La Basílica Nuestra Señora de Guadalupe de Santa Fe se prepara para vivir una experiencia especial. Tres micros partirán desde la ciudad rumbo a Luján para participar del encuentro con el papa León.
Viaje a Luján para estar con el papa León: tres micros partirán desde la Basílica de Guadalupe de Santa Fe
La delegación santafesina vivirá una jornada intensa de fe en el santuario bonaerense, donde miles de peregrinos compartirán la última eucaristía papal.

Lo que comenzó como una iniciativa con la expectativa de reunir a un grupo para viajar en comunidad fue creciendo hasta alcanzar tres unidades, en una convocatoria que refleja el interés de los fieles por acompañar al Pontífice en su visita al santuario.
El párroco Marcelo Blanche explicó que la organización atravesó momentos de incertidumbre por la operación a la que debía someterse el Papa. Durante varios días, los peregrinos no supieron con certeza cómo seguiría su estado de salud ni si el viaje podría concretarse. Sin embargo, su recuperación y las noticias sobre su evolución renovaron las expectativas de quienes ya estaban preparando la peregrinación.
La decisión de viajar a Luján también tuvo un significado particular para la comunidad santafesina. Aunque entre las alternativas se había considerado Córdoba, finalmente se inclinaron por el santuario bonaerense, un lugar de referencia para la fe católica en Argentina y donde la presencia del Papa le dará a la jornada un carácter especial.

Tres micros desde Guadalupe y una peregrinación que creció con el paso de los días
La convocatoria comenzó con una expectativa inicial de organizar un solo micro. Sin embargo, a medida que se conoció la propuesta y más personas manifestaron su intención de participar, se sumaron nuevas unidades.
"De acá salimos tres micros, la verdad que algo muy lindo porque empezamos con uno, teníamos la expectativa de uno, después se fue agregando otro", contó Blanche.
El entusiasmo por el viaje convivió durante algunos días con la preocupación por la salud del Pontífice. El sacerdote recordó que la noticia de su operación generó incertidumbre entre los organizadores y los fieles, especialmente porque se trataba de una intervención delicada y por la edad del Papa.
"Quedamos a dos semanas o 10 días ahí sin saber qué iba a pasar. Por supuesto, rezando por el Papa con el deseo de que se recupere", relató.
Con el paso de los días, la evolución favorable de su estado de salud permitió recuperar el entusiasmo por la peregrinación. Blanche también destacó que escuchó la catequesis de los miércoles, que el Papa realiza en la plaza de San Pedro, y que allí pidió que recen por su viaje a Sudamérica.
Para el párroco, esa referencia tiene un valor especial por el vínculo del Pontífice con esta parte del continente y por la posibilidad de recibirlo en un santuario que ocupa un lugar central en la vida religiosa argentina.

Por qué eligieron Luján y no Córdoba
La elección del destino no fue casual. Según explicó Blanche, cuando comenzaron a pensar la organización del viaje aparecieron dos posibilidades: Córdoba y Luján. Finalmente, la comunidad se inclinó por la segunda alternativa.
La cercanía de Córdoba era un punto a favor, además de la posibilidad de participar de un encuentro sacerdotal. Sin embargo, el significado religioso de Luján terminó teniendo más peso en la decisión.
"Nos inclinamos por Luján por lo que tiene un santuario. El que tiene una experiencia de santuario sabe lo que significa", señaló el sacerdote.
La Basílica de Luján es la casa de la Virgen María, patrona de la República Argentina. Para los integrantes de la delegación de Guadalupe, llegar hasta allí representa una oportunidad de compartir la misma experiencia de fe que viven habitualmente los peregrinos que visitan el santuario santafesino.
Blanche trazó justamente esa comparación entre ambos espacios religiosos. Así como recibe en Guadalupe a personas que llegan desde distintos puntos con sus intenciones y pedidos, ahora será la comunidad santafesina la que se pondrá en camino para visitar a la Virgen de Luján.

Pero hay un elemento que vuelve diferente esta peregrinación: la presencia del Papa. "No solo ir a Luján, sino que está el Papa en Luján, que esto no se da desde hace mucho tiempo", expresó.
El sacerdote también destacó el valor de viajar en grupo. Para él, una peregrinación compartida no es solamente un traslado hacia un destino religioso, sino una experiencia de Iglesia. Caminar junto a otras personas que comparten la misma fe, participar de una celebración y encontrarse con obispos y sacerdotes forman parte de una vivencia que adquiere otra dimensión cuando se realiza en comunidad.
Marcelo Blanche también mencionó una información que había conocido sobre la intención del Papa de llegar caminando los últimos metros hasta el santuario, como un peregrino más. Aunque reconoció que todavía habrá que conocer cómo se organizará ese momento, consideró que ese gesto tiene un significado profundo.
"Cuando uno está en un santuario entiende que la riqueza del santuario es el peregrino. Los que venimos caminando, llegamos, compartimos una intención, una misa, una celebración", explicó.

