Lo único que le faltó al “Chueco” Robledo fue jugar profesionalmente con la camiseta de Colón un partido en AFA. Después, pasó por todos los lugares, siempre con un ADN indiscutible: el club es su primera casa, nunca la segunda. Fue DT de Liga, coordinador, entrenador de inferiores de AFA, scouting, técnico de reserva y hasta “bombero” en el banco como coach profesional en las distintas tormentas: con Morant, con el “Bicho” y con Javier López.
El premio a un eterno formador en Colón: el “Chueco” Robledo
Debe ser, junto a “Manolo” Porpato y el “Colo” Lavini, los personajes sabaleros con más permanencia y pertenencia en el club. Desde el ‘94, antes del ascenso, pasó por todos los lugares del fútbol de Colón.

Colón siempre fue su primera casa
Ahora, mientras seguía dando vueltas con su auto por los rincones del país buscando jugadores para su querido Colón, le llega la chance de hacerse cargo como entrenador de la reserva de la Liga Profesional de cara al futuro. Diego Colotto, secretario técnico designado por José Alonso en el inicio de la gestión, no sólo le ofreció el cargo sino que le dijo: “Tenemos que reestructurar todo, fueron seis primeros meses de estudio y ahora hay que pensar en un grupo con chicos que sean más chicos en esta categoría”.

Esa reestructuración se traduce en el siguiente movimiento de piezas: Alejandro Russo, que fue hasta acá DT de reserva en el primer semestre, se dedicará exclusivamente a la coordinación general del fútbol amateur de Colón junto a Fernando Nogara.
Y el “Chueco” Miguel Robledo asumirá como DT de reserva con el mismo cuerpo técnico que estaba trabajando en el club: los dos PF y Fernando Alonso como asistente. La designación del “Chueco” es, en medio de los polémicos alejamientos de Martín Minella, “Chupete” Marini y Javier López, un reconocimiento a la constancia, la humildad, la pertenencia y el amor incondicional por los colores y el escudo de Colón.
Como le encanta decir a Rubén Rossi, el “mejor título” que se le puede poner a Miguel es el de “ayudador” de futbolistas, desde que llegan al club con pocos años hasta que logran consolidarse en Primera. Desde los años ‘90, que era entrenador de Liga con el uruguayo Ildo Maneiro como DT en los duros años de la “B”, hasta acá tiene cientos de historias con jugadores. Me voy a quedar con la última: lo “convenció” a Conrado Ibarra que no deje el fútbol y que siga peleando. Hoy, es un jugador de plantel profesional que dirige Ezequiel Medrán.
Una reserva sabalera más "juvenil"
La idea, por el mensaje que transmitió Colotto, es que la nueva reserva de Colón “baje” el promedio de edad de los chicos. Este lunes, si bien los chicos tenían una semana de descanso, arrancará la nueva idea con el “Chueco” Robledo como DT.

Formador, ayudador, entrenador, amigo, taxi, psicólogo sin cobrar honorarios...Todo eso fue, es y seguirá siendo el “Chueco” para los chicos de Colón. Lo hizo desde 1994, antes de ese recordado ascenso con el uruguayo Nelson Pedro Chabay, hasta estos días. El “Colo” Lavini y el querido Manolo Porpato lo acompañan en el tridente de años seguidos con permanencia sabalera en el Club Atlético Colón.
Muchas veces, aunque el “Chueco” no lo diga, la plata que el club le pagaba ni siquiera empataba con lo que gastaba de nafta para un auto que recorría miles y miles de kilómetros con un solo sueño: que los chicos jueguen en Colón. Y con ese “sueldo” (?) le compraba meriendas, ropa o botines a pibes que tenían “los dos hambre”: el de la panza y el de la gloria.
Esta designación, que nace de Diego Colotto, de Miguel Robledo al frente de la reserva de Colón en la Liga Profesional del fútbol argentino es una reparación histórica tan justa como necesaria. El “Chueco”, eterno ayudador y formador, está feliz. Porque está en Colón...su primera casa.








