personales.
Mientras tanto, Viña permaneció en la subcomisaría controlando que la guardia no pudiera dar aviso a la Central de Emergencias.
La investigación judicial no solo se limitó a Pallavidini y Viña, sino que expuso una red de coimputados entre los que figuran Leonel Almada, Gabriel Lemos, Maximiliano Morgans, Rodrigo Guitton, Alejandro Medrano y Mauricio Paez.
Uno de los nombres con mayor peso específico en la causa es el de Andrés Kaipl, quien actualmente cumple condena a prisión perpetua por el crimen del agenciero de turismo Hugo Oldani, asesinado durante un robo en febrero de 2020.

Los investigadores determinaron que Kaipl cumplía el rol de brindar información sobre potenciales víctimas a la banda criminal y participaba en el reparto del botín de los robos.
La evidencia obtenida de los peritajes realizados al teléfono celular de Kaipl -originalmente secuestrado en la causa Oldani- fue clave para desentramar la estructura de la asociación ilícita y vincularlo con Viña y robos cometidos en noviembre de 2020.