En el primer tiempo hizo todo bien. O muy bien. Con un gran rendimiento de varios jugadores (Profini, por ejemplo), el equipo de Madelón sacó una ventaja que luego pudo mantener en el segundo tiempo. Un 3 a 1 con momentos de lucidez y absoluta justicia.
Unión sumó 3 puntos y mucha confianza. Foto: Julia Puccio
Fue estupendo el primer tiempo de Unión. Hizo todo bien. Asumió la iniciativa del partido, dominó, fue vertical e intenso, y además le agregó eficacia. A los 12 minutos ya lo ganaba 2 a 0. Y desde allí hasta el final, estuvo más cerca del tercero que Sarmiento del descuento. Primero fue Palacios y luego Cuello, los dos volantes laterales, con algo en común: los dos goles fueron con sendos remates desde afuera del área, los dos se metieron junto a los palos de Burrai y en las dos jugadas intervino, como si fuera un volante ofensivo, o hasta un delantero, de Rafael Profini, uno de los puntos altos – que fueron varios – de una producción notable de Unión en esos primeros 45 minutos.
Hizo todo bien el equipo de Madelón. Desde lo estratégico, sorprendiendo desde el arranque (al minuto, Tarragona ya lo hizo revolcar a Burray). Desde lo físico, con un despliegue notable de todos. Y desde lo técnico o lo futbolístico, con gran precisión en el manejo de la pelota y rendimientos individuales destacados.
Por si había que afirmar ese muy buen rendimiento del equipo, hasta Mansilla se sumó al elogio. Le tapó un mano a mano a Contrera con gran capacidad para “jugarse” en esa jugada, atorándolo y obligándolo a rematar casi con todo su cuerpo encima del volante por derecha de un Sarmiento que apenas tuvo algo de profundidad cuando la pelota pasó por los pies de Salle, que en algunas ocasiones le ganó las espaldas a Vargas, que tuvo que dosificar sus subidas al ataque para no darle espacios al buen jugador de Sarmiento, que viene de Independiente.
Se fue silbado Sarmiento al cabo del primer tiempo, pero mucho de responsabilidad hubo por parte de un Unión que conjugó todo lo que debe tener un equipo para jugar de visitante: personalidad, confianza, fútbol y eficacia. Fue sólido en defensa (otro buen partido de un Ludueña que ha ganado muchísimo en seguridad), muy claro en la mitad de la cancha (muy bien los cuatro) y con esa peligrosidad latente de los delanteros, que tuvieron un par de situaciones pero que volvieron a tener esa solidaridad para correr, meter y obligar a una defensa que no dio sensación de seguridad.
Sava vio todo esto y por eso arrancó el segundo tiempo con tres modificaciones. Tiró a la cancha a Mauricio Martínez, a Rentería y a Díaz, con el objetivo de cambiar la historia complicada que se había escrito en ese primer tiempo a pleno de Unión, dominador del partido y justo vencedor.
Sin embargo, Unión siguió con el mismo ímpetu y apareció otra vez Rafael Profini (de enorme partido) para meter un pase al medio desde una posición como si fuera un volante ofensivo o hasta un delantero, para que Tarragona la domine adentro del área y coloque la pelota con mucha precisión junto al palo izquierdo de Burray.
Y en ese contexto de gran superioridad de Unión sobre Sarmiento, llegó una jugada aislada en medio del desconcierto del local que le dio un poquito de vida. Llegó un centro que parecía de fácil resolución para Mansilla, se equivocó el arquero, la dejó picando adentro del área y apareció Marabel para concretar aquello de “la ley del ex” y conectar un pase al medio para convertir debajo del arco y con un Mansilla descolocado.
Cumplido el cuarto de hora, Madelón decidió las primeras modificaciones. Una de las grandes figuras, Rafael Profini, se fue de la cancha con una molestia en el aductor de su pierna izquierda, para darle lugar a Giaccone. Y también se fue Estigarribia, ingresando un Diego Armando Díaz que empieza a tener más minutos para mostrarse.
No cesó Unión en la búsqueda del arco de enfrente. Madelón sacó a los dos volantes laterales (de gran primer tiempo ambos) para poner a Solari por derecha y a Misael Aguirre por izquierda. La intención de seguir yendo al frente, sin meterse atrás y sumando gente en el terreno rival, fue una constante que se repitió hasta el final del partido, más allá de los cambios, desafiando el cansancio y sin ninguna especulación por el resultado.
Unión jugó un primer tiempo perfecto. Foto: Julia Puccio
En el último cuarto de hora, Madelón repitió la receta del partido con Aldosivi: lo adelantó a Misael Aguirre para que juegue más arriba con Diego Díaz, salió Tarragona e ingresó Bruno Pittón, pero para jugar de volante.
En esa parte final se animó un poco Sarmiento (el único momento) para inquietar con algunos tiros de esquina o tiros libres que hicieron llover centros sobre el arco de un Mansilla que recuperó seguridad en esa parte final. Unión fue perdiendo esa brillantez que tuvo durante gran parte del encuentro y Sarmiento estuvo cerca con un cabezazo de Marabel que se estrelló en el palo izquierdo de un Mansilla que no tenía nada que hacer.
Se fue el partido con un Unión que perdió la claridad y el dominio del partido. Pero no importa: eso no le quita brillo a una victoria totalmente justa y con un primer tiempo para destacar y en donde se hizo todo bien. O muy bien.