Una jornada de mucha actividad
La delegación de Guadalupe deberá prepararse para una jornada que comenzará mucho antes de la misa. Según la información que recibieron de los organizadores, los peregrinos tendrán que caminar al menos cinco kilómetros desde el punto de llegada de los micros hasta el lugar previsto para la celebración.
Blanche estimó que ese recorrido demandará aproximadamente una hora de caminata. A eso se sumarán las instancias de acreditación, las indicaciones para ordenar el ingreso y la preparación previa al encuentro.
Los micros saldrán desde Santa Fe el martes por la tarde-noche y el grupo llegará a Luján durante la madrugada. Desde allí comenzará el trayecto a pie hasta el santuario.
"Tenemos que estar preparados para caminar por lo menos cinco kilómetros, así que una hora de caminata", explicó el párroco, quien reconoció que será una jornada cansadora, aunque con una motivación especial.
En ese sentido, resumió el espíritu con el que la comunidad afronta el esfuerzo: "Son esos cansancios lindos, que no vale la pena cansarse por eso".
Una vez en el lugar, los peregrinos participarán de la previa de la misa, que incluirá indicaciones, cantos y oraciones antes de la celebración del Papa.
Para Blanche, el encuentro tendrá además un significado particular porque será la última misa que el Pontífice realizará en Argentina durante esta visita.

Quiénes integran la delegación que viajará desde Santa Fe
El grupo que partirá desde la Basílica de Guadalupe estará integrado mayoritariamente por adultos. El sacerdote calculó que la franja de edad predominante será de entre 40 y 60 años.
La participación de los jóvenes, en cambio, tendrá otra modalidad. Según explicó, varios eligieron sumarse a las vigilias juveniles que se organizarán en Buenos Aires y Córdoba, donde podrán compartir una experiencia diferente con otros grupos y comunidades parroquiales.
"Los jóvenes hacen una experiencia distinta. Tienen vigilias juveniles, sobre todo en Buenos Aires y en Córdoba", detalló Blanche.
En esos encuentros, la propuesta estará vinculada con pasar varias horas compartiendo cantos, música y actividades grupales. Por ese motivo, los jóvenes de Guadalupe optaron por organizarse con otras parroquias, mientras que los tres micros de la Basílica reunirán principalmente a personas adultas.
La diferencia de propuestas no implica una menor participación de la comunidad, sino distintas maneras de vivir el encuentro con el Papa. Mientras algunos elegirán la vigilia juvenil, otros recorrerán el camino hacia Luján para participar de la celebración en el santuario.

Concelebrar con el Papa y compartir la comunión con miles de fieles
Para Marcelo Blanche, el viaje también tendrá una dimensión especial desde su tarea como sacerdote. El párroco tendrá la posibilidad de concelebrar la misa junto al Pontífice, una experiencia que, según explicó, no ocurre todos los días.
La preparación incluye la inscripción correspondiente para los sacerdotes que quieran participar de ese momento y la posibilidad de revestirse con el alba para integrar la celebración.
"Primero poder estar ahí, concelebrar con el Papa, que no es algo que ocurre todos los días", expresó.
El sacerdote describió esa instancia como una oportunidad de contemplar a la Iglesia reunida: el Papa, los obispos, los sacerdotes y toda la comunidad en torno a la Virgen.
Uno de los momentos que más lo entusiasma es la posibilidad de distribuir la comunión entre miles de personas. Para explicar lo que representa, hizo referencia a la sencillez del gesto eucarístico y a la capacidad de reunir a fieles de distintos lugares y realidades.
"A mí lo que siempre me llama la atención de la Eucaristía es que algo tan sencillo como un pedazo de pan nos une", señaló.
En una celebración multitudinaria, esa experiencia también permite reconocer la diversidad de quienes participan. Blanche contó que suele prestar atención a las distintas tonadas de las personas que llegan a Guadalupe desde diferentes provincias, como Córdoba, Corrientes o Chaco.
Esa diversidad, que también estará presente en Luján, es parte de lo que más valora de la celebración. Para él, escuchar las respuestas de los fieles y compartir la comunión permite reconocer que, más allá de las diferencias culturales, de los estilos y de las procedencias, existe una misma creencia.
"Todos creemos en Jesús", resumió.










