Por Nancy Ramos Dorsch

Esta limpieza energética es un proceso indispensable ya que a medida que las usamos con sus distintos propósitos es natural que acumulen energías no deseadas.

Por Nancy Ramos Dorsch
El poder de las piedras energéticas es infinito y constituyen una herramienta muy útil para quienes practican gemoterapia, como así también pueden ser grandes aliadas, guías y maestras cuando querramos equilibrar nuestros chakras, nivelar nuestra energía, usarlas como amuleto o símbolos de protección, dependiendo de la propiedad de cada una de ellas.
Todos los cristales deben limpiarse, activarse y programarse antes de usarlos por primera vez y deben mantener periódicamente una rutina de limpieza; ya que son canales y debemos conectarnos a ellas en su máxima esencia, energía y libre de impurezas.
Esta limpieza energética es un proceso indispensable ya que a medida que las usamos con sus distintos propósitos: reiki, tameana, meditación u otras terapias, es natural que acumulen energías no deseadas.

Existen variadas formas de realizar la limpieza de nuestros cristales en nuestros hogares:
El primer aspecto que debemos tener en cuenta es que muchos cristales son hidrofóbicos, esto quiere decir que no son aptos para sumergirlos en agua; pueden deteriorarse: como la selenita, malaquita, lapislázuli, pirita, hematite, entre otras.
El agua y la sal marina no es un método recomendable en general si no conocemos la estructura molecular y su composición química, ya que pueden modificar su esencia energética.
Ponerlas bajo la lluvia: Si ya conocemos que pueden sumergirse en agua, el agua de lluvia es maravillosa para purificarlas. Las ponemos en un cuenco los días de lluvia con el poder del cielo.
Limpieza con humo: Una manera sencilla y práctica es hacer un sahumado con un atadito de hierbas como incienso, mirra o salvia. Colocamos la piedra en nuestras manos y le pasamos el humo para eliminar malas energías.
Limpieza en la tierra: De esta manera vamos a conectar nuestro cristal con el poder de la tierra. Podemos enterrarlas por unas horas o ponerlas en una maceta en nuestro jardín.

Para cargar nuestros cristales también hay diferentes maneras:
Uso de otros cristales: podemos una vez que estén limpios colocar nuestras piedras sobre una drusa de amatista, citrino o una geoda de cristal de cuarzo.
Luz solar: la energía del sol puede cargar los cristales, pero no todos son aptos ya que pueden perder su color vibrante y se desgastan con la exposición solar, por ejemplo el amatista, así que debemos ser cuidadosos con él. La luz solar es una fuente de energía yang: acción y avance.
Luz lunar: la energía lunar es fantástica para nuestras piedras ya que se impregnan con su poder. Aprovechar las lunaciones importantes de cada mes de acuerdo a nuestras intenciones.
Ahora, nuestros cristales ya están limpios y cargados, es el momento de intencionarlos y conectarnos a ellos de manera armónica.
Cada piedra energética tiene diferentes beneficios y propiedades así que debemos conocerlos y obtener información sobre ellos antes de fijar nuestro propósito.
Esta intención es colocar el cristal en nuestras manos, pensar con el corazón, conectarnos con su vibración y respetando la naturaleza.
Decretamos lo que necesitamos y le pedimos su asistencia y guía maestra.
El mejor momento para limpiar, programar e intencionar es cuando uno lo siente, cuando notamos que su energía no es la misma y teniendo en cuenta su cuidado natural.
Recordemos que si en algún momento nuestras piedras se rompen, estallan o simplemente desaparecen como arte de magia, es porque sí, así es la magia y poder de las piedras energéticas, ellas han cumplido su ciclo, han asistido a nuestra protección y han culminado su misión con nosotros.
Cuando la piedra se rompe, le agradecemos y la devolemos a la tierra, a su reino mineral donde nace su poder.
Ahora sí, a cuidarlas con amor y conciencia.