Falso testimonio. Ese es el delito por el que este viernes fue condenada la agente policial Camila Belén Quiróz, quien fue detenida la semana pasada en la casa en la que convivía con su novio, quien se mantenía prófugo de la justicia desde hacía varios meses.
Condena para la policía que protegió a su novio mientras era buscado por homicidio
Camila Belén Quirós admitió su culpa y decidió poner fin al proceso judicial iniciado en su contra mediante la firma de un juicio abreviado. Su pareja quedó en prisión preventiva por el asesinato de Federico Pablo Acosta.

La mujer de 27 años admitió su responsabilidad en el hecho endilgado y decidió concluir el proceso legal iniciado en su contra mediante la aceptación de una pena de tres años de prisión, cuyo cumplimiento será condicional debido a que no registra antecedentes condenatorios.
El juez Leandro Lazzarini presidió la audiencia en la que la fiscal Laura Urquiza y el defensor particular Ramiro Carrasco presentaron el acuerdo de procedimiento abreviado. El magistrado condenó a Quiróz como autora de "falso testimonio" a 3 años de prisión en suspenso y le impuso una serie de restricciones.

Entre ellas, la prohibición de tener y portar armas de fuego, así como el deber de adoptar un oficio, ya que la condena supondrá su baja de la fuerza de seguridad provincial.
Convivía con un prófugo
Quiróz fue detenida la semana pasada en una casa del barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe, donde residía junto a su pareja, Laureano Yasser Lucero. El hombre de 22 años era requerido por la justicia desde el 31 de mayo, sospechado de haber perpetrado un ataque armado que derivó en la muerte de Federico Pablo Acosta.
Cuando los investigadores identificaron a Lucero como uno de los principales sospechosos, se enteraron de que el joven mantenía un vínculo con la oficial de policía. Fue en ese contexto que citaron a la agente a la Unidad Fiscal de Homicidios para tomarle declaración.

El 29 de junio Quiróz aseguró ante las autoridades que no mantenía un vínculo de pareja con el sospechoso, no conocía su paradero ni tenía contacto con su familia. Peritajes telefónicos e informes de la DAJUDECO confirmaron que la agente había mentido, ya que convivía con Lucero en una vivienda de Pasaje Público al 4700.
El 17 de septiembre allanaron el domicilio. Allí detuvieron a Quiróz y Lucero y secuestraron una pistola 9 milímetros marca Bersa TPR, 34 cartuchos, un chaleco balístico, $ 420.000 en efectivo y la credencial oficial de la policía.
Homicidio
Mientras Quiróz comienza a cumplir su condena, Lucero permanece tras las rejas. El miércoles el juez penal José Luis García Troiano ordenó su prisión preventiva sin plazos. La fiscal Urquiza le atribuyó la coautoría del "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" de Acosta.
Por el crimen hay un segundo imputado. Marcelo Raúl Molinas permanece preso desde hace varios meses.
Según la reconstrucción fiscal, Acosta fue atacado el 31 de mayo en Juan Díaz de Solís y Uruguay. La víctima circulaba en moto cuando fue interceptada por dos sujetos. Los investigadores determinaron que Lucero viajaba como acompañante y le efectuó al menos seis disparos en el cráneo y el antebrazo con un arma de fuego.

Tras el ataque, el conductor de la moto, Molinas, le sustrajo un arma a la víctima antes de huir. Acosta estuvo internado en el Hospital José María Cullen hasta el 14 de junio, fecha en que falleció por sepsis y falla multiorgánica.
Tras su detención, además del homicidio a Lucero le atribuyeron el delito de "provisión ilegal de armas de fuego". La fiscal señaló que, valiéndose de su condición de legítimo usuario ante el RENAR, adquirió cuatro armas en 2025 -tres pistolas calibres 380, .22 y .40, y una escopeta 12 UAB- con el objetivo real de desviarlas al mercado ilegal.








