Una discusión mínima, casi absurda en su origen, terminó en una escena brutal dentro de una escuela de Mar del Plata.
Mar del Plata: una pelea por un banco terminó con un alumno internado y otro expulsado
Una discusión por un banco dentro de un aula de la Escuela Secundaria N° 38 “Rodolfo Walsh” derivó en una escena de violencia extrema: un alumno de 14 años terminó internado con fracturas en el rostro tras ser golpeado por un compañero, mientras la comunidad educativa volvió a exigir respuestas ante episodios que, según denunciaron las familias, no eran nuevos.

El hecho ocurrió en la Escuela Secundaria N° 38 “Rodolfo Walsh”, donde un alumno de 14 años fue atacado por un compañero durante la primera hora de clases y terminó internado con fracturas en la cara, en medio de un nuevo caso de violencia escolar que sacudió a la comunidad educativa marplatense.
Según se reconstruyó a partir de los testimonios difundidos por la familia y por medios locales, la agresión se produjo el viernes cuando un estudiante de tercer año ingresó al aula y comenzó a discutir con Nahuel por un banco.
La pelea, que en otro contexto podría haber quedado en un cruce menor entre adolescentes, escaló en cuestión de segundos. De acuerdo con la denuncia, el agresor tomó del cuello a su compañero, lo tiró al piso y empezó a golpearlo con trompadas, patadas y pisotones.

La secuencia fue de una violencia difícil de relativizar. Nahuel recibió golpes en la cabeza y en el rostro, y el ataque le provocó lesiones de consideración que obligaron a su inmediata atención médica. Después, el video del episodio comenzó a circular en redes sociales y amplificó la conmoción.
La viralización de esas imágenes no hizo más que agravar el impacto del caso. Lo que hasta entonces era una denuncia grave dentro del ámbito escolar pasó a convertirse en una escena pública, con una crudeza que volvió todavía más visible el nivel de agresión que sufrió el adolescente.
Padres, alumnos y docentes acompañaron una protesta pacífica frente al establecimiento para exigir respuestas y reclamar que las autoridades adopten medidas concretas que eviten que una situación similar vuelva a repetirse.

Advertencias ignoradas y reclamos a la escuela
En ese marco, Leopoldo, el padre de Nahuel, planteó con dureza que la conducta del agresor ya había sido advertida durante el año pasado. Según relató, hubo actas, reuniones y pedidos formales, pero las respuestas nunca alcanzaron para frenar una escalada que terminó estallando de la peor manera.
Su queja apuntó de lleno a la falta de reacción institucional. Dijo que tuvo que ocurrir algo tan grave como lo que sufrió su hijo para que finalmente se tomaran decisiones de fondo y cuestionó que, mientras durante meses se acumulaban antecedentes, la familia recibía como respuesta que no había herramientas para resolver el problema.
También criticó el modo en que, a su entender, la escuela dejó crecer el conflicto sin ofrecer garantías mínimas de tranquilidad para el resto de los alumnos. En sus declaraciones, dejó flotando una sensación que se repite cada vez con más frecuencia en este tipo de episodios: que la intervención llega tarde, cuando el daño ya está hecho.
A la violencia del ataque se sumó, además, otro elemento que generó bronca en la familia. El padre de Nahuel aseguró que la ambulancia nunca llegó y que tuvo que trasladar a su hijo por sus propios medios para que recibiera atención médica, en un contexto de desesperación y desconcierto.
El adolescente quedó internado en la Clínica del Niño y la Familia, con el rostro muy hinchado y bajo tratamiento con antibióticos, corticoides y antiinflamatorios. De acuerdo con lo relatado por su entorno, presenta múltiples fracturas en la nariz y en el maxilar, lesiones que exigen seguimiento y tiempo de recuperación.
A ese cuadro físico se suma el impacto emocional. Su padre contó que Nahuel está golpeado, triste y afectado especialmente después de ver el video de la agresión, porque no recordaba con claridad que le habían pateado la cabeza mientras estaba en el piso. La secuencia, ya convertida en prueba y en trauma, le devolvió una imagen feroz de lo vivido.

Expulsión, traslado y una comunidad en alerta
Frente a la gravedad del caso, las autoridades de la Escuela Secundaria N° 38 resolvieron la expulsión del alumno señalado como agresor. La medida fue confirmada el lunes por la Jefatura Distrital y por la familia de la víctima, que había reclamado una respuesta concreta desde el primer momento.
La decisión, sin embargo, no implica que el adolescente quede fuera del sistema educativo. Según se informó, no podrá continuar en ese establecimiento, pero deberá ser reubicado en otra institución, ya que el derecho a la educación no puede ser suspendido, aun cuando la sanción disciplinaria dentro de la escuela actual sea la más severa.









