Unión hizo los deberes, ganó claramente un partido que fue más fácil de lo que, a priori, se esperaba y ahora tendrá que esperar. La que no hizo bien los deberes fue la AFA, que debió poner el partido de Gimnasia de Mendoza a la misma hora y el mismo día. Los mendocinos juegan con los resultados conocidos y están obligados a no perder, porque el empate les sirve y lo deja afuera a Unión. Con este final de torneo, la irregularidad que caracterizó la campaña de Unión quedó expuesta más que nunca. En los últimos cuatro partidos, sacó dos empates de visitante y dos triunfos de local. Pero venía de cuatro derrotas consecutivas después de tres victorias al hilo. Así fue todo el torneo. Pero solo queda lugar para el lamento porque nada se puede modificar. Y esperar que una derrota de Gimnasia ante el buen equipo de Independiente Rivadavia, le permita jugar los play off.
Unión madrugó y lo jugó como una final
Aprovechó un error defensivo en el comienzo del partido, se puso en ventaja y con un jugador de más desde los 5 minutos. Todo eso y el buen rendimiento colectivo e individual del equipo, lo condujo a un claro triunfo con dos goles de Tarragona. Cortó la racha de 22 partidos sin mantener el arco en cero. Ahora, a esperar que pierda Gimnasia de Mendoza.

Se le simplificó todo a Unión cuando apenas se jugaban 5 minutos. Error garrafal de Silvero que aprovechó muy bien Estigarribia (de gran despliegue y generosidad) para robarle la pelota en una salida que parecía no tener riesgo para el defensor de Vélez, quien cometió una clara falta que el VAR le advirtió a Gariano, quien, además, expulsó a Silvero. Iban 10 minutos (con la demora en ir a ver la jugada) y Unión ganaba 1 a 0 (penal muy bien ejecutado por Tarragona que alcanzó a manotear Marchiori) y jugaba 11 contra 10.
El mellizo Barros Schelotto decidió quedar con tres atrás y recién cuando el partido se puso 2 a 0 procedió a reacomodar la defensa con el ingreso de Cristaldo por Policella. Fue una decisión que Unión aprovechó claramente y se advirtió en la jugada del segundo gol. Palacios entró por derecha, solo, metió el pase al medio que alcanzó a rozar Estigarribia y aseguró Tarragona para convertir el 2 a 0 antes de la media hora del primer tiempo.
Estaba todo a pedir de Unión, más allá de que Vélez inquietó cada vez que la pelota pasó por los pies de Lanzini, su jugador más claro. Unión era más directo, con la amenaza de peligro constante que surgía de la presencia de sus dos delanteros. Recién en la parte final del primer tiempo, Unión hizo lo que debe hacer un equipo que va ganando por dos goles y cuenta con un jugador de más: tenencia de pelota y aprovechar la superioridad numérica.
Lo mejor de Unión en ese primer tiempo, fue la capacidad para convertir en sencillo a un partido que estaba lleno de complejidades. Enfrente estaba un buen equipo, goleador y pretensioso, con objetivos que aprovechar. Sin embargo, la intuición de Estigarribia fue clave para que Unión comience a definirlo a su favor de manera prematura. Luego, Tarragona le dio otro golpe a un Vélez atormentado por las circunstancias, no sin antes contar con la participación activa de su socio en ofensiva (Estigarribia), que tuvo mucho que ver en los dos goles y al que Marchiori le tapó un mano a mano que definió bien, pero que encontró la humanidad del arquero en el trayecto al gol.

Unión lo pudo liquidar en el inicio del segundo tiempo. El resultado se justificaba plenamente por el mejor rendimiento colectivo, mejor generación de juego a través de los mediocampistas y solidez en defensa (otra vez un buen partido del pibe Isla). Madelón esperó hasta el cuarto de hora para mover el banco. Puso a Malcorra por Palacios. Lo paró como volante por izquierda, corriéndose Cuello al sector derecho.
Vélez se pudo quedar con 9 cuando promediaba la parte final del encuentro. Gariano le mostró la segunda amarilla a Aliendro, pero esta vez el VAR intervino a favor de Vélez. Le mostraron al árbitro que no se trató de una falta temeraria (la calificó de imprudente) para quitarle esa segunda amarilla. Guillermo no esperó y lo sacó. Entraron Baeza y Verón en reemplazo del mencionado Aliendro y de Pellegrini, que no había tenido tanta incidencia en el desarrollo del partido.

Unión lo controlaba en plenitud al partido, pero Madelón no tardó en mover otra vez el banco. A la cancha Peresutti y Eric Ramírez en lugar de Mosqueira (estaba amonestado) y de un muy aplaudido Estigarribia, quien había aportado despliegue, generosidad y peligrosidad, aunque no tuvo precisión para definir las dos o tres situaciones que tuvo para convertir. Quedó en la cancha Luna Diale (también amonestado), otra vez de buen partido jugando como doble cinco, metido en el partido, retrocediendo con criterio y ubicación, además de aportar su buen manejo de pelota.
Unión estaba más cerca del tercero que Vélez del descuento. Y esa impresión casi queda reflejada en una pelota que le puso Tarragona –disfrazado de asistidor- a Cuello para dejarlo mano a mano con Marchiori. El disparo del volante cruzó el arco y se fue apenas desviado junto al palo derecho. Fue lo último que hizo Cuello, pues se produjo el ingreso de Solari (que volvió a jugar después de muchísimo tiempo) y también el de Pintado por Tobías Rubio, de buen partido.

El partido se convirtió en un trámite porque la victoria no corría riesgo. El estadio explotó cuando Riestra empató el partido, pero duró apenas un par de minutos, porque enseguida llegó el segundo de Independiente que lo obliga, al Tate, a esperar el resultado de Gimnasia de Mendoza, que debió jugar a la misma hora que Unión, San Lorenzo e Independiente, pero no lo hizo por esas cosas incomprensibles que tiene la Afa y que da lugar a que aparezcan las sospechas y las teorías conspirativas de la gente. Flaco favor para preservar la claridad, limpieza y honestidad del fútbol argentino.
Unión lo ganó bien y lo liquidó de manera anticipada y con una facilidad y soltura que no se esperaba, a priori, que así fuera. Ahora no queda otra que esperar lo que pase en Mendoza para saber si entra o no en los play off. Y también quedó, como aspecto positivo, un dato no menor: fue el primer partido del torneo en el que pudo mantener el arco en cero, dejando en el camino una racha de 22 partidos en los que, al menos, un gol le habían convertido en una de las peores rachas, en ese aspecto, de la historia.








