Hay una energía que se transmite de adentro hacia afuera y también de afuera hacia adentro. Tres triunfos al hilo, cero gol en contra en esos tres partidos (luego de la muy mala actuación ante San Telmo), una entrega física total y una identificación del equipo con la gente que empieza a verse y que es un signo muy importante a esta altura del torneo, más allá de que falta muchísimo y que nada se ha ganado todavía, salvo el primer puesto en soledad en la tabla de la zona A de la Primera Nacional.
Colón lo ganó con furia y justicia
Más allá de cierto sufrimiento en el final, Colón fue más que Racing de Córdoba y lo ganó con un gol de Lago de penal. El equipo mejoró con el ingreso de Godoy en el segundo tiempo, fue sólido otra vez en defensa (van tres partidos sin que le conviertan goles) y debió liquidarlo antes y mejor.

Parece que esos arranques furiosos de Colón empiezan a convertirse en una constante. Fueron cinco minutos extraordinarios del equipo, con varias situaciones claras ante un Racing de Córdoba totalmente confundido y puesto contra los palos.
Las ocasiones fueron tan propicias que hasta tuvieron que rechazar pelotas sobre la línea los defensores de Racing. Y por ese arranque y porque siempre fue, de los dos, el que más quiso, Colón acumuló más méritos que los cordobeses para irse en ventaja al cabo del primer tiempo.

De todos modos, una de las ocasiones más claras la tuvo Racing. Fue un centro cruzado a las espaldas de Ibarra, que volcó Rinaudo al medio y que Machado (lo mejorcito de Racing en ese primer tiempo), remató contra el palo izquierdo de Paredes, tan contra el palo que la pelota, precisamente, rebotó en el parante y Colón se salvó con mucho de fortuna.
Arranque furioso
Fue muy bueno el inicio de partido de Colón. Impetuoso, enérgico, desbordando mucho por los laterales (Lago e Ibarra hicieron estragos en ese comienzo de partido) y desperdiciando o no contando con la precisión suficiente para que esas ocasiones muy claras que tuvo, se conviertan en gol.
El partido se calmó a partir del cuarto de hora del primer tiempo. La dupla de entrenadores cordobeses planteó un partido estratégico, encimando a Lértora (de buen primer tiempo) y, sobre todo, a Nacho Antonio (sobre el volante rojinegro fue Vega, que se le pegó al estilo estampilla), con lo que a Colón se le complicó el armado del juego en el medio. Pero la idea fue abrir la cancha o bien tirarle la pelota larga a Bonansea para que, oficiando de pivote (algo que hizo muy bien), pudiera sostener el juego hasta conseguir la llegada de alguno de sus compañeros.

Siempre dio la impresión, Colón, de ser más pretensioso que Racing de Córdoba. Sin dominar como en el comienzo del partido pero con mayor decisión para buscar el arco de enfrente que su rival, que armó un 4-4-1-1 que le dio resultado por el hecho de haber mantenido cierto orden (no tanto al principio, cuando sufrió el partido) y de haber anulado algunos de los circuitos de juego que trató de establecer un Colón que se fue al descanso con el 0 a 0 y sin Peinipil, que se lesionó y fue reemplazado por Beltrán.
Complemento con gol
En la búsqueda de más juego, Medrán puso a Godoy en el arranque del segundo tiempo, en reemplazo de Muñoz, que había estado descolocado en varios pasajes del primero, sin encontrar posición ni tampoco función. Esa falta de utilidad para el equipo, seguramente, lo llevó al técnico a reemplazarlo por un jugador de más juego y no tanta marca.
Colón volvió a tener una situación clara cuando sacó bien el pibe Paredes desde el arco, Marcioni habilitó de cabeza a Bonansea y lo dejó solo ingresando al área, pero el remate fuerte del centrodelantero se fue muy cerca del palo izquierdo de Olivera. Bonansea estaba haciendo todo bien, pero cuando tuvo que definir en una situación propicia, lo hizo sin buena puntería.
Hasta que el minuto 17, el de la desgracia, fue el de la suerte para Colón. Excelente pared entre Conrado Ibarra y Godoy, falta clara en perjuicio del lateral rojinegro que Joaquín Gil (de flojísima actuación) cobró sin dudar y Lago – ovacionado luego por el público sabalero - se encargó de convertir en gol con un remate potente que se metió junto al palo derecho de Olivera, estableciendo justicia.
Colón había mejorado en el segundo tiempo con el ingreso de Godoy (también fue bueno el de Beltrán) y Medrán le dio más aire al mediocampo con la entrada de Toledo en lugar de un ovacionado Lago. Ya antes, Racing de Córdoba lo había tirado a la cancha a Ricky Centurión. El partido se hizo intenso y de ida y vuelta, con Racing intentando atacar y encontrando como respuesta un buen trabajo defensivo de Colón (sobre todo de los centrales); y con Colón parado como equipo contragolpeador.

El pibe Paredes aportó lo suyo en el final tapándole un mano a mano a Juárez en un cierre a pura intensidad por parte de los dos, ya con Cano en la cancha en reemplazo de Marcioni. El apriete final de Racing le puso emoción al final, pero la realidad es que el resultado estuvo en duda por la mequindad de las cifras pero no por los merecimientos, porque Colón hizo más para ganarlo y justificarlo.
Ese final fue un espejismo de la realidad del partido. Racing empujó, pero Colón no mereció el final. O en todo caso, podría decirse que si no es con sufrimiento no sirve. Pero los merecimientos de Colón se acumularon suficientemente para ganarlo bien al partido, alcanzando la punta en soledad de la tabla y tres victorias consecutivas. No es poco.









