Existen historias muy particulares que unen, de alguna manera, a las instituciones. Se perciben más lógicas cuando se trata de enlazar a Colón – como este caso – con clubes grandes. Que un jugador que triunfó en Colón pueda hacerlo, antes o después, en uno de los clubes poderosos del país, es algo hasta normal por la mayor historia que tienen esas instituciones, más ligadas a los logros. Pero que tres futbolistas destacados de Colón – y los tres jugando en la misma posición y en distintos tiempos – también hayan dejado huella en un club como Los Andes, no es algo común. Pero se da.
Colón y Los Andes unidos por los goles de tres “9” que se cansaron de meterla
El “Mono” Obberti, el “Pampa” Gambier y el “Bichi” Fuertes no pasaron desapercibidos por los dos clubes, aunque en uno hayan brillando más que en el otro. Rara historia que merece ser contada.


El caso que nos ocupa es de tres centrodelanteros goleadores. Uno de ellos, el “Mono” Alfredo Obberti, que fue ídolo de Newell’s, pero que antes de eso fue clave en el ascenso de Colón en 1965 (llegó al club con apenas 19 años) y ya contaremos su logro en Los Andes. Otro es Miguel Angel Gambier, goleador de Colón en la gran campaña de la temporada 94-95, cuando llegó al club en la parte final de su carrera y terminó siendo figura de ese torneo e ídolo (hasta existe una agrupación que lleva su nombre). Por último, Esteban Oscar Fuertes, el “Bichi”, del que abundan las palabras a la hora de darle su merecido reconocimiento como jugador de Colón, ya que ostenta un record difícil de alcanzar o superar: el de cantidad de partidos jugados y goles convertidos.
Veamos:

* Alfredo Obberti jugó 24 partidos en aquella campaña de Colón en 1965 y convirtió 13 goles. Fue el autor de un tanto clave: el de la victoria ante Deportivo Español, en cancha de Atlanta, el 14 de diciembre de ese año, que sirvió para asegurar el ascenso, además de haberse convertido en el goleador del equipo. ¿Qué pasó con él en Los Andes?, jugó 37 partidos en 1968, marcando 23 goles. Trece de ellos fueron convertidos en el Metropolitano de ese año (que San Lorenzo le ganó a Estudiantes) y de tal manera, el “Mono” se convirtió en el goleador del torneo, siendo la única vez en la historia que un jugador de Los Andes se anota como el máximo artillero de un torneo de Primera División.
* Miguel Angel Gambier llegó a Colón con 35 años, de la mano de Nelson Chabay, para convertirse en el goleador sabalero del ascenso de 1995. Se quedó a jugar un año en Primera y totalizó 62 partidos en Colón, marcando 30 goles. Muchos recuerdan aquellos dos goles en la final con San Martín de Tucumán en el barrio Centenario o el penal que ejecutó en tiempo de descuento, sancionado por Javier Castrilli, ante Belgrano de Córdoba, también en el Brigadier López. Ese gol fue clave no solo para ganar el partido, sino para dar un paso fundamental para mantener la categoría. Luego de Colón, se puso la camiseta de Los Andes y fue la última de su carrera profesional. Allí jugó 21 partidos y no abandonó su capacidad goleadora: marcó 8 tantos. En 1997 le puso punto final a la carrera que había arrancado en Flandria, en 1980.

* Esteban Oscar Fuertes es un nombre “pesado” en la historia de Colón. Jugó 302 partidos y convirtió 144 goles. Rompió el record de partidos jugados (lo ostentaba el “Bambi” Araos) y el de goles convertidos (en poder de la “Chiva” Di Meola). Estuvo en cuatro oportunidades en el club, desde aquella llegada en 1997, procedente de Racing, para jugar la Copa Conmebol. El Bichi jugó 611 partidos y convirtió 261 goles en toda su extensísima carrera. Quiere decir que más de la mitad de los goles los hizo con la rojinegra y con esa camiseta jugó prácticamente la mitad de sus partidos como profesional. En Los Andes, el Bichi – muy joven todavía -, jugó entre el 93 y el 95, convirtiendo 31 goles en 68 partidos. Esas campañas le permitieron ser visto por Platense, que se lo llevó para jugar en Primera y de allí vino luego un paso por Racing y la llegada a Colón para iniciar su camino a convertirse en leyenda.
Obberti, Gambier y Fuertes, tres centrodelanteros, tres goleadores que no pasaron para nada desapercibidos por Colón y que también dejaron su sello en Los Andes. Quizás, de los tres, la marca más fuerte en los dos clubes la haya dejado el “Mono” Obberti: goleador del ascenso de Colón en el 65 y goleador del torneo de Primera con la camiseta de Los Andes en el 68, antes de empezar a escribir su propia historia con letras de ídolo en Newell’s.
Después, se podrían mencionar partidos que quedaron en el recuerdo entre ambos clubes. Por ejemplo, Los Andes le metió 5 a Colón en 1971, pero hay un atenuante: 48 horas antes, debido a la lluvia que obligó a postergar el encuentro, Colón le había ganado 3 a 1 brillantemente al Huracán de César Luis Menotti. El físico jugó su propio partido y eso fue lo que aprovechó un Los Andes más descansado para ganarle 5 a 3 en el Centenario. Otro partido inolvidable, para muchos, fue el del Reclasificatorio de 1970. Colón le ganó 4 a 1 a Los Andes en el partido previo a aquella victoria por 1 a 0 a Unión con el gol de Mottura en el 15 de Abril que lo encaminó para salvar la categoría. Y el último se dio en 1984. Colón jugaba en Lomas de Zamora, en el torneo de Primera B, y ese equipo que dirigía Eduardo Janín perdía 4 a 2. Esa tarde de sábado, ventosa y algo fresca, fue el último partido de Ernesto Juan “Cococho” Alvarez, uno de los grandes ídolos sabaleros.











