La victoria ante Los Andes fue un bálsamo tranquilizador, no solo por el resultado sino porque se consiguió a partir de lo que le quedó a Delfino, de un plantel diezmado, para sacar a flote un partido en el que no podía conseguir otro resultado que no fuera la victoria.
Colón se reconstruyó de sus cenizas
Con una defensa remendada y el ingreso espectacular de Lago, le ganó muy bien a este Los Andes que llegó a Santa Fe con un arco al que era difícil de vulnerar. Para el sábado, ante All Boys, Delfino tendrá el mismo panorama entre sancionados y “tocados” por lesiones.

Aparte, Los Andes venía en baja y obligado, pero con la chapa de ser uno de los equipos con la defensa más sólida del campeonato de Primera Nacional (o al menos de la zona) junto con Almirante Brown. Le habían marcado solo 17 goles en 29 partidos y Colón le hizo 3 en un solo partido. Y en un solo tiempo, para ser más preciso.
Debió armar el equipo con lo que le sobraba o tenía sano y a disposición. Entre sancionados y lesionados, se había quedado con tres cuartos de la defensa titular afuera, más el “5” que jugó siempre. Peinipil y Lértora, afuera por haber llegado en Mendoza al límite de amarillas. Barrios y Rasmussen afuera por lesiones. Y en el caso de éste último, un dolor lumbar que lo dejó sin entrenamiento en los días previos y sin partido, “porque se levantó con dolores y preferimos no arriesgarlo”, según se encargó de decir el propio Delfino.
Entonces, hubo que improvisar. Y en defensa, apareció un Beltrán de muy pocos minutos (se animó con varias proyecciones, sobre todo en el segundo tiempo), un Zahir Ibarra del que la gente ya casi ni se acordaba (jugó bastante en el peor momento de Colón, sobre el cierre del torneo pasado) y un Olmedo que fue suplente todo el año. El único sobreviviente de la defensa titular, fue Castet. Y aparte, un “5” como Muñoz al que le costó mucho afirmarse como titular en este campeonato, salvo cuando el técnico de turno resolvió ubicarlo junto a Lértora.

El impacto determinante de Lago
Al partido lo terminó arreglando Lago, con su obligado ingreso para reemplazar a Franco García. “Lo íbamos a hacer jugar los últimos 30 minutos”, dijo con mucha hidalguía y honestidad el propio Delfino, dejando en claro que su inclusión como suplente se debió a que no se encontraba en condiciones óptimas de ir a la cancha desde el arranque. Posiblemente preso de sus propias palabras (“conmigo, el que juega tiene que estar ciento por ciento”, señaló en cancha de Racing de Córdoba hablando del propio Lago), el técnico sabalero dejó en el banco a un jugador que es el distinto que tiene el equipo y alguien al que la divisional ya le está quedando muy chica.
Lago entró y liquidó el partido en esa ráfaga del último cuarto de hora (un poco menos, también) del primer tiempo, cuando definió de manera exquisita el pase que le sirvió Sarmiento y luego colocó un remate cruzado, de zurda, para dejar sin chances al veterano López en la jugada del tercer gol, que fue muy bien concebida junto a Marcioni (imparable en el primer tiempo) y Bonansea, que le devolvió con mucha calidad la pelota adentro del área.
Nuevas bajas pensando en All Boys
El partido le dejó secuelas a Delfino, pensando en el partido del sábado ante All Boys. Puede recuperar a Peinipil y Lértora, pero pierde a Lago y a Toledo por haber llegado, ambos, al límite de cinco amarillas. Y después, la “chorrera” de lesionados: Budiño (complicadísimo), Franco García, Pier Barrios, Sarmiento y Rasmussen. Otra vez con la dura tarea de armar el equipo con lo que le sobra cuando pasa la zaranda de los sancionados y lesionados.

Justamente, esto ocurre cuando al torneo le quedan seis partidos de la fase regular, Colón está en el quinto puesto y aspira a recuperar la posición perdida dentro de los cuatro primeros (está a un punto de Deportivo Madryn, que es el cuarto de la zona). Es el momento de consolidar un equipo y un funcionamiento para llegar en las mejores condiciones al Reducido que definirá el segundo ascenso. Y no puede contar con el plantel a disposición, trabajando sobre los vestigios que quedan en pie y debiendo apostar, obligadamente, al concurso de jugadores que no vienen con rodaje, como ocurrió en este partido con Zahir Ibarra, por ejemplo y con el propio Picech, que entró en el segundo tiempo, cuando esa máquina de tirar centros sobre el área en la que se convirtió Los Andes, obligó a Delfino a rearmar la defensa con línea de cinco y agregar un jugador que ayudara en el juego áereo defensivo.
Un primer tiempo de alto nivel
La valentía y el coraje que tuvieron en el primer tiempo para intentar jugar al fútbol, algo que el mismo Delfino les reclamó y hasta reprochó en un par de oportunidades, tuvo su premio. Más allá del desequilibrio individual de sus dos figuras (Lago, en primer término, y también Marcioni, que fue imparable para la defensa adversaria), Colón tuvo una propuesta futbolística en esa parte inicial que justificó el 3 a 0 con el que se fue al descanso y que dio, en todo momento, la imagen cierta de partido definido.
En el peor de los escenarios (por las tres derrotas al hilo) y con tantas modificaciones del medio hacia atrás, Colón produjo uno de los mejores partidos – en el primer tiempo – de este torneo, con contundencia y un manejo de la pelota que le trajo, como premio, una victoria que el equipo terminó de redondear con el brillante ingreso de Ignacio Lago a la cancha, uno que lamentablemente se quedará afuera del encuentro con All Boys del sábado que viene en Floresta.









