En la peatonal San Martín, uno de los ejes tradicionales del comercio santafesino, se ven algunos locales vacíos: en pocas cuadras cerraron 7 u 8 comercios, aunque como contracara abrieron locales chinos. En Aristóbulo del Valle, una avenida de gran movimiento, la asociación que los nuclea registró -al menos- 15 comercios que bajaron sus persianas en los últimos meses. En avenida Facundo Zuviría, los alquileres más accesibles y la gestión directa de los propios dueños -en muchos casos con uno o pocos empleados- permiten sostener parte de la actividad, aunque continúan registrándose cierres y recambios, junto con una tendencia hacia modalidades más informales.
Persianas bajas: algunos corredores comerciales muestran locales cerrados y carteles de alquiler
Comerciantes y referentes del sector hablan de una combinación de menores ventas, costos en alza -entre ellos los alquileres- y reglas de juego desparejas. Se enciende una luz amarilla en un sector sensible de la economía.

Los comercios advierten una caída marcada en las ventas con relación al año pasado incluso -que también fue fluctuante- así como un aumento en el precio de los alquileres y servicios, y competencia de las plataformas digitales.
“No menos de 7 u 8 locales en las siete cuadras están cerrados”, describió Jorge Barenberg, referente de la Asociación de Amigos de Calle San Martín. Además apuntó a la competencia externa: “Hay por lo menos 6 locales nuevos de chinos, pero lo que sucede es que les dan crédito a tasa cero para instalarse. Nos está afectando porque entran con otros precios y tienen otras condiciones de empleo, trabajan de lunes a lunes”.

En una recorrida de El Litoral, se pudieron visualizar tres locales cerrados y con letrero de alquiler en la peatonal San Martín al 2300, otro a mitad de cuadra a la altura del 2400. En tanto, en 1ra Junta y San Martín -donde había una zapatería- se ven trabajos que indican que se instalará otro comercio y por Tucumán a metros de la peatonal donde había una tradicional librería y ahora es un depósito. También se ven vidrieras vacías en la galería Garay.
Barenberg indicó que la situación también golpea a negocios que hace tiempo están instalados. Él es propietario de dos bazares en el centro y confirmó lo que ya se lee en la vidriera: “Liquidación total por cierre”. “El 31 de mayo cierro. Son 30 años de trabajo”, afirmó.

“Me cansé de lo desparejo, de la presión tributaria y la falta de poder adquisitivo de la gente”, sostuvo. Según detalló, las ventas cayeron de manera sostenida: “Hay una pérdida de 6 ó 7 puntos. Hoy la gente va a privilegiar comer que comprar cualquier otra cosa”.
Barenberg explicó: “Soy inquilino, voy a vender toda la mercadería y un colega se haría cargo de los locales con un rubro similar”. Con 70 años, proyecta un cambio de rumbo: “Buscaré algún proyecto para hacer, pero estoy cansado de tanta hipocresía y que nos maten con la presión tributaria, los impuestos y las leyes de empleo leoninas”.

Locales que tardan más en ocuparse en Aristóbulo
El panorama se replica en otros corredores. Marcelo Viletti, del área de Comunicación de la Asociación de Comerciantes de Aristóbulo del Valle, precisó que “entre el 1° de enero y el 31 de marzo cerraron unos 15 locales en el sector entre el Puente Negro y avenida Gorriti”.
Las cuadras donde El Litoral encontró con persianas bajas es a la altura del 5700, mientras que al 6200 hay varios inmuebles vacíos y en restauración. Viletti aclaró que el escenario en esta avenida es “muy dinámico” y cambia semana a semana, pero identificó tendencias claras: “Desde septiembre u octubre del año pasado vemos una merma en el consumo. Incluso en fechas clave, como el Día de la Madre o las fiestas, se vendió por debajo de lo esperado”.

