En la imaginaria “ruleta” de Caseros, Colón apostó y quiso meter un “pleno”, pero se terminó conformando con acertar a “chance”. Dentro de un marco plenamente parejo, hubo personalidad e intenciones que no se discuten. Jugando así, de visitante, es otra cosa. Cuesta más que de local, eso no cambia. Pero jugando así, la imagen se modifica y acerca a los niveles que se observan de local.
Colón fue a Caseros por todo pero algo se llevó
Lo ganaba bien en el primer tiempo pero se lo empataron en el final de la etapa. En el segundo estaba para cualquiera y repartieron honores con justicia. La salida de Lértora, lesionado, fue perjudicial para el equipo de Medrán.

No lo pudo aguantar Colón en el primer tiempo. Lo ganaba con un gol apenas pasado el cuarto de hora por intermedio del mejor jugador que tuvo el equipo sabalero, Ignacio Lago, que aprovechó una jugada que arrancó con un saque de costado de Lértora al área, que no pudo rechazar Benítez (la “peinó”) y allí apareció Lago para tomar contacto con la pelota por el segundo palo y colocar un remate cruzado que dejó sin chances a Campisi.
Es cierto que el trámite del partido en ese primer tiempo fue parejo. También es verdad que Rostagno (el “9” de Estudiantes) complicó bastante y que tanto Peinipil como, sobre todo, Allende, tuvieron problemas para clausurar los laterales. Pero el más peligroso de los dos fue Colón, a quien le anularon un gol por supuesta posición adelantada de Lértora (¿fue?), quien bajó de cabeza una jugada de pelota quieta que luego capitalizó Bonansea para convertir el gol, anulado por Viola a instancias del asistente.
No fue, ese gol anulado, la única situación que tuvo Colón. Hubo también un remate desde una posición muy cerrada de Bonansea que pegó en el palo, cuando el centrodelantero de Colón buscaba sorprender a Campisi intentando colocar la pelota entre su posición y el primer palo. Todo lo demás era parejo y con dos equipos que intentaban darle el mejor trato posible a la pelota, por eso salió un primer tiempo interesante, algo poco común en esta categoría.
Colón trataba de darle rápida salida al juego, buscando la subida de Marcioni por afuera o a Bonansea para que haga de pivote, con la marca de los tres centrales que puso Grelak, descargando para Antonio, Lago o el mismo Marcioni, que complicó bastante por el costado derecho, aunque el más insinuante del equipo de Medrán, sin dudas, fue Lago, figura en ese primer tiempo parejo y atractivo.
La salida de Lértora (dolor profundo en la zona del aductor de la pierna izquierda), hizo que Medrán eligiera a Toledo para que lo reemplace. Con Lértora, Muñoz se ubicó a su derecha y Antonio a su izquierda como dos volantes internos pero un poco más adelantados. Con Toledo, a Muñoz le costó un ratito su adaptación a la posición de “5” fijo, contando con Toledo y con Antonio a sus costados. Pero demoraron mucho en reacomodar ese mediocampo, situación que aprovechó Estudiantes sobre el cierre de la parte inicial para convertir el gol del empate.
Fue interesante también el inicio del segundo tiempo por parte de Colón, que siempre dio la impresión de ser más peligroso que el rival. La más clara la volvió a tener Colón, cuando el travesaño le negó nuevamente el gol a Bonansea en una excelente jugada por el sector derecho, donde la dupla Peinipil-Marcioni armaron un par de encuentros con profundidad y centros precisos que llevaron peligro al arco de Campisi.
En eso siguió siendo más Colón. ¿El trámite?, parejo. ¿Las mejores situaciones?, para Colón, más allá de que el partido se “rompió” en un pasaje y el mediocampo pasó a ser un lugar de “tránsito libre y sin peaje”. Medrán –al que se lo vio bastante fastidioso en un pasaje de la parte complementaria- ordenó la entrada de Sarmiento por Marcioni (seguramente cansado), pero Estudiantes, de a poquito, se empezaba a insinuar, con mayores argumentos que la visita, por primera vez en el partido.
Estaba para cualquiera de los dos. Y lo bueno es que ambos querían quedarse con todo. Por eso, apretaban en la salida del rival, atacaban con mucha gente y se alternaban permanentemente en el dominio del juego. El concepto “cerrar el partido” no existió en ningún momento, aún con el correr de los minutos.
Sobre el cierre, Medrán utilizó la última ventana para sacar a los dos mejores jugadores de Colón (Bonansea y Lago), seguramente ambos muy cansados, para poner a Castro y a Cano, con la intención de poner gente fresca en los últimos minutos del partido para tratar de llevarse todo.
No le quedó mal el empate al partido. Rascando la olla o hilando fino, Colón tuvo menos chances pero fueron más peligrosas (dos tiros en los palos). Le costó en defensa porque no anduvieron bien los dos laterales (sobre todo Allende), exigió Rostagno como también exigió –y mucho-Bonansea. Fue un milagro que ninguno de los dos “9” haya podido marcar. Y la salida de Lértora complicó el orden y la presencia del mediocampo de Colón.
Lago dijo después del partido que “para que este punto valga, hay que ganar en Santa Fe”. Coinicido. Rostagno dijo que “Colón se metió atrás y nosotros fuimos notoriamente superiores”. No coincido. El partido fue parejo, el resultado no está mal y si algo no se le puede reprochar a Colón, es que jamás se conformó con el empate y nunca quiso “cerrar el partido” haciendo “caja” con el puntito.









