Es particular la historia de San Miguel, pues la institución fue fundada en 1922 pero recién practicó fútbol profesional a partir de 1977 (55 años más tarde) y tuvo la dicha de contar, en sus filas y en aquel primer año, con uno de los grandes goleadores que tuvo el fútbol argentino: el “Nene” Sanfilippo.
Colón, San Miguel y una historia de pocos enfrentamientos y escasos nombres en común
La última vez que jugaron entre sí fue en el 86, cuando Colón tenía al Negro Palma en el equipo. Hubo solo cuatro jugadores que se pusieron ambas camisetas. Juegan esta tardecita en el Brigadier López, donde Colón siempre le ganó.

Su historial con Colón se reduce a solo cuatro partidos hasta el de este sábado en el Brigadier López y son poco más de 40 años los que separaron el último partido de éste en el que vuelven a enfrentarse en la Primera Nacional.

Los últimos dos choques en Santa Fe terminaron con victorias sabaleras. Uno fue en ese 1985 que no se recuerda del todo bien en Colón, pues fue un año en el que se hizo un gran esfuerzo económico con la llegada de destacadas figuras (una de ellas fue la de Waldemar Victorino, que cuatro años antes había sido campeón del mundo con Nacional de Montevideo) y un proyecto futbolístico de la mano de Federico Sacchi y con la presidencia de Joaquín Peirotén que demandó muchos recursos económicos y escaso resultado.
Los goles de "Cachito" Vera y "Cototo" Balbuena
Aquel encuentro de 1985 finalizó con el triunfo de Colón por 1 a 0, con un gol convertido por “Cachito” Vera a los 45 minutos del segundo tiempo. Justamente, Vera era uno de los pibes de entonces que se empezaba a mezclar en un equipo con mucha gente de experiencia. Dirigía el “Conejo” Tarabini y el equipo alistó a Carnevali; Roma, Belén, Carmona y Schneider; “Pichón” Rodríguez, Zavagno y Balbuena; Héctor López, Vera y Chena. Luego entraron Javier López y Luque, en tanto que en el banco de suplentes también estuvieron Puentedura, Godano y el “Gallego” Díaz.
En ese plantel sabalero estuvieron, entre otros, Lazlo (había sido figura el año anterior en Talleres de Remedios de Escalada) y Omar Alegre. El “Negro” López había llegado proveniente de Gimnasia y antes había jugado en San Lorenzo: con los dos logró el ascenso a Primera.

Al año siguiente se produjo el último enfrentamiento entre estos dos rivales. Fue el 15 de marzo de 1986 y Colón ganó 3 a 0. Era el mini torneo que duró medio año y que se lo recuerda porque Rosario Central – que había ascendido a fines de 1985 – cedió sus jugadores a diferentes clubes, el que logró el ascenso fue Deportivo Italiano, Colón se quedó afuera del Reducido porque le ganó a El Porvenir por 3 a 0 pero Lanús le hizo 6 a Almirante Brown y lo marginó por diferencia de goles y a partir de la temporada siguiente se empezó a jugar la temporada adaptada al calendario europeo (de julio o agosto a junio del año siguiente).
Los goles de ese partido fueron marcados por Balbuena, en dos ocasiones y Héctor Raúl López. Y Colón formó con Carnevali; Di Leo, Wermer, Belén y Gugnali; Bachino, Di Gregorio y Palma; Héctor López, Balbuena y Gamarra. En el segundo tiempo entraron Zuttión y Godano, mientras que en el banco estuvieron Puentedura, Carmona y Vera, dirigidos por Roberto Aníbal Tarabini.
A San Miguel lo dirigía un histórico de San Lorenzo como fue el “Hueso” Glaría, marcador de punta de los tiempos venturosos del Ciclón en la década del 70, en tanto que en el equipo atajaba Peratta y jugaban Putero, Belloni y Espala, entre los más conocidos.
Ese equipo de Colón (uno de los muy buenos que se armó en los tiempos de la búsqueda empecinada del regreso a la máxima categoría) fue uno de los mejores y tenía jugadores de enorme jerarquía, como el “Negro” Palma, que volvió luego a Rosario Central (era la figura del equipo) para ser campeón y después se fue a jugar a River, y también hay que sumar a Di Leo (otra de las figuras de ese equipo de Central y luego ayudante de campo del Patón Bauza en Colón), Claudio Gugnali (un símbolo de Estudiantes y hoy entrenador de la selección juvenil del ascenso), Marcelo Bachino y “Quebracho” Gamarra, que llegó de Paraguay y tuvo tres buenas temporadas en Colón, entre otros.
Solo cuatro defendieron ambas camisetas
Así como hay muy pocos antecedentes de enfrentamientos entre Colón y San Miguel, también son muy pocos los jugadores en común. La lista se reduce a cuatro, entre los que se encuentra el Negro Armando Quinteros, un volante con pasado en San Lorenzo y Vélez, que a Colón llegó de la mano de Victorio Nicolás Cocco en la temporada 87-88. Otro de los futbolistas que vistió ambas camisetas es Víctor Hugo Zacharski, quien formó parte de uno de los equipos que peor se recuerda en Colón, más allá de que fue armado por un hombre que venía de ascender a Italiano y que luego se convirtió en un “prócer” de Lanús, como Ramón Cabrero. Adrián Alvarez es otro de los jugadores que en común, un zurdo que a Colón llegó en los primeros años de la década del 90 y antes de que se forme aquel equipo que logró el ascenso en 1995; en tanto que José Carceglia es el cuarto jugador que se puso las dos camisetas, un arquero que se inició en Colón en la época en la que Leonardo Díaz y José Pablo Burtovoy militaban en el club y que luego se fue a jugar a San Miguel antes de emigrar a Europa.








