En una región donde la relación con el agua forma parte de la vida cotidiana y de la memoria colectiva, comprender qué dicen realmente los datos sobre el comportamiento de los ríos puede marcar la diferencia entre la prevención y la preocupación innecesaria.
Un santafesino creó una guía para entender el nivel del Paraná y evitar falsas alarmas
Se trata de una herramienta para leer los datos oficiales del río en tiempos de incertidumbre climática. El documento de cuatro páginas es ofrecido de forma libre y gratuita. El antecedente de las falsas alertas de las aplicaciones en móviles.

Con ese objetivo, el ingeniero civil santafesino Agustín Botteron elaboró un tutorial gratuito para que cualquier persona pueda consultar e interpretar la información oficial sobre el nivel del río Paraná, y lo distribuye libremente a través de sus redes sociales.
La iniciativa surge en un contexto particular. Semanas atrás, las alertas automáticas enviadas por Google sobre una posible crecida del río Salado generaron inquietud y confusión entre miles de vecinos del Gran Santa Fe. Aunque los organismos oficiales disponían de información actualizada, muchos ciudadanos no sabían dónde consultarla ni cómo interpretarla.

"Las fuentes oficiales existen, son buenas y están actualizadas todos los días. El problema es que no están diseñadas para quien no tiene formación técnica", explicó Botteron a El Litoral.
Especializado en infraestructura, resiliencia urbana y financiamiento climático, el profesional trabaja desde hace años en la articulación entre información técnica, ciudades y toma de decisiones. Según señala, una parte central de su labor consiste en traducir datos complejos a herramientas útiles para la ciudadanía.
"Con El Niño en el horizonte, es esperable que haya confusión sobre alturas de ríos y lluvias. Por eso decidí armar un material concreto y útil para hacer ese puente entre la información que ya existe y la persona que la necesita", sostuvo.

Cómo funciona la guía
El tutorial, de cuatro páginas, explica paso a paso cómo acceder al sistema de alertas del Instituto Nacional del Agua (INA), consultar la altura actual del Paraná en el puerto de Santa Fe y analizar las tendencias previstas para los días siguientes.
Entre otros aspectos, el documento enseña a identificar la estación hidrométrica correcta, interpretar la variación diaria del nivel del río y comprender qué significan los umbrales de alerta y evacuación definidos para la capital provincial.
Además, advierte que esos parámetros oficiales deben complementarse con la realidad específica de cada zona.
"El hidrómetro te da la altura relativa. Y esa altura hay que relacionarla con la ubicación de cada casa o lugar. Por ejemplo, llevarla a lo que se conoce como cota IGN", explicó.
El material también remarca que en sectores costeros como Arroyo Leyes o San José del Rincón -en la Costa santafesina- pueden registrarse inconvenientes antes de alcanzarse los niveles oficiales de alerta, debido a las características particulares del territorio.

Una región que aprendió a convivir con el agua
La propuesta encuentra terreno fértil en una región marcada por inundaciones históricas. En Santa Fe, el recuerdo más traumático sigue siendo la inundación de 2003, cuando el río Salado ingresó a la ciudad a través de una defensa inconclusa y anegó más de 40 barrios del oeste santafesino. Más de 150.000 personas debieron abandonar sus hogares y un tercio de la capital provincial quedó bajo agua.
Botteron conoce de cerca aquella tragedia.
"Tengo experiencia en territorio desde la inundación de 2003. Participé en tareas de apoyo en un centro de evacuados y después en relevamientos post inundación para planificar la ayuda humanitaria", recordó.
Según su visión, la ciudad avanzó significativamente en materia de gestión del riesgo durante las últimas dos décadas, aunque persisten desafíos importantes en el área metropolitana. "La ciudad de Santa Fe avanzó mucho entre 2008 y el presente. Es un referente en la región en muchos aspectos. Pero el aprendizaje adquirido no está completo dentro de la misma ciudad, y mucho menos se ha derramado en el área metropolitana", afirmó el especialista.

El ingeniero mencionó particularmente la situación de las localidades costeras. "A diez años del último El Niño relevante, que generó inundaciones por lluvia y ríos en la Costa santafesina, estos distritos siguen teniendo problemas. Falta mantenimiento de obras existentes y faltan obras clave como el sistema de Defensa Oeste para Rincón y Arroyo Leyes, donde viven más de mil familias y se sigue poblando a paso agigantado".
La brecha entre los datos y las personas
Para Botteron, el problema actual no pasa necesariamente por la circulación de información falsa sino por las dificultades para acceder y comprender los datos disponibles. "No diría desinformación en el sentido de información falsa. El problema es más sutil y más estructural: hay mucha información disponible pero poca información accesible", señaló.

En ese sentido, sostiene que existe una brecha entre los organismos técnicos que generan información y los ciudadanos que necesitan utilizarla para tomar decisiones. "Cuando llegan alertas como las de Google, que sí llegan al celular de cualquier persona, generan confusión porque la gente no tiene el contexto para interpretarlas".
La guía busca precisamente reducir esa distancia mediante explicaciones sencillas y ejemplos prácticos.
Prepararse antes de la emergencia
El documento concluye con una invitación a reflexionar antes de que llegue una situación crítica: identificar a partir de qué nivel del río una vivienda puede verse comprometida, conocer qué organismos intervienen ante una emergencia y garantizar que las personas más vulnerables tengan acceso a información confiable.

Para Botteron, las herramientas de prevención no se limitan a las obras de infraestructura. "Tenemos que prepararnos también en los componentes no estructurales, como los relevamientos de datos, los planes de contingencia y los protocolos de evacuación apropiados", indicó.
Y concluyó con una advertencia que considera central para los próximos meses: "El Niño se va a presentar. Habrá más lluvias y crecidas. Entonces, hay que moverse para prepararse".
Sin pretensiones grandilocuentes, el ingeniero resume así el alcance de su iniciativa: "No voy a exagerar el impacto de un tutorial de cuatro páginas. Lo que puede cambiar es pequeño pero concreto: que algunas personas tengan hoy una herramienta que antes no tenían. Si este tutorial ayuda a que alguien reaccione a tiempo, el objetivo está cumplido".








