El juvenil de las inferiores, de 22 años, marcó el tanto del empate a los dos minutos de haber ingresado al campo de juego. El año pasado debutó y este año parecía que arrancaba como titular. No pudo ser, pero fue clave en el empate ante Ferro.
Ibarra: “De chiquito soñaba con un gol en esta cancha”. Foto: Carolina Niklison
Colón hizo el gasto, lo buscó y el partido se le complicó por esa impericia que tuvo el equipo en el primer tiempo para no aprovechar las situaciones más claras que supo crear frente al arco de un Monetti que se convirtió en la gran figura del partido.
Conrado Ibarra es un jugador que ya había aparecido el año pasado, cuando con el Pata Pereyra se jugaba con línea de tres en el fondo y con dos volantes-laterales, aportando esa capacidad para proyectarse a sabiendas que detrás suyo quedaban tres defensores para sostener el andamiaje defensivo.
El equipo se fue desmoronando desde todo punto de vista y los pibes del club lo sintieron. Algunos se fueron o volvieron a la reserva y otros se quedaron para tratar de encontrarse con un mejor contexto que les permita crecer en lo futbolístico y buscar un nivel que se acerque a sus posibilidades reales y no a luchar en soledad y sin un equipo que acompañe.
Uno de ellos fue, precisamente, Conrado Ibarra, quien parecía que se quedaba con la titularidad en el arranque del torneo porque había sorprendido gratamente en la pretemporada, era una buena alternativa para jugar por izquierda y brindarle a Lago la posibilidad de jugar como un segundo delantero.
Ibarra: “De chiquito soñaba con un gol en esta cancha”. Foto: Fernando Nicola
Horas antes del debut con Deportivo Madryn, Medrán cambió de idea y aquello que había entrenado y probado en los amistosos en Uruguay, lo modificó cuando decidió darle la titularidad a Cano y volcar a Lago por el costado izquierdo. Fue un movimiento inesperado (seguramente que no para Medrán), porque el otro jugador que había terciado en la disputa de la titularidad, había sido Godoy. Y tanto él como Ibarra se quedaron afuera.
Contra Ferro, las “papas quemaban” en el segundo tiempo y Colón había bajado considerablemente el nivel superior que había mostrado en el primero. Y Medrán tiró a la cancha a Ibarra, a Lértora y a Castro para cambiar el cuadro de situación. Apenas iban dos minutos con esos jugadores en cancha, cuando Bonansea se encontró con Castro y la pelota se alargó hacia la izquierda para que Conrado le pegue con repentización y pueda, de esa manera, vencer a alguien que parecía imbatible: Fernando Monetti.
“Lo soñaba de chiquito, hacer un gol en esta cancha era lo máximo para mí y lo logré”, fueron las primeras palabras de Conrado Ibarra, este chico de 22 años que se convirtió en una especie de “salvador” para Colón.
“Tenemos que ganar de local, buscamos el partido en todo momento y no pudimos. La gente se dio cuenta de eso y por eso nos despidieron con aplausos. La categoría es brava, estamos preparados para afrontarla porque ya la conocemos y trabajamos día a día para llegar a ese objetivo que es el de volver a Colón a la máxima categoría”, dijo el pibe que se ganó los mejores aplausos de la noche y evitó una caída que, hasta el momento de los cambios, parecía inevitable porque el equipo no lograba reaccionar.