A eso se suma un cambio estructural en la ocupación de locales: “Durante los últimos 10 años había prácticamente ocupación plena; un local se liberaba un lunes y el martes ya estaba alquilado. Eso hoy no pasa: demora mucho más. Hay lugares que estuvieron un mes o un mes y medio vacíos”.
Entre las causas, el referente de Aristóbulo del Valle mencionó el impacto de los alquileres: “Hemos tenido situaciones con subas desproporcionadas; en algunos casos se duplicaron en una renovación, algo que no estaba en los planes de ningún comerciante”.
Clarisa Raimondi es la dueña de un local de ropa de niños ubicado en Aristóbulo del Valle al 5700 y coincidió en el diagnóstico. “Es terrible lo que aumentaron los alquileres. Acá al lado hay dos desocupados desde julio del año pasado. Dos o tres millones de pesos por mes piden”, dijo.
Sobre las ventas, la comerciante añadió que “vienen flojas, yo calculo que menos del 20% que el mismo mes del año pasado. Y no te podés relajar con las ventas on line. Yo vendo mucho así, porque la gente elige sólo lo que necesita”.
Múltiples factores
Daiana Ojeda, empleada de una lencería, también indicó que las ventas cayeron “entre un 20 y un 30% en relación con el año pasado; viene muy tranquilo todo”.
De acuerdo a lo que dijo Viletti de lo que ocurre en Aristóbulo del Valle, muchos comerciantes buscan achicarse: “Quieren seguir en la avenida, pero dejan el local para buscar algo más chico o más económico”. Otros directamente abandonan el esquema tradicional: “Los más pequeños vuelven a sus casas como emprendedores, porque sostener un local con tasas municipales e impuestos es mucho más costoso”.
Finalmente, Viletti sintetizó el cuadro: “Hay múltiples factores: caída del consumo, aumento fuerte de alquileres y también la competencia con grandes plataformas chinas. Todo eso obliga al comercio a reinventarse”.

Pese a algunos signos de recambio -“en una cuadra fuerte se vaciaron tres locales y hoy ya están nuevamente alquilados”-, el diagnóstico general es de incertidumbre. En esa situación El Litoral encontró a Josefina, sueña de una dietética que tiene otros dos locales en la ciudad pero que quería instalarse en Aristóbulo del Valle. “Hay menos ventas: febrero fue flojo, y marzo repuntó pero muy poco. Veremos cómo nos va acá”, cerró.
En Facundo Zuviría
En avenida Facundo Zuviría, el panorama comercial muestra dificultades con matices. Daniel Spagna, propietario de local del rubro motos, trazó una situación del rubro en general: “Hay un sector que la está pasando muy mal, sobre todo ropa, electrónica y todo lo relativo a importaciones chinas”, afectado por la venta online y los canales digitales. No obstante, aclaró que los bienes de mayor valor mantienen otra lógica: “Un auto o una moto no se compran por internet”.
En ese marco, explicó que el peso de los gastos fijos se volvió determinante: “La incidencia de los servicios e impuestos es mayor, y te queda menos para el consumo diario en la familia”. En los comercios, agregó, “lo que notamos es un aumento en los gastos estructurales: alquileres, impuestos y sueldos. Por lejos, los sueldos son la carga más grande. Hoy un empleado de comercio, con cargas sociales, vacaciones, etc, no baja de los 3 millones mensuales, y no estamos generando esa rentabilidad”, lo que genera un “dilema” tanto para empleadores como trabajadores, que no llegan a fin de mes.
En este contexto, la competencia obliga a reducir márgenes y a buscar alternativas. "Es época de reconversión. Todos bajamos la rentabilidad por la competencia”, indicó. Si bien en Facundo Zuviría los alquileres más bajos y la atención familiar o con un sólo empleado, permiten sostener algunos negocios, persisten cierres y rotación, junto con un corrimiento hacia esquemas más informales: “Muchos vuelven a vender desde sus casas o por redes sociales”.









