El trimestre abril-mayo-junio comenzará con temperaturas por encima de los valores habituales en gran parte del Litoral, según el último pronóstico climático estacional elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional. El informe, difundido el 31 de marzo, anticipa además que las precipitaciones en esta región del país —incluida la provincia de Santa Fe— tendrían un comportamiento entre normal y superior a lo normal durante el período.
Un otoño con gusto a verano: prevén temperaturas más altas de lo normal en Santa Fe
Un informe del Servicio Meteorológico Nacional anticipa un período abril-mayo-junio con valores térmicos superiores a los habituales en el Litoral y lluvias entre normales y algo superiores. En la región, el otoño suele ser una estación de transición marcada por la variabilidad del tiempo. A no guardar el piletín.

De acuerdo con el reporte, las temperaturas medias del trimestre tienen mayor probabilidad de ubicarse por encima de los valores habituales en el Litoral, el resto del territorio santafesino, Córdoba y el este de San Luis. Esto sugiere un otoño que, en promedio, podría resultar más templado que lo normal en estas zonas del país.
En cuanto a las lluvias, el pronóstico indica que el sur del Litoral —donde se encuentra la provincia de Santa Fe— presenta mayores probabilidades de registrar precipitaciones entre normales y superiores a lo normal. En cambio, sectores del oeste santafesino se ubican dentro del área con chances más claras de lluvias por encima del promedio estacional.
Cómo se interpreta el pronóstico estacional
El SMN aclara que este tipo de proyecciones no predicen eventos puntuales de lluvia o frío, sino que estiman el comportamiento promedio del clima durante un trimestre. Las categorías “inferior”, “normal” o “superior a lo normal” se calculan mediante el sistema de terciles estadísticos, que divide los registros históricos en tres rangos de igual probabilidad.

Por ese motivo, aun cuando se pronostique un trimestre más cálido o más lluvioso que lo habitual, pueden registrarse igualmente episodios intensos de frío, calor o tormentas aisladas que forman parte de la variabilidad meteorológica de corto plazo.
Otoño en la ciudad
En la ciudad de Santa Fe, el otoño suele marcar una transición gradual entre el calor húmedo del verano y las primeras irrupciones de aire frío que anticipan el invierno. Durante abril todavía se registran jornadas templadas —e incluso calurosas— mientras que hacia mayo y junio se vuelven más frecuentes las mañanas frescas, la presencia de niebla y las primeras entradas de aire frío desde el sur.
Se trata de una estación caracterizada por la variabilidad: días cálidos pueden alternar con descensos bruscos de temperatura y episodios de lluvias o tormentas vinculados al avance de frentes fríos, un comportamiento típico del clima de la región pampeana y del Litoral.

Hay que salir por la mañana temprano con una camperita, pero además cargar una mochila para guardar al mediodía esos abrigos, y soportar muchas veces el calor.
Promedios históricos de temperatura y lluvias
Los registros climáticos de largo plazo permiten dimensionar cómo se comporta habitualmente el otoño en la capital santafesina. En promedio, abril presenta temperaturas máximas cercanas a los 23 °C y mínimas en torno a los 15 °C, mientras que mayo registra máximas cercanas a 19 °C y mínimas de alrededor de 11 °C. En junio, en tanto, las máximas medias rondan los 16 °C y las mínimas se ubican cerca de 8 °C.
En materia de precipitaciones, el otoño todavía conserva parte del régimen lluvioso del verano: abril suele acumular alrededor de 120 a 130 milímetros, mayo cerca de 60 milímetros y junio alrededor de 30 milímetros, lo que deja un total aproximado de 210 a 220 milímetros para el trimestre.
Variaciones en la última década
Más allá de esos valores promedio, los otoños recientes en el centro-este del país han mostrado una marcada variabilidad. Durante la última década se registraron temporadas con anomalías térmicas positivas, es decir, temperaturas medias superiores a lo normal, con episodios de calor tardío incluso durante mayo.

En contraste, algunos años estuvieron dominados por condiciones más secas asociadas a la prolongada sequía que afectó a gran parte de la región entre 2020 y 2022. En otras temporadas, en cambio, se observaron lluvias por encima del promedio, con tormentas intensas durante abril o mayo que impactaron tanto en la actividad agropecuaria como en la dinámica hídrica de la región.
Un trimestre clave para la región
Por su ubicación en el calendario climático, el otoño suele ser un período importante para la recarga de humedad en los suelos agrícolas y para el seguimiento de los sistemas hídricos regionales, como las cuencas de los ríos Paraná y Salado.
En ese contexto, el escenario proyectado para este año —con temperaturas algo más elevadas que lo habitual y precipitaciones dentro de rangos normales o ligeramente superiores— será seguido de cerca por el sector productivo y por los organismos de monitoreo climático e hidrológico de la provincia.

Desde el organismo nacional recomiendan, de todos modos, prestar atención a los pronósticos diarios y al sistema de alerta temprana, ya que los fenómenos meteorológicos de alto impacto —como tormentas fuertes, olas de calor o irrupciones de aire frío— sólo pueden anticiparse con precisión en escalas de tiempo más cortas.








