El equipo de Medrán fue superado, volvió a tener pocas ideas para jugar y esta vez se equivocó reiteradamente en defensa (no se salva ninguno, arquero incluido) y perdió sin atenuantes. El partido tuvo un entretiempo de casi una hora por falta de ambulancia.
Flojo partido de Colón ante San Telmo que resulta en un llamado de atención, sobre todo por lo mal que se jugó en muchos aspectos del juego.. Fotos: Juan Manuel Foglia.
San Telmo le metió un freno a la pretensión de protagonismo de Colónen la Primera Nacional. Le ganó bien, aprovechándose de algo que no se había visto desde el inicio del torneo: la tremenda inseguridad de una defensa que abandonó el rótulo de solidez que había tenido en los otros partidos y tuvo una tardecita de terror.
Colón recién se puso en partido promediando el segundo tiempo, cuando Bonansea metió el cabezazo del 2 a 1, y estuvo a punto de empatar con el doble remate de Castro y la doble atajada espectacular de Enrico (no hay peor cuña que la del mismo palo) que se lo impidió; pero, enseguida, otro error defensivo derivó en el 3 a 1 inmodificable que resulta en un llamado de atención, sobre todo por lo mal que se jugó en muchos aspectos del juego.
Primer tiempo
El primer tiempo de Colón fue lo más flojo desde que arrancó el torneo. Incluso más bajo, en el nivel, que aquella actuación insípida del partido en Salta, porque en ese partido, al menos, la defensa tuvo solidez, dio garantías y el empate nunca estuvo en riesgo. Acá fue diferente. La defensa, esta vez, no dio muestras de seguridad y a eso lo aprovechó San Telmo para convertir el gol a través de la figura que tuvo en ese primer tiempo (el zurdo Joel González), quien aprovechó una jugada de Tisera (que complicó demasiado), quien quiso dejar en el camino al último defensor que le quedaba, la pelota se abrió hacia la derecha, Budiño ya estaba descolocado y González la empujó al gol.
Antes y después de eso, se vio a un Colón desteñido, apático, sin brillo en el manejo de la pelota. Poco y nada de Antonio, complicado Lago por la buena marca de Roncaglia y sin pesar Marcioni por el otro costado. Colón no tuvo nada de fútbol y esa ausencia de creatividad lo llevó a esperar alguna pelota quieta o un rechazo largo desde atrás que se pudiera explotar por un yerro del rival. En cancha chica, como la de San Telmo, no deja de ser una posibilidad. Pero de ninguna manera puede convertirse en la única para intentar llegar con peligro al arco rival.
Dentro de un trámite de juego muy mediocre (tirando a malo), el único que intentaba algo diferente y se animaba, era el local. Sobre todo cuando la pelota pasaba por Joel González, que primero jugó por el lado de Peinipil y luego se fue al costado de Castet, en un esquema en el que Perugini, el DT local, puso volantes con mucha rotación, copando la mitad de cancha y con libertades para acompañar a Tisera.
El partido se aguantó con el 0 a 0 hasta que San Telmo acertó al arco. En realidad, Budiño tuvo trabajo en el inicio del partido con un par de remates desde afuera (uno de ellos fue de Joel González, precisamente), pero luego las aproximaciones se hicieron más peligrosas aunque sin acertarle al arco de Budiño.
El partido tuvo casi cuarenta minutos de entretiempo por la falta de una ambulancia en el estadio. Foto: Juan Manuel Foglia.
Hasta que eso pasó en la parte final del primer tiempo, cuando San Telmo marcó diferencias futbolísticas a su favor y aprovechó esa oportunidad que tuvo para facturar en el cierre de la primera etapa, aprovechándose de dos cuestiones: la poca seguridad que mostró la defensa sabalera y la ausencia total de ideas a la hora de “molestar”, aunque más no sea, a la defensa local.
Luego vino el largo entretiempo de casi una hora (por falta de ambulancia, que debió auxiliar a una persona descompensada y la llevaron a un hospital), arrancó un segundo tiempo en el que Colón tenía que modificar de “pe a pa” su rendimiento.
Segundo tiempo
Al retomarse el partido, antes de los 5 minutos, Joel González se hizo de la pelota, metió un quiebre de cintura y sacó un remate violento y abajo que hizo estéril el esfuerzo de Budiño.
Medrán movió el banco e hizo tres cambios: Muñoz, Sarmiento y Castro adentro; Lértora, Marcioni y Cano afuera. El partido estaba 2 a 0 y el equipo estaba jugando mal. Algo debía intentar el técnico rojinegro para modificar un panorama sombrío y peligroso.
En el momento de mayor impotencia y confusión, recibió Castet por izquierda y metió uno de los tantos centros “a la olla” buscando un cabezazo salvador y esta vez le acertó a la cabeza de Bonansea, que se elevó y metió un cabezazo estupendo para clavar la pelota en el ángulo superior derecho de Enrico. Iban 18 minutos y le daba vida a un Colón complicado, pero ahora más “a tiro” en el resultado.
Y al ratito, un “atajadón” de Enrico. En realidad, fue doble: porque primero le tapó con sus pies el remate de “tijera” de Castro y el rebote fue otra vez capitalizado por Castro, con una reacción impresionante otra vez de Enrico para manotear la pelota y salvar el empate de un Colón que mejoró y cambió su actitud a partir del gol de Bonansea, poniéndose a tiro del empate.
Medrán no le encontró la vuelta al planteo de San Telmo. Fotos: Juan Manuel Foglia.
Pero la tardecita de terror de la defensa de Colón tuvo su punto culminante en un error tremendo de Pier Barrios ante un pelotazo largo que no pudo dominar, falló en el control y apareció Tisera para rematar desde una posición muy cerrada pero sin encontrar oposición tampoco en el arquero Budiño, marcando el 3 a 1 cuando Colón empezaba a hacer algunas cosas bien del medio hacia arriba, pero seguía equivocándose –y mal- del medio hacia atrás.
San Telmo lo ganó no sólo por lo que hizo –y bien- sino por lo que dejó de hacer Colón o que directamente hizo mal. Fue el peor partido del equipo, por lejos. Pero no solo porque perdió, sino porque defendió muy mal, tuvo poco juego y se dejó avasallar por un rival que le ganó con entusiasmo y con un par de muy buenas actuaciones individuales, como las de Joel González y Tisera, los autores de los goles.