Cuáles son esas llamativas aves que han llegado a los parques y las plazas de la ciudad de Santa Fe
Tienen el pico largo al igual que las patas, el plumaje negro y a veces tornasolado. Es muy poco frecuente verlas dentro de la ciudad: viven en zonas de humedales. Vinieron a alimentarse de insectos y otros “bichos”. La última lluvia ayudó.
Se las puede ver en el Parque Federal, por ejemplo. Crédito: Gentileza Pablo Capovilla
Se las ve caminar elegantes, en bandada siempre, con un sentido de comunidad admirable. No molestan, no atacan; son algo asustadizas, eso sí. Al volar, los ejemplares de una de estas especies lo hacen en “V”, como si quisieran dejar a los seres terrestres un rastro aéreo que indica que allí están ellas. Que allí van, quién sabe hacia dónde.
Tienen el pico largo, al igual que sus patas. Y un plumaje negro como la noche, pero -dependiendo de la fase reproductiva- también con rasgos tornasolados. En un campo recién arado, la “peonada” les dice bandurrias. Pero se llaman cuervillos, y es muy poco frecuente que se las vea dentro de las ciudades: es que viven en zonas de humedales.
Llamativamente aparecieron dos de estas especies hace unos días en varios parques y paseos públicos de esta capital. Están en el Parque Federal, en inmediaciones del Museo de la Constitución; incluso hay registros de que fueron avistadas en una canchita de fútbol de un barrio del Norte de Santa Fe capital.
Sus características
En la Argentina, existen alrededor de cinco o seis especies de este grupo de cuervillos: “Las que estamos viendo en la ciudad de Santa Fe son dos: el cuervillo de cañada (Plegadis chihi, el nombre científico) y el cuervillo cara pelada (Phimosus infuscatus)”, le dijo a El Litoral Pablo Capovilla, experto en aves, guía e intérprete de la naturaleza.
En ambos casos, son aves de tamaño mediano, de pico largo y curvo. Se alimentan, andan siempre en grupo y nidifican cerca de humedales: “Por ejemplo, en la laguna Setúbal se han visto nidos de cuervillos cara pelada. Lo curioso es que no es común ver estas aves tan llamativas dentro de la ciudad, en los parques y plazas”, agregó el especialista.
La naturaleza no deja de sorprender. Estos cuervillos van caminando juntos y comiendo todo lo que se les aparece cerca, puntualmente insectos, caracoles, larvas, polillas, “bichos toritos”, hasta ranas pequeñas. En estos meses, que son muy propicios para la “explosión” de mariposas, éstas son un “manjar” para dichas aves.
“Están muy asociadas a humedales, no a las plazas y parques públicos. Se ven a veces en campos recién arados: así como aparecen los caranchos, también se hacen presentes los cuervillos, buscando gusanos, lombrices... En la Reserva Natural Urbana del Oeste las hemos visto, también”, agregó Capovilla.
Las diferencias
Otro elemento llamativo: se pueden diferenciar las dos especies con sólo verlas volar. “Los cuervillos de cañada van en bandadas gigantes con forma de ‘V’, que vemos cruzar al atardecer sobre todo. Pasan por arriba de la ciudad, se ven en la ruta. Son bandadas muy numerosas, de 50 ó 100 individuos, a veces más”, adujo el experto.
Pico largo y curvo, patas largas… Y aves muy gregarias. Crédito: Gentileza Pablo Capovilla
En cambio los cuervillos cara pelada vuelan en bandadas más desparejas, desordenadas y de menor número. Por otro lado, los cuervillos de cañada tienen patas más largas que la cola, cosa que no ocurre con los de cara pelada. “Es muy fácil identificar ambas especies sin detenerse demasiado en los detalles”, explicó Capovilla.
Pero además, a veces se pueden ver ejemplares de ambas especies mezclados: son aves muy gregarias (andan siempre en comunidades, en bandadas). Duermen en grupo, se posan en los árboles secos, a la pesca de algún insecto.
Los cuervillos de cañada tiene plumajes negros, “pero hay cambios en la época reproductiva, cuando tiene plumas más tornasoladas, y en algunas partes del cuerpo hasta rojizas. En cambio, el cara pelada, en la fase de reproducción cambia el color de piel. Le cambia justamente el color de la cara, porque no tiene plumas alrededor del pico”, agregó luego.
Por qué vinieron a la gran urbe
-¿Por qué cree que vinieron hasta la ciudad -cosa muy poco común-, con su ruido y movimiento incesantes, siendo aves de humedales?, le preguntó El Litoral a Pablo Capovilla.
-Por una cuestión de alimentación. Además, hay que recordar que estamos recorriendo una temporada bastante lluviosa respecto de lo que estábamos acostumbrados. Veníamos de unos cinco años de sequía, y ahora empezó a llover un poco más seguido. A esto, los cuervillos lo aprovechan.
Aves de humedales. Vinieron a la ciudad a buscar alimento. Crédito: Gentileza Pablo Capovilla
Por ejemplo, llueve y se forman grandes charcos en el Parque Federal, por ejemplo. Con esa presencia de agua acumulada, los bichos que están abajo buscarán salir. Y estas aves están al acecho de ese alimento elemental.
Entendamos también que la ciudad de Santa Fe está rodeada de humedales. Entonces, para estas aves es un gran paso acercarse; lo que pasa es que muchas veces en estos parques y plazas, los paseantes van con sus perros y los largan. Ahí es cuando los cuervillos se asustan y se van.