La Municipalidad de Santa Fe junto con empresas de telecomunicaciones comenzaron a retirar el cableado aéreo en desuso en la Peatonal San Martín de la ciudad capital, en el tramo que va entre Juan de Garay y Salta. Los trabajos de “limpieza estética” continúan sobre otras cuadras de ese sector comercial céntrico.
Cómo será la segunda etapa después del retiro de los viejos cables que cuelgan en la Peatonal de Santa Fe
Municipio y empresas de servicios han sacado el cableado aéreo en desuso. Se hizo una limpieza estética; luego se remitirá un proyecto al Concejo con una planificación para el futuro soterramiento. La actual normativa, anacrónica.

El objetivo, según informaron fuentes del gobierno local, es “progresar en el reordenamiento del cableado existente, con criterios de simetría que avancen hacia una menor polución visual y así establecer criterios claros no sólo en la instalación del cableado aéreo, sino también en el soterramiento”.
Además de trabajadores municipales, participaron de las labores empleados de las prestatarias Claro, Gigared, Personal y Cablevideo, de la Empresa Provincial de Energía (EPE), y de la secretaría de Tecnologías para la Gestión del Gobierno de la provincia, indicaron las mismas fuentes.
La telaraña
Lo que más se ve, dentro de esa “telaraña” de cables enrollados en las esquinas y los techos de las casas, son los cableados de telefonía (coaxiales y de cobre), que hoy están siendo reemplazados por los de fibra óptica, sobre todo de los prestadores de servicios de internet y televisión.
El Litoral había puesto esta problemática en la agenda pública, que no es nueva y tiene antecedentes de larga data. La clave, con todo, será poder avanzar en una planificación pensada y articulada para el soterramiento de las nuevas líneas de cableados.

Lo que tiene previsto el gobierno local es remitir al Concejo “un mensaje para modificar la actual normativa, muy vieja, y que el soterramiento del cableado sea más realista, es decir, que se pueda ejecutar de modo razonable y articulado”, le dijo a El Litoral Carlos Suárez, coordinador de Proyectos Estratégicos municipal.
Normativa muy antigua
Como explicó oportunamente este diario, en marzo de 2024 el Concejo capitalino sancionó una actualización y modificación a la ordenanza N° 10.519/1999, la cual regula los trabajos en las obras que afecten la vía pública dentro del ejido urbano.
¿Qué debía cambiar tras esa actualización normativa? Que en esta capital, las empresas prestatarias de servicios como telefonía móvil, internet y energía eléctrica EPE) empiecen “paulatinamente” a tender sus cableados de forma subterránea, no ya aérea, como ocurre en la actualidad.

Se agregó un inciso al artículo 7: “La Autoridad de Aplicación (el municipio) determinará la ubicación de servicios bajo calzada y/o de veredas de acuerdo a los criterios que se fije para cada tipo de obra y la forma de ejecución, sea con la tecnología trenchless y el método de ‘Tuneleo Dirigido o Inteligente’ o mediante excavación a cielo abierto”.
En limpio: esta modificación promovía la paulatina implementación del cableado subterráneo (soterramiento de las líneas). La reciente limpieza visual con el retiro de los antiguos cables en desuso en la Peatonal reavivó este tema. Pero como antecedente, hay que remitirse a la actual normativa en todo su alcance, que nunca se aplicó en los hechos.
Qué pasó
Suárez amplió este contexto: “La Ordenanza N° 10.519 estableció, a finales de los años ‘90, un cronograma por el cual se iba a proceder al inicio del cableado subterráneo. Se atendían dos criterios: las instalaciones nuevas y el reemplazo de cables aéreos”, agregó.
Esto está estipulado en el artículo 48, por zonas delimitadas del ejido urbano. Estaba previsto desde el año 2001 a 2014 inclusive. Desde aquel entonces, Santa Fe capital creció exponencialmente. Ese cronograma de trabajos de soterramiento quedó impracticable para su implementación en la actualidad.

“Para el 2014, no tenía que quedar nada de cableado aéreo. Claro que esto no se implementó, ¿qué pasó? No se acató aquella ordenanza porque era de muy difícil ejecución en la práctica. La normativa tampoco explicaba cómo debía hacerse el soterramiento: sólo mandaba a las empresas a hacerlo”, adujo el coordinador.
Ahora, qué se proyecta hacer
Frente a esta situación, se armó una mesa de trabajo con las empresas de servicio: “Allí se acordó la limpieza de cables en desuso. A partir de la buena voluntad de todas, empezamos a trabajar. Se comenzó con la Peatonal como lugar de prueba, para analizar cuál es el nivel de molestia, cuántas horas lleva el retiro de cables aéreos”, agregó Suárez.
Los inconvenientes que aparecen en esta limpieza estética han sido varios: Por ejemplo, que hay muchos cables que no se sabe de qué servicio son ni de quiénes: hablamos de servicios antiguos, incluso de empresas prestatarias de servicios de telefonía por línea, por ejemplo, que ya no existen.

Más allá de estas situaciones, “nuestra intención desde el municipio es modificar la actual ordenanza (para lo cual se deberá remitir, como se dijo, un mensaje al Concejo), para hacerla más realista y aplicable en la práctica, en coordinación con las empresas de servicios y la EPE”, agregó el funcionario.
Los criterios
La futura modificación a la actual ordenanza -cuyo texto se está definiendo- sería, en primer lugar, el reordenamiento del cableado existente. Esto es, qué tipo de cableado se soterra, dónde (en qué sectores de la ciudad); cómo se plantea un soterramiento que sea real y aplicable, y que no genere problemas.

“Esto implicaría que las empresas, con relación a los trabajos que deben hacer sobre el recambio de cables o modificaciones tecnológicas -etcétera-, a tales labores las hagan de forma ordenada, en paralelo a la línea de edificación, que crucen por determinados lugares y no otros a lo largo de una calle. Todo para evitar los ramilletes de cables que se ven hoy”.
Luego, vendría el aspecto clave: los nuevos criterios de soterramiento. “Por ejemplo, en los barrios de la Costa, los técnicos sostienen que no es prudente soterrar cables, porque el terreno no es propicio para eso. En el Casco Histórico o microcentro sería distinto, porque ya hay algún grado de infraestructura que facilitaría el soterrado”, explicó Suárez.

En el resto de la ciudad, en otros barrios, habrá que analizar la tipología de los terrenos, y si es aconsejable o no el cableado subterráneo. “Hay áreas donde las napas siempre están altas. Esto debe ser estudiado con mucho detenimiento, y en eso estamos trabajando”, añadió luego el