Condenaron al último de los tres efectivos policiales involucrados en una extorsión que tuvo lugar en la zona norte de la ciudad de Santa Fe.
Condenaron al ex subjefe de la Comisaría 8va de Santa Fe por extorsionar a un joven
Roque Oscar Romero aceptó su culpabilidad en un juicio abreviado luego de haber sido identificado como el responsable de intimidar a una víctima para exigirle un millón de pesos.

Roque Oscar Romero, quien se desempeñaba como subjefe de la Comisaría 8va al momento de los hechos, fue condenado mediante un juicio abreviado tras reconocer su participación en una maniobra caratulada como “exacciones ilegales”.
El fiscal de la Unidad de Delitos Complejos, Ezequiel Hernández, fue el encargado de llevar adelante la investigación y este lunes presentó el abreviado ante el juez penal Pablo Busaniche. Romero cambió a la defensa pública por el abogado particular Jorge Silva, y decidió admitir su culpabilidad.
El magistrado impuso a Romero una pena de tres años de prisión de ejecución condicional y seis años de inhabilitación absoluta para ejercer funciones en la policía. Además, el ahora condenado deberá afrontar una multa de dos millones de pesos, tal como lo prevé el Código Penal para estos delitos.

La condena de Romero llega tiempo después de que sus cómplices, Germán Noval y Patricio Piacenza, también fueran sentenciados por el mismo hecho. Durante la audiencia, se destacó que, si bien la pena es similar a la de los otros uniformados, la responsabilidad de Romero era mayor dada su jerarquía como subjefe de la dependencia y su rol determinante en la etapa de intimidación hacia la víctima.
Reconocimiento positivo
El proceso judicial contra Romero tuvo una complejidad distinta a la de sus subordinados. Mientras que Noval y Piacenza fueron detenidos en flagrancia durante un operativo de "entrega controlada", el subjefe logró evadir inicialmente la acción de la Justicia al no encontrarse presente en la sede policial en el momento exacto del procedimiento comandado por Asuntos Internos.
Sin embargo, el testimonio de la víctima permitió individualizar su rol en el plan criminal. Un paso fundamental en la investigación fue la rueda de reconocimiento de personas, donde la víctima señaló sin dudar a Romero como uno de los policías que lo habían extorsionado.

Durante la audiencia de juicio abreviado, la víctima manifestó un profundo temor hacia Romero debido a su posición de poder dentro de la fuerza, lo que llevó al juez a imponer medidas de protección, como la prohibición de acercamiento y contacto, para garantizar la seguridad del denunciante tras la condena.
Trampa, extorsión y denuncia
Todo comenzó cuando un joven se acercó con preocupación a Noval, que realizaba tareas adicionales en una estación de servicio, y le comentó su preocupación porque una motocicleta que le pertenecía -pero que había entregado como parte de pago de una deuda- había sido secuestrada, vinculada a un robo.
En lugar de recibir asesoramiento, el uniformado le montó una trampa, de la que más adelante participaron los otros dos policías: le sugirió realizar una denuncia falsa por robo para "desvincularse" del hecho. Luego, utilizaron esa misma denuncia para amenazarlo.
Fue en este punto donde la figura de Romero cobró protagonismo. Valiéndose de su autoridad, el entonces subjefe le aseguró al joven que podría pasar hasta 15 años en prisión si no accedía a sus demandas.

"Arreglá la plata con el pelado", fue la frase con la que Romero derivó a la víctima hacia sus cómplices para pactar el pago de un millón de pesos a cambio de devolverle el vehículo y no detenerlo.
Ante la presión, la víctima recurrió a Asuntos Internos, organizando una entrega de dinero marcado. Los agentes debieron prácticamente "desarmar" la comisaría para hallar el dinero, que había sido ocultado dentro de un balde con piedras.
El resultado del operativo, sumado al reconocimiento en rueda de personas realizado por la víctima, terminó por sellar la suerte judicial de los tres efectivos.








