La Plaza Italia de la ciudad de Santa Fe podría dejar de ser un espacio atravesado por el tránsito para convertirse en una pieza central de un nuevo recorrido peatonal por el casco histórico de Santa Fe. Esa es la idea detrás de “Sombra y agua”, el proyecto de los arquitectos Germán Müller y Martín González que obtuvo el primer premio del Concurso Provincial de Ideas convocado para pensar la refuncionalización del espacio ubicado frente a la Legislatura y el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez.
Plaza Italia: "El proyecto tiene un gran poder de síntesis y es una idea factible y contemporánea”
Uno de los arquitectos explicó que el proyecto en Santa Fe incorpora líneas de árboles para lograr más sombra, láminas de agua para mitigar el calor y un diseño sin barreras arquitectónicas. El concurso es "no vinculante" respecto de la contratación de la obra.

La propuesta toma como punto de partida dos elementos: la sombra y el agua, pero los utiliza no solamente como recursos paisajísticos sino también como herramientas ambientales y urbanas. El proyecto plantea un gran anillo arbolado que conecte la Plaza Italia con la Plaza de Mayo y el Paseo de las Tres Culturas -del casco histórico-, mediante la continuidad del arbolado y de los solados, y que permita leer como un conjunto a distintos edificios y espacios patrimoniales del área.
“Básicamente generar un anillo arbolado que una la Plaza de Mayo con la Plaza Italia”, explicó González, docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
El arquitecto destacó que las propias bases del concurso pedían trabajar con una escala urbana mayor a la de la plaza. Por eso, la propuesta no se limita al espacio frente a la Legislatura, sino que busca construir un recorrido que incluya edificios como Santo Domingo, la Casa del Brigadier y otros inmuebles patrimoniales del entorno.
Como colaboradores del proyecto participaron el Arq. Mario Galiana Liras, Lucila Genevois, Luana Francou, Brenda Zingerling, Micaela Zingerling, Lara Pintos y Ana Paula Giordanino.

Cabe recordar que el resultado del concurso no implica automáticamente la contratación para ejecutar la obra. El carácter “no vinculante” de su convocatoria se refiere precisamente a esa instancia.
Ahora comienza otra etapa. El presidente provisional del Senado de la provincia, Felipe Michlig -impulsor de la iniciativa- señaló: “Ahora debemos avanzar con las gestiones necesarias que nos permitan determinar costos, contar con fuentes de financiamiento y con la elaboración del proyecto ejecutivo definitivo para el llamado a licitación pública, a instancias de las áreas técnicas estatales pertinentes”.
Sombra y línea de lapachos
Uno de los elementos más reconocibles del proyecto será el arbolado. Sobre el sector de General López se plantea un anillo de árboles con cuatro líneas de lapachos, que completaría y profundizaría la vegetación existente.

La memoria descriptiva denomina a este sector “Plaza de las Sombras”. Los lapachos estarán organizados en una matriz de 8 por 8 metros y generarán un paisaje que irá cambiando durante el año, tanto por las sombras como por la floración.
Debajo de ese arbolado se propone un suelo drenante, capaz de absorber el agua de lluvia y contribuir a reducir la acumulación de agua y la temperatura superficial. “Todo lo que se ve donde es toda la primera línea, las primeras cuatro líneas del lapacho, es suelo absorbente”, explicó González a El Litoral.
Y agregó que la decisión también responde a cuestiones de mantenimiento: “Lo que nos da este suelo es una superficie que cumple su rol pluvial de no acumular agua, no elevar la temperatura y tener un buen mantenimiento”.
Agua: historia y bajar el calor
El segundo componente que da nombre al proyecto es la “Plaza Líquida”, ubicada frente a la Legislatura. La propuesta contempla dos láminas de agua poco profundas en el espacio de los laterales que deja la particular forma de “herradura” del edificio legislativo.
Según explicó González, el recurso también recupera una parte de la memoria de la plaza, que históricamente contó con fuentes. Pero el agua tendrá además una función ambiental, de acuerdo al proyecto. El sistema permitirá captar y almacenar precipitaciones y reutilizarlas para el riego. A través de un mecanismo de aspersión, las láminas también contribuirán a reducir la temperatura en un sector que no puede ser forestado de la misma manera que el resto de la plaza.
“Esas láminas de agua, además de contener agua de lluvia y funcionar como un backup para recircular agua para riego, tienen una función de que a través de un poco de aspersión pueda bajarse hasta 4 ó 5 grados la temperatura en un sector donde no hay árboles y el sol da de lleno”, explicó el arquitecto.
De esta manera, tanto la sombra -con más árboles- como el agua -con las láminas de agua- dejan de ser solamente elementos estéticos para formar parte de una estrategia frente al calor urbano.

