En los días de calor intenso, cada persona lo vive de manera diferente. Hay quienes trabajan al aire libre, quienes pasan gran parte de la jornada en espacios cerrados y quienes alternan entre ambos.

La hidratación constante, la ropa adecuada y evitar la exposición solar en horarios críticos son claves para atravesar los días de calor extremo. El médico clínico Lucas Rodríguez explica qué hacer, qué evitar y cuándo consultar.

En los días de calor intenso, cada persona lo vive de manera diferente. Hay quienes trabajan al aire libre, quienes pasan gran parte de la jornada en espacios cerrados y quienes alternan entre ambos.
Sin embargo, más allá de las distintas realidades, las altas temperaturas terminan afectando a toda la población de alguna forma. Frente a este escenario, el médico clínico Lucas Rodríguez brindó una serie de recomendaciones claras para prevenir complicaciones de salud y reconocer a tiempo los signos de alerta.
El profesional explicó que los días de calor suelen ser “extenuantes” para el cuerpo, por lo que es fundamental adoptar hábitos simples pero constantes que ayuden a atravesarlos de la mejor manera posible.

Según Rodríguez, la primera y más importante recomendación para enfrentar las altas temperaturas es la hidratación constante. “Lo más importante para este tipo de días es la hidratación continua, por lo menos dos o tres litros de agua por día, en la medida de lo posible”, remarcó.
El médico fue enfático en que el agua es la bebida de hidratación por excelencia. En ese sentido, aclaró que no es necesario recurrir de manera generalizada a bebidas energizantes o suplementos especiales. “En general, la hidratación por excelencia es el agua”, señaló, y agregó que este consejo es válido para la mayoría de la población.
Rodríguez hizo especial hincapié en el consumo de alcohol durante el verano. Explicó que el alcohol tiende a deshidratar, por lo que recomendó que quienes consuman bebidas alcohólicas traten siempre de acompañarlas con agua para evitar un mayor impacto negativo en el organismo.
Otro punto central es la elección de la ropa. El médico recomendó utilizar prendas claras, ya que ayudan a reflejar la radiación solar, y evitar las ropas oscuras, que absorben el calor. Además, sugirió optar por telas livianas, preferentemente de algodón, y reducir el uso de materiales sintéticos como el nylon o el poliéster.

La exposición solar también debe ser controlada. Rodríguez indicó que es fundamental evitar estar al sol en los momentos de mayor radiación ultravioleta, que se extienden aproximadamente entre las 11 de la mañana y las 16.30.
En esos horarios, permanecer a la sombra o en espacios cerrados puede marcar una gran diferencia en la prevención de golpes de calor.
En cuanto a la actividad física, el profesional aconsejó evitar los ejercicios extenuantes durante los momentos de mayor calor. Si no es posible modificar los horarios, recomendó reforzar la hidratación y realizar pausas frecuentes durante la actividad para permitir que el cuerpo se recupere.
Además, destacó la importancia de los ambientes frescos. Mantener los espacios cerrados con cortinas, utilizar ventiladores o aire acondicionado y reducir la exposición directa al calor ayuda a prevenir los sofocones y el desgaste físico que provocan las altas temperaturas.
Consultado sobre las patologías más habituales en esta época del año, Rodríguez explicó que el golpe de calor es una de las más importantes y a las que mayor atención se les debe prestar. A esto se suman cuadros de gastroenteritis y diarreas, que suelen incrementarse durante el verano.
También mencionó la presencia de cuadros virósicos, tanto digestivos como respiratorios. En este punto, señaló que la combinación de humedad y polinización del ambiente puede generar irritación de las vías respiratorias.
“Estamos en una zona donde hay mucha humedad y la polinización hace que la vía respiratoria se irrite con mayor frecuencia”, explicó. Por eso, es común que muchas personas presenten dolor de garganta, tos, catarro o sensación de congestión.

El médico también se refirió a los efectos del uso del aire acondicionado. Si bien no profundizó en patologías específicas, reconoció que su uso puede generar algunas molestias, especialmente en el aparato respiratorio, cuando no se utiliza de manera adecuada.
Un apartado especial merecen los adultos mayores y los niños. Rodríguez advirtió que en los adultos mayores es clave reforzar la hidratación, ya que muchas veces no sienten sed.
“Hay que hacer mucho hincapié en los adultos mayores”, sostuvo, y recomendó que eviten la exposición prolongada al calor, especialmente durante los horarios de mayor radiación. También sugirió que no permanezcan en la vereda o al aire libre en esos momentos, una costumbre frecuente durante el verano.
En el caso de los bebés y niños pequeños, indicó que deben recibir líquidos de manera permanente.

La cantidad y el tipo de hidratación dependerán de la edad: si son lactantes o si ya pueden consumir otros líquidos. En todos los casos, la constancia es fundamental para evitar la deshidratación.
Finalmente, Rodríguez detalló cuáles son los signos de alarma a los que se debe prestar atención. Entre las manifestaciones más frecuentes del golpe de calor mencionó mareos, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea y cefalea intensa. También pueden aparecer fotofobia, es decir, molestia ante la luz, y sensibilidad al sonido.
Ante estos síntomas, la recomendación inmediata es hidratarse, colocar compresas frías en el cuerpo y trasladar a la persona a un ambiente fresco, con ventilación o aire acondicionado.
Si los signos son severos o no mejoran, el médico insistió en la importancia de consultar de inmediato con un profesional de la salud o acudir a una guardia.