Dominó a voluntad al Gimnasia mendocino, lo sometió y le ganó 4 a 0. Incluso, el marcador pudo haber sido más abultado por la diferencia en el trámite y por la cantidad de situaciones de gol generadas.
Unión vs. Gimnasia de Mendoza. Foto: Manuel Fabatía
Fue todo deUnión desde que se escuchó el pitazo inicial de Arasa. Ayudó el gol tempranero de Profini, que aprovechó una pelota que volcó Ludueña al área luego de un rechazo tras el primer córner del partido, para encontrar esa necesaria tranquilidad y bajar un poco los decibeles de la exigencia.
La diferencia de ritmo se hizo notable. Unión jugó a una velocidad mayor que los mendocinos. La muestra clara se dio en la jugada del segundo gol, sobre el cierre del primer tiempo y cuando ya la visita se había quedado con uno menos en la intervención del VARpara que sea expulsado Saavedra. Un VAR que, por ejemplo, no llamó a Arasa cuando le cometieron una falta a Estigarribia adentro del área en el momento en el que el delantero de Unión estaba preparado para someter a Rigamonti desde una inmejorable posición.
El partido fue de Unión de principio a fin en ese primer tiempo. Buen trabajo del “pack” de volantes centrales (Mauro Pittón como eje, patrullando por toda la cancha, mientras que Profini tuvo la posibilidad no solo de convertir su primer gol como profesional, sino que contó con otra chance inmejorable pero cabeceó desviado luego de un centro de Vargas).
Fue claro el dominio de Unión ante un rival lento, que apenas pateó una vez al arco y que, por si la superioridad clara de Unión fuera poco, se quedó con un jugador menos de manera prematura luego de la infracción violenta de Saavedra en perjuicio de un Palacios que viene mejorando desde hace un tiempo.
Precisamente, Palacios encontró también la compañía de Vargas, que no escatimó esfuerzo para sumarse al ataque y no tuvo ese paredón que muchas veces le construyen los equipos rivales para que se quede quieto en defensa y no prospere en el terreno rival. Y por el otro lado, lo mismo: la sociedad Bruno Pittón-Del Blanco que le dio llegada por afuera y provocó un deseado desequilibrio.
Unión siempre dio la sensación de estar más cerca del segundo que Gimnasia de Mendoza del empate, porque los mendocinos no tuvieron claridad ni profundidad. Le quitaron ritmo a Unión teniendo la pelota, pero administrándola con mucha lentitud y sin peligrosidad. En cambio, cuando el local la recuperó, enseguida buscó darle velocidad a sus embates y se fue al descanso con un claro y merecido 2 a 0, con un jugador más en la cancha.
Era demasiado para Gimnasia. Y Unión se lo hizo sentir. Madelón fue moviendo el banco y Unión no solo que no sufrió, sino que convirtió al partido en un verdadero trámite. Siempre dio la sensación de estar para más y empezó a tener situaciones de gol que no convirtió por algunas atajadas de Rigamonti y cierta falta de precisión en el momento de definir.
Unión vs. Gimnasia de Mendoza. Foto: Manuel Fabatía
Alvarez, Misael Aguirre, Grella (entró bien el pibe), Colazo y Diego Díaz fueron las modificaciones que introdujo Madelón. Siguió todo igual. Con la diferencia que llegaron dos goles más que ajustaron el resultado a lo que fue el trámite. Primero fue Estigarribia de penal en una jugada que se generó en una falta en perjuicio de Del Blanco; y luego fue Diego Díaz, que en la primera que tuvo la mandó “a guardar” luego de un buen centro de Alvarez desde la derecha.
La recuperación fue total, incluso en la generación de confianza por parte de la gente que despidió con aplausos a un equipo que conjugó las famosas “tres G” del fútbol: ganar, golear y gustar.
Dominó en casi todo el partido y apenas se tomó pequeños descansos cuando Gimnasia, muy tibiamente y sin generar casi nada de peligro para un inactivo Mansilla, se dedicó a tener un poco la pelota para quitarle ritmo a un Unión dominante en todos los aspectos del juego: el táctico, el estratégico, el técnico y también el físico, porque la diferencia de ritmo, de dinámica y velocidad fue muy evidente entre los dos equipos.
Buen partido de Ludueña en el fondo, acertado Mauro Pittón (siempre bien ubicado en la cancha, relevando con inteligencia a sus compañeros y sin errar un solo pase), otra vez un buen partido de Palacios, Del Blanco en su nivel de siempre, bien Profini y llegando al gol, más el sacrificio de los delanteros y esta llegada al gol de Estigarribia, aunque sea de penal y en el mismo momento en el que ya Madelón tenía decidida su salida para que entre Diego Díaz.
Unión vs. Gimnasia de Mendoza. Foto: Manuel Fabatía
Unión convirtió al partido en un trámite y logró una ventaja en cuanto a goles y diferencia futbolística que no es habitual en el fútbol argentino. Si bien este equipo mendocino está en formación, venía de ganarle de visitante a Central Córdoba y de “hacerle partido” a San Lorenzo, más allá de la derrota. Unión lo pasó por arriba. Lo dominó y sometió a voluntad. Y lo goleó. Justo, meritorio y suficiente.