Imputaron y dejaron en prisión preventiva al hombre investigado por amenazar al intendente de Avellaneda, Gonzalo Braidot.

La fiscalía sostuvo que llamó y envió mensajes de audio insultantes y amenazantes a Gonzalo Braidot, en un intento de “coaccionar su accionar como funcionario público”.

Imputaron y dejaron en prisión preventiva al hombre investigado por amenazar al intendente de Avellaneda, Gonzalo Braidot.
Se trata de José Gustavo Alderete, a quien se le atribuyó la autoría del delito de “amenazas coactivas agravadas”.
La medida cautelar fue solicitada por el fiscal Sebastián Galleano e impuesta por el juez Martín Gauna Chapero en una audiencia llevada a cabo el viernes en los tribunales de Reconquista.
“El ilícito que investigamos fue cometido alrededor de las 3 de la madrugada del martes”, detalló el fiscal y argumentó que “el imputado inició una secuencia de comunicaciones dirigidas al intendente Braidot que tenían como objetivo condicionar su accionar como funcionario público”.

El fiscal relató que “en primer lugar, el imputado llamó telefónicamente al intendente, quien no atendió la comunicación”. En tal sentido, agregó que “segundos después, la víctima devolvió la llamada, el hombre investigado lo atendió y lo insultó en tono hostil, alterado y agresivo, sin permitir un intercambio normal de palabras, ante lo cual, el intendente finalizó la comunicación”.
“El imputado continuó con su conducta y le envió al menos cinco mensajes de audio a través de Whatsapp, en los cuales desplegó un discurso violento y coactivo”, agregó el fiscal.
Galleano explicó que “el imputado no sólo amenazó de muerte a la víctima, sino también le impartió exigencias concretas vinculadas a su desempeño funcional, incluso vinculadas a terceras personas”.
En tal sentido, subrayó que “el imputado reforzó el carácter coactivo mediante una amenaza condicionada de máxima gravedad, introduciendo la posibilidad de causar la muerte de un tercero como mecanismo de presión ilegítima”, argumentó.

El funcionario del MPA indicó que “el imputado también incorporó una amenaza adicional de índole institucional, con la que intentó doblegar la voluntad del intendente mediante la exposición pública y el descrédito”.
“El imputado actuó de forma deliberada”, remarcó el fiscal y agregó que “su accionar estuvo siempre orientado a imponer su voluntad sobre un funcionario público mediante la amenaza de un mal grave, concreto e inminente”.
En tal sentido, Galleano concluyó que “las manifestaciones del hombre investigado fueron idóneas para generar temor serio en la víctima, quien en la fiscalía manifestó haberse sentido efectivamente atemorizada”.