Pensar que cuando se confirmó la lesión de Matías Budiño todo el mundo se agarraba la cabeza en el Barrio Centenario. Es más, directamente pedían al chico Tomás Paredes, aquero de la casa.
Delfino “cerró el arco” y ahora falta que Colón ataque mejor
Hace cuatro partidos que no le marcan goles: respondió el arquero que no atajaba, aprovechó la chance Thaller y Lértora se paró de “5” tapón. Debe encontrar más volumen de juego: ¿entra “Wachi”?.

Sin embargo, Delfino tomó una decisión fuerte: su segundo arquero era Tomás Giménez, el mismo que había pedido hace dos años y al que le pasó de todo en Santa Fe, entre otras cosas no encontrar nunca titularidad: primero, la lesión; después la chapa de Marcos Díaz.

Cuando todos dudaban...bien Giménez
Sin embargo, el “Conejo”, en silencio, fue de menos a más. ¿Se puede mandar alguna?: la respuesta es así. La segunda pregunta sería, ¿quién no se equivoca?. Lo concreto es que, a la espera de Budiño, Colón tiene el arco cubierto para estas fechas finales con un Tomás Giménez que justificó la decisión del entrenador.
El segundo punto que preocupaba en el bloque defensivo era buscar y encontrar el socio de Rasmussen para el tramo final de la temporada. En una gran parte del año, el uno-dos fue con Pier Barrios. Las amarillas, las lesiones y el bajo rendimiento de su otrora compañero en Godoy Cruz lo sacaron del once.

Muchos pensaron que, automáticamente, tenía que ser Olmedo. Sin embargo, el staff técnico (ahí está Paolo Goltz que conoce y mucho del puesto) pensó en la resurrección de Nicolás Thaller.
Apostaron por él contra Godoy Cruz y llegó la roja con dos fechas afuera. Ahora, el ex Lanús tiene todas las condiciones para poder quedarse con un lugar en la cueva como titular al lado de Rasmussen.
El tercer punto que Colón recuperó en el bloque defensivo fue el rendimiento de Federico Lértora. Hubo largas charlas entre el entrenador y el campeón en la noche de San Juan.
El principal pedido fue que juegue de tapón, sin meterse atrás, pero evitando moverse demasiado a los laterales (a pesar que así llegó el gol agónico contra Estudiantes de Caseros). Así, con el viejo Manual del Cinco, fue el otro punto que colaboró para que a Colón no le hagan goles en los últimos cuatro partidos.

Esos tres puntos individuales (Giménez, Thaller, Lértora) y sumar un todo-campista más (esto es así por más que Marcioni arranque como supuesto socio de Bonansea) fueron los pilares para cerrar el arco de Colón. Con esa vieja idea de “los equipos se (re) arman de atrás para adelante”, al Colón de Delfino hace cuatro partidos que no le hacen goles en el ascenso.
Ahora bien, vamos al otro Colón, el que ataca. El Colón de mitad para arriba debe dividirse en dos: 1) El que juega en Santa Fe; 2) El que “no juega” cuando no es Santa Fe, sea cerca o lejos.
No hay dudas que Lértora, Toledo, Lago y Bonansea serán titulares: los dos primeros por convicción (juegan bien, a pesar de las lagunas); lo de Alan por obligación: aún discutido el ex Patronato es mucho más que Garate y la pibada.
Hay que resolver los dos lugares que faltan, donde aparecen Muñoz, Antonio, Sarmiento y “Wachi”. Y saber si acertar esa fórmula podrá ayudar a que el equipo se anime un poco más y hacer algo distinto cuando sale de Santa Fe.
“Ahora, con Almirante, guardá esta frase: Vamos a ir con todo para generar situaciones y llegar al gol; por naturaleza Colón mejora con su gente”, se escucha en el campamento sabalero pensando en La Fragata.
Por lo pronto, la novedad es que el “Wachi” García arrancó la semana a la par del resto pero quizás sea una opción desde el banco de relevos para jugar.
El otro que, de no mediar nada raro, debiera estar también a disposición del cuerpo técnico de Iván Delfino es Pier Barrios, ahora sí con su proceso de recuperación terminado y en condiciones de hacer fútbol con normalidad.
La quinta amarilla de Castet
Como se sabe, Facundo “Pico” Castet llegó a la quinta amarilla y ahora el único jugador que debe “limpiarse” para el Reducido es Alan Bonansea que está colgado con cuatro amarillas.
En cuanto al rival, que pisará el Brigadier López este sábado a las 18, no hay piso que detenga la caída libre que está sufriendo Almirante Brown. Ni siquiera enfrentar a los últimos equipos de la tabla le sirvió para levantar cabeza.
Porque a las últimas derrotas ante Acassuso y San Telmo le sumó este domingo un insípido empate 1 a 1 ante San Miguel delante de sus hinchas que, otra vez, se retiraron del Fragata Sarmiento decepcionados y con mucha bronca.

El golazo de Luciano Pascual, a los 31 minutos del primer tiempo, hizo pensar que la racha de cinco partidos sin ganar, al fin, iba a llegar a su fin. Porque el Trueno Verde no parecía tener argumentos para recuperarse de ese impacto.
Pero como sucedió en varios momentos del torneo, el Mirasol volvió a ser víctima de sus propias limitaciones. Porque luego de una etapa inicial aceptable, bajó su rendimiento en el complemento, se fue metiendo muy atrás, agrandó a su rival y desaprovechó los espacios que dejó San Miguel en su desesperada (y desprolija) búsqueda del empate.
Y como suele ocurrir en estos casos, lo terminó pagando muy caro. A los 38 minutos, Tomás Díaz sacó un débil disparo desde afuera del área que no parecía llevar alguna complicación para Bruno Galván, pero el arquero aurinegro calculó mal y la pelota terminó escurriéndose por debajo de sus manos para marcar el 1-1 definitivo.
Que Almirante haya sacado apenas tres puntos de los últimos 18 que disputó hizo que se dilapidara toda la ventaja que tenía hace seis fechas.
De manera increíble sigue dentro de la zona de Reducido (lo que habla de la enorme irregularidad que hay en el campeonato), pero ahora está obligado a mirar los resultados de otros partidos para no salir de esa zona. Y ni hablar de la clasificación a la Copa Argentina (ingresan los primeros siete de cada zona y el mejor octavo), algo que hace poco más de un mes ya se daba por descontado.
“En la próxima fecha, el equipo de Andrés Montenegro tendrá un compromiso de sumo riesgo cuando visite a Colón, equipo que ya no tiene aspiraciones de quedar en el primer lugar pero que sí necesita puntos para ubicarse lo más arriba posible para poder jugar como local y con ventaja deportiva en el primer encuentro del Reducido.
"Escenario muy difícil para un presente inesperadamente complicado. Un gran problema en el que Almirante se metió solo”, afirman los medios de Buenos Aires respecto a La Fragata.








