La Municipalidad de Santa Fe puso en marcha este martes un proceso participativo para debatir posibles usos y desarrollos en los entornos ribereños de la ciudad, desde la laguna Setúbal hasta el corredor de la ruta nacional 168 y la costa del río Salado. La iniciativa apunta a generar, en un plazo de 6 meses, un proyecto de ordenanza que actualice el Reglamento de Ordenamiento Urbano (ROU) e incorpore una nueva mirada sobre las áreas vinculadas al agua.
Santa Fe abre el debate sobre el futuro y desarrollo de sus entornos ribereños
Con la participación de expertos y ciudadanos, se planea un nuevo enfoque para ordenar el crecimiento urbano, integrando las áreas ribereñas a la ciudad. “Tenemos que dejar de pensar en bordes y empezar a hablar de interfaces o espacios de transición, donde la ciudad conviva con el río", dijeron desde el municipio.

La presentación se realizó ante autoridades, instituciones intermedias e integrantes de la Comisión Especial que llevará adelante el trabajo técnico y participativo. Del encuentro participaron el intendente Juan Pablo Poletti; el secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica municipal, Eduardo Rudi; el presidente de la Fundación Tejido Urbano, Fernando Álvarez de Cellis; y el titular de la Sociedad Central de Arquitectos, Álvaro García Resta.
“Se genera el comienzo de un proceso que tiene que ver con los entornos urbanos ribereños. Es una nueva concepción que luego se va a implementar en el Reglamento de Ordenamiento Urbano (ROU)”, explicó Rudi en diálogo con El Litoral. Según indicó, el objetivo es reconocer estas áreas “como espacios posibles de ser urbanizables”, aunque atravesados por instancias de planificación, regulación y participación ciudadana.
El funcionario precisó que el proceso tendrá una duración inicial de 6 meses y culminará con la elaboración de un anteproyecto de ordenanza para actualizar el ROU, que luego deberá ser tratado por el Concejo Municipal. “Hoy comenzamos este proceso con una comisión especial que va a tener reuniones periódicas y también instancias participativas abiertas para debatir distintas temáticas”, sostuvo. Y ejemplificó: “Se van a tomar distintas temáticas para abrirlas en una especie de foros de debate, como la demanda que puedan tener clubes, instituciones o vecinales”.

La comisión estará integrada por representantes de colegios profesionales, universidades, el Ejecutivo municipal y concejales -que ya componen la subcomisión del ROU-, aunque también se incorporarán referentes de disciplinas que actualmente no forman parte de esa estructura. “Vamos a sumar gente de recursos hídricos, ambiente, movilidad, riesgo y hábitat porque entendemos que son fundamentales para abordar estas problemáticas”, señaló Rudi.
Uno de los ejes centrales del planteo oficial es redefinir el vínculo histórico entre la ciudad y sus bordes acuáticos. “Tenemos que dejar de pensar en bordes y empezar a hablar de interfaces o espacios de transición, donde la ciudad conviva con el río y no donde se diga: hasta acá es ciudad y hasta acá es río”, afirmó el secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica.
En ese sentido, Rudi reconoció que el actual Reglamento de Ordenamiento Urbano tiene 15 años y necesita ser actualizado para responder a nuevas demandas territoriales. “Lo que nos estaba faltando era regular ciertos sectores de la ciudad, porque -como dijeron los disertantes- cuando los órganos del Estado no tienen políticas de control ni una normativa, quedan librados a la informalidad o a la especulación”, advirtió.
“Mancha urbana” sin expansión
Desde la Fundación Tejido Urbano, Fernando Álvarez de Cellis, aportó el contexto técnico del crecimiento urbano en Santa Fe y la necesidad de ordenar futuras expansiones. “Uno de los problemas que tienen las ciudades argentinas es que crecen mucho en horizontal y muchas veces sin planificación. Eso genera expansión sin infraestructura ni servicios y, por lo tanto, con peor calidad de vida”, explicó.

El especialista sostuvo que el desafío pasa por definir qué áreas pueden urbanizarse y cuáles deben preservarse. “La planificación urbana permite establecer lugares donde no se permita urbanización y otros donde sí, pero de manera planificada y con servicios”, remarcó.
Álvarez de Cellis, además, vinculó la discusión sobre los entornos ribereños con la sustentabilidad ambiental y la necesidad de consolidar una densidad urbana adecuada. “Hay que preservar la relación con el río entendiendo la sustentabilidad ambiental, pero también generar lugares donde la población pueda asentarse con infraestructura y servicios”, indicó.

Durante la actividad, presentó las conclusiones del informe de la Fundación Tejido Urbano titulado “Santa Fe, la ciudad donde menos se expande la mancha urbana”, que analiza la dinámica de crecimiento del aglomerado santafesino entre 2018 y 2024.
El estudio concluye que Santa Fe combina distintas modalidades de crecimiento urbano que derivaron en una baja tasa de expansión territorial. Entre los factores señalados aparece el incremento de la construcción formal y en altura en el núcleo central.
El informe también destaca un proceso de densificación en sectores del Este de la ciudad, donde aumentó la ocupación del suelo sin ampliar significativamente la mancha urbana. A su vez, señala que las expansiones periféricas detectadas corresponden principalmente a loteos ordenados en localidades del norte del aglomerado.
Otro de los aspectos relevantes del trabajo es que Santa Fe mostró un crecimiento menor de barrios cerrados y urbanizaciones periféricas respecto de otras ciudades argentinas, mientras que tampoco se registraron grandes expansiones ligadas a usos industriales, logísticos o comerciales.









