Los errores o las ventajas, en una categoría en la que se juega poco y se lucha mucho, se pagan muy caros. Colón, literalmente, regaló los dos goles. Levato cabeceó increíblemente libre, con Rasumussen y Lértora cerca suyo pero sin tomarlo. Aprovechó el “9” para capitalizar un centro desde la izquierda y marcar la diferencia cuando se jugaban 40 minutos de un primer tiempo bastante parejo en el trámite. Y enseguida, en tiempo adicionado y antes del final de la etapa, Berterame recibió un pase de Fagundez (con Lago, los únicos que intentaron jugar siempre), remató al arco y Budiño dio rebote, dejando la pelota otra vez en los pies del “7” de Morón, que la envió al fondo del arco.
Colón fue “demorón” en reaccionar
Dos errores en el cierre de un primer tiempo mediocre de Colón, le dieron a un eficaz Morón la posibilidad de sacar una ventaja de dos goles en el resultado. El segundo tiempo del equipo de Delfino fue diferente, mejoró, descontó y pudo haberlo empatado. Morón se le fue a 7 puntos y Ferro le sacó 9. El domingo visita a Godoy Cruz.

¿Estaba bien el 2 a 0 a favor de Morón en la etapa inicial?, de ninguna manera. Insisto en que el partido fue parejo y Colón hasta tuvo dos opciones muy claras para convertir. Un fue de Franco García que no alcanzó a empujar, a centímetros de la raya de gol, una jugada que arrancó en un lateral de Lértora que peinó Bonansea. Y éste, unos minutos después y en un momento en el que parecía que Colón empezaba a adueñarse de la iniciativa, recibió un excelente pase de Lago y le faltó decisión para convertir en un mano a mano muy claro.
El 2 a 0 era un resultado exagerado. En todo caso, ir ganando significaba un premio para el equipo más sólido, más compacto y más vivo para aprovechar las ventajas otorgada por el rival. El partido era parejo y peleado, con situaciones de gol repartidas. Punto y aparte. Si terminaba empatado el primer tiempo, nadie hubiese reclamado justicia porque no hubo dominadores en el trámite. Pero los partidos se definen en las áreas. Y Morón acertó en la de Colón (tuvo tres situaciones y metió dos goles), mientras que Colón no lo hizo en la del rival.

Los silbidos con los que se fue el equipo al vestuario, fueron la reacción lógica de la gente. Y el impulso que tuvo Delfino para cambiar. Toledo y Garate, los dos que habían salido del equipo titular que jugó con Racing en Córdoba, a la cancha, en reemplazo de Antonio (que estaba amonestado pero igualmente no pesó para nada en el trámite del partido) y de un Marcioni con muy poca actividad por el costado derecho. ¿Qué cambió Delfino?, por empezar, el esquema. De ese 4-4-1-1 flexible, pasó al 4-4-2, con Franco García y Lago por afuera, Toledo acompañando a Lértora y tratando de poner la pelota contra el piso y los dos “9”, una fórmula (y una dupla) que hasta ese momento no estaba dando resultados y, por eso, Delfino la desactivó para este partido.
Aquella eficacia de la que hizo gala Morón, no la tuvo Colón en el inicio del segundo tiempo, porque a los 2 minutos se produjo una jugada clara (de las que no abundaron en absoluto en el primer tiempo), con una aparición de Castet al claro, por detrás de Iñiguez, para meter un centro abajo con Garate entrando al primer palo y Bonansea por el medio. No conectó Garate y salvó Salvá, el arquero del “Gallito”.
Pero no se hizo esperar el descuento. Esa mayor energía sabalera en el arranque del complemento, se trasladó al resultado. García se metió en el área y metió el pase al medio que, en esta ocasión, capitalizó Bonansea para empujarla al fondo del arco. Cambió el equipo, porque entró con otra decisión para jugar el segundo tiempo y consiguió un gol clave cuando apenas se jugaban 7 minutos del complemento. Se armaba un partido más que atractivo.

García era más “picante” por derecha, en el complemento, que por izquierda, por donde habitó en el primer tiempo. Allí hubo un acierto de Delfino de dejarlo en cancha y cambiarlo de sector. El empuje de Colón en el primer cuarto de hora dejó de ser tan evidente a medida que Morón volvió a emparejar el trámite. Los dos abusaron de los rechazos largos, es cierto. Y Colón trató de meter centros al área para aprovechar la presencia de los dos “9”. Pero el partido tuvo otra dinámica en el segundo tiempo, sobre todo por el lado de Colón, que tuvo el empate en un mano a mano de Toledo que salvó Salvá otra vez.
Pasada la media hora, Delfino arriesgó con dos cambios. Puso a Conrado Ibarra y a Darío Sarmiento por Castet y Pier Barrios. Un volante por un lateral y un enganche por un defensor. El equipo quedó con Peinipil, Rasmussen y Lértora más contenido, metiéndose en la zona defensiva cuando el rival sumaba gente en ataque. Era el momento de “tirar toda la carne al asador” para buscar el empate, algo que no parecía una utopía.

El paso de los minutos se convirtió en otro rival para Colón. Delfino aprovechó otra ventana de cambios para colocar en el cierre a Buosi por un Franco García que se fue aplaudido. Su segundo tiempo fue bueno, le sirvió el gol a Bonansea pero complicó mucho por el sector derecho, justificando la confianza que le depositó el técnico para colocarlo como titular.
Morón supo aguantar defensivamente. Algunas atajadas de Salvá, el buen trabajo de Kubiszyn en el medio, las pinceladas de Fagundez y, sobre todo, la eficacia para aprovechar las ventajas defensivas de Colón en el cierre del primer tiempo para ganar el partido, más allá de una jugada dudosa que se reclamó en el final, aunque claramente el defensor de Morón puso los brazos detrás del cuerpo y es lo que señaló el árbitro, además de que estaba afuera del área.

Con Racing pasó lo mismo, en Córdoba. El primer tiempo fue descartable y en el segundo mejoró. Regaló un tiempo. En este caso, la reacción del segundo lo llevó a merecer el empate. No hubiese estado mal, pero las fallas se pagan caras. Y después, se hace cuesta arriba. Máxime cuando enfrente tiene a un equipo bastante sólido y con un buen arquero, que fue figura en el segundo tiempo.