Plaza elevada
Otro de los movimientos centrales del proyecto es la elevación de la parte media de la plaza unos 90 centímetros, hasta aproximarla al nivel de la escalinata y del “piano nobile” del Museo Rosa Galisteo. La operación permitiría generar una relación más directa entre la plaza y el edificio patrimonial y, al mismo tiempo, construir una conexión con la Legislatura.
“La plaza se eleva unos 90 centímetros, no en su totalmente sino en su parte media, que toma la altura del museo, de la escalinata del museo, y eso nos permite también acceder también desde la Plaza Italia al edificio de Legislatura”, explicó González. Y añadió que “el desnivel se resuelve mediante una pendiente suave, sin escalones, de modo de garantizar la accesibilidad universal”.
Para el equipo ganador, este fue uno de los aspectos que distinguió el jurado de su propuesta: lograr que cualquier persona pueda acceder a la Legislatura sin encontrarse con barreras arquitectónicas, a pesar de tratarse de un edificio histórico concebido bajo otros criterios de accesibilidad.
“Para nosotros era importante que cualquier persona pudiera acceder”, señaló el profesional. La intervención propuesta por el proyecto busca hacerlo “sin escalones, sin barreras arquitectónicas”, manteniendo a la vez un “respeto absoluto por el patrimonio” y por la composición original del edificio.
La intervención también se extiende hacia 4 de Enero, donde se propone establecer una calle de prioridad peatonal y ampliar el espacio destinado al peatón frente al museo. La idea es convertir ese sector en una suerte de “sala abierta de museo”, recuperando además la relación histórica entre el Rosa Galisteo, la Legislatura y la plaza.

El proyecto contempla, además, recuperar o reubicar esculturas y bustos que formaron parte de la historia del lugar y que actualmente no se encuentran allí. González mencionó, entre otras, obras que fueron premiadas en los salones anuales del museo -como las de Bardonek, Lucio Fontana y San Luis- y que deberían ser rastreadas para determinar dónde se encuentran.
En caso de no poder recuperar las piezas originales, planteó la posibilidad de recurrir a réplicas, como ocurrió con otras esculturas de la ciudad, entre ellas, “Alma sin hogar” (de un niño y un perro), del artista plástico santafesino José Sedlacek, cuya pieza original se conserva en el Museo Sor Josefa Díaz y Clucellas.
Distintos usos
El proyecto no plantea un espacio con un único uso. Por el contrario, busca que el espacio público pueda ser apropiado por los vecinos para recreación y distintas actividades. Sobre el sector Este se ubica un área de juegos, aprovechando una zona más tranquila y arbolada. El resto del espacio mantiene una condición más neutra y flexible.

“La plaza es accesible y apropiable en toda su superficie”, explicó González. Y agregó: “Al quitarle especificidad a la arquitectura, también es mucho más apropiable por los distintos usuarios”.
La memoria del proyecto también contempla plazas de borde y una articulación con el entorno residencial, además de una reducción de la circulación vehicular para dar mayor prioridad al peatón.
Qué valoró el jurado
El jurado del concurso -que fue convocado por el Colegio de Arquitectura y Urbanismo, Distrito 1- destacó la claridad y contundencia de la propuesta “Sombra y Agua”, especialmente por la articulación de sus cuatro componentes: la Plaza de las Sombras, el Ágora, la Plaza Líquida y las plazas de borde. También valoró la incorporación de nuevas líneas de árboles en el perímetro, que funcionan como un filtro hacia la calle y, al mismo tiempo, ayudan a definir el espacio cívico frente a la Legislatura. Para los evaluadores, la secuencia que se propone desde General López -a través del arbolado, la explanada, la escalinata, el puente y la Plaza Líquida- jerarquiza el edificio legislativo y pone en valor su relación con el conjunto del casco histórico.
Otro de los aspectos resaltados fue la respuesta del proyecto a las condiciones climáticas actuales, mediante el incremento de las superficies de sombra y de suelo absorbente. El jurado consideró que el diseño genera un espacio flexible, capaz de admitir distintos usos y apropiaciones -desde jugar y descansar hasta leer, participar o realizar actividades institucionales-sin superponer los ámbitos simbólicos, institucionales y recreativos. También destacó las pendientes suaves para favorecer la circulación peatonal y la gestión del agua de lluvia, y consideró que la nueva explanada, los desniveles y las láminas de agua ofrecen “una sofisticada y simple puesta en valor” de la Legislatura y su entorno.
El concurso reunió 31 propuestas. En el caso de “Sombra y Agua” -que recibió el primer premio consistente en una distinción económica de $13,5 millones-, González sintetizó los aspectos que, a su entender, fueron centrales para el fallo: “Creo que es un gran poder de síntesis de lo que se pedía y una idea factible y contemporánea”.








