Procedimiento policial en un complejo de cabañas en Colastiné Norte por supuesto maltrato animal
Brigada Ecológica inspeccionó un complejo de cabañas y granja tras acusaciones difundidas en redes sociales. El encargado del lugar negó los cargos y aseguró que la granja busca enseñar respeto por la naturaleza a los niños.
Operativo policial en un complejo de cabañas en Colastiné Norte. Foto Gentileza
Una denuncia por presunto maltrato animal activó durante el fin de semana un procedimiento de la Brigada Ecológica en el complejo de cabañas y granja “Solares de la Laguna”, ubicado en Colastiné Norte, a unos mil metros al oeste de la ruta provincial Nº1.
El lugar, administrado por Justo, quedó en el centro de una polémica que se inició en redes sociales y derivó en una inspección con veterinarios, personal municipal y efectivos policiales.
El encargado del predio rompió el silencio y dio su versión de los hechos, apuntando a una “falta de conocimiento” sobre el manejo de animales de granja y defendiendo el perfil educativo del espacio.
El origen de la denuncia
Según explicó Justo, la acusación surgió a partir de la difusión de imágenes de una coneja muerta, situación que —asegura— fue interpretada erróneamente como un caso de negligencia. “La coneja, llamada Pompa, estaba enferma y diagnosticada por un veterinario con mixomatosis, una enfermedad viral grave, altamente contagiosa y sin cura específica”, relató.
Operativo policial en un complejo de cabañas en Colastiné Norte. Foto Gentileza
El animal había sido llevado al predio por un vecino y se encontraba bajo tratamiento paliativo. “No murió por maltrato ni por un mal hábitat”, remarcó.
El propio reporte policial confirmó luego que no se hallaron conejos en el lugar, ya que habían fallecido por esa enfermedad viral, de acuerdo con los dichos del responsable.
Jaulas, aislamiento y un brote sanitario
Otro de los puntos cuestionados fue la presencia de conejos enjaulados. Justo aclaró que esa decisión fue tomada por indicación veterinaria, para evitar la propagación del virus. “Son conejos vacunados, de distintas razas, que llevaban varias temporadas acá. El aislamiento fue preventivo”, explicó.
Para el encargado, las imágenes difundidas no reflejaron el contexto sanitario ni las medidas adoptadas.
La inspección oficial
El domingo 4 de enero, a las 16.20, personal de la Policía Ecológica, junto a un veterinario designado por el fiscal interviniente y agentes de zoonosis, realizó una inspección en el predio.
Operativo policial en un complejo de cabañas en Colastiné Norte. Foto Gentileza
El informe oficial detalla la presencia de: Cuatro ovejas, dos de ellas sin esquilar; Una chancha con condición corporal delgada; Un asno joven, en buen estado; Cuatro caballos adultos, en buena condición; Pavos reales, gallinas, gallinetas y patos.
El profesional consignó además escaso reparo del sol en el sector de aves, hacinamiento de aves de corral y ausencia de registros sanitarios formales.
Respecto a las ovejas, Justo explicó que la esquila se realiza todos los veranos, y que el retraso en dos animales no representa un riesgo sanitario. “Recién empezó el calor fuerte. Tienen lana de un año, no más”, indicó, y agregó que redujo la cantidad de ovinos para evitar problemas de manejo y reproducción.
El caso del cerdo “flaco”
Otro de los señalamientos apuntó al aspecto delgado del porcino. Justo fue tajante: “En verano, los cerdos no engordan. No acumulan grasa por la temperatura”.
Operativo policial en un complejo de cabañas en Colastiné Norte. Foto Gentileza
Detalló que la chancha recibe alimentación controlada, agua, sombra y riego para mitigar el calor. “Es parte del cuidado. Un chancho obeso en verano corre más riesgos”, explicó.
Sobre el pavo real, el encargado sostuvo que el encierro es temporal y responde a un proceso de adaptación. La idea es que esté suelto. Ya tuvo cría, lo reconoce como su espacio. Cuando pase el verano y baje la circulación de gente, va a andar libre”, aseguró.
Habilitaciones, controles y una “zona gris”
En cuanto a la legalidad del emprendimiento, Justo reconoció que existe una laguna normativa. El complejo funciona como cabañas turísticas, y la granja se desarrolló de manera complementaria y educativa.
“Desde el municipio nunca me prohibieron ni me habilitaron. Ahora quedamos en avanzar para regularizar”, señaló, y se mostró dispuesto a cumplir cualquier requerimiento formal.
Un proyecto educativo y animales rescatados
Más allá de la polémica, Justo insistió en el objetivo pedagógico del lugar: acercar a los chicos al respeto por la naturaleza y los animales de granja.
Muchos de los ejemplares —remarcó— son rescatados, como una burra que había sido maltratada y hoy “come de la mano”.
“Siempre se puede mejorar. Lo que duele es que digan cosas que no son. Las denuncias están bien, pero también está bien escuchar”, concluyó.
La causa sigue su curso y se aguardan definiciones de la Fiscalía, mientras el complejo permanece bajo observación.