Ahí está, padeciendo su ancianidad de tablas corroídas, parado a duras penas, como aguardando la estocada final del tiempo que lo llevará de forma inevitable al olvido: el “Puente Palito” pareciera caerse en cualquier momento. Durante más de 30 años fue la conexión entre la ciudad capital y su barrio costero Alto Verde.
Triste, solitario y final: qué podría ocurrir con el mítico "Puente Palito" de la ciudad de Santa Fe
Una iniciativa legislativa advierte que este símbolo de la historia local vinculada con la vida costera está en muy mal estado. Y que constituye un peligro para las personas. Propone revalorizar las piezas de su estructura.

Quedó fuera de servicio después de 1995, tras habilitarse el puente “Héroes de Malvinas”. Y desde entonces, lo único que hizo este enlace vial fue resistir en posición vertical (porque la gravedad y el abandono son sus peores enemigos), firme en esa estirpe que tienen las cosas inanimadas constitutivas del ser santafesino.

Hoy, el “Puente Palito” se sostiene en esa curiosa ubicuidad en la que “el ayer pudiera ser el hoy, el aún y el todavía”, al decir de Jorge Luis Borges. Lo cierto es que en ese “todavía” aguanta la estructura de maderas, y en el Concejo de Santa Fe se planteó una resolución que plantea darle una “disposición final” al antiguo viaducto.
Desarmarlo, pero…
Como se dijo, en el Legislativo capitalino ingresó un proyecto de resolución de la concejala Cecilia Battistutti (Interbloque “Unidos”), con la coautoría de sus pares de sector político Carolina Capovilla y Silvina Cian, más el acompañamiento de la concejala justicialista Jorgelina Mudallel.
En esta iniciativa en ciernes se dispone que el municipio local proceda al desarme y retiro de la estructura del denominado “Palito”, con el fin primordial “de salvaguardar la seguridad de las personas y la navegación”.
De acuerdo a los relevamientos técnicos realizados, se ha constatado “un avanzado estado de deterioro estructural caracterizado por corrosión severa, desprendimientos y pérdida de material, lo que compromete la estabilidad de la estructura y genera un riesgo inminente”, indica Battistutti.

Pero hay un elemento más que no es menor, y que señala la concejala oficialista: la ubicación del puente “constituye un obstáculo que dificulta el desarrollo de actividades náuticas y turísticas”.
Esta situación “cobra especial relevancia ante la proximidad de los Juegos Suramericanos 2026, cuya realización exige garantizar condiciones óptimas de seguridad, accesibilidad y navegabilidad en el sector”, aduce luego.
Pero en el articulado del proyecto (cabe aclarar que no ha sido tratado, sino recién ingresado en el Concejo), la legisladora local plantea que al momento de su desmantelamiento, “se adopten las medidas necesarias para la conservación, resguardo y reutilización de los materiales que componen la estructura”.

Esto dicho “con especial atención al gran valor histórico y representativo que tiene para la comunidad de Santa Fe capital” este puente, enfatiza luego la edila.
En línea con esto último, el proyecto sugiere que el Ejecutivo “instrumente instancias de participación ciudadana” para “relevar opiniones, propuestas y aportes de la comunidad respecto del destino de los materiales recuperados”.
Y luego el Ejecutivo, tras considerar estos aportes surgidos de las instancias participativas, “definirá el destino para la puesta en valor del material recuperado, pudiendo destinarlo a fines culturales, educativos, turísticos o de memoria urbana”.
Fundamentos y antecedentes
El “Puente Palito” es un elemento significativo del paisaje urbano y de la memoria colectiva de la ciudad de Santa Fe, en tanto ha sido históricamente utilizado por vecinos como vía de conexión y forma parte de la identidad del entorno en el que se emplaza.

“Sin perjuicio de su valor simbólico y cultural, resulta prioritario para el Concejo velar por la seguridad de las personas que habitan y circulan en sus inmediaciones, así como también de quienes desarrollan actividades vinculadas a la navegación en la zona”, enfatiza la concejala autora de la resolución.
Luego recuerda que la Dirección Provincial de Vialidad realizó un relevamiento estructural y técnico del puente: “Se concluyó que el puente evidencia un avanzado estado de deterioro estructural; desprendimiento de materiales; corrosión de los anclajes, y la pérdida de sección de los elementos constructivos de madera”, etcétera.

“Estas condiciones implican un riesgo cierto e inminente para la integridad física de las personas y para la navegación, por lo cual se vuelve necesario adoptar medidas preventivas urgentes”, aduce luego.
Como antecedente, El Litoral informaba en febrero de 2024 -y como consecuencia de la presencia de un gran embalsado en cercanías del puente-, que el municipio le había solicitado a Vialidad Provincial que desmantele esta histórica estructura.
“Tapón”
El “Puente Palito” opera como un verdadero “tapón” para el ingreso al Riacho Santa Fe -sostiene Battistutti-, lo cual “dificulta e impide la normal circulación de embarcaciones, así como el desarrollo de actividades y deportes náuticos”. Esto impacta negativamente en la dinámica recreativa, deportiva y turística vinculada al río.

En el caso tomó intervención la Comisión de Patrimonio Urbano Arquitectónico de la ciudad (conforme la Ordenanza N° 12.784), la cual ratificó que el “Puente Palito” posee un “alto grado de valor cultural, simbólico, constructivo y urbano”, atributos que “sustentan y justifican su catalogación con nivel de protección integral”.
Battistutti deja en claro algo: la decisión de proceder al desarme del puente “no implicaría desconocer ni desvalorizar su relevancia patrimonial; la medida respondería a la necesidad de resguardar la seguridad pública frente a un riesgo estructural comprobado, y de optimizar el uso del espacio fluvial”, concluye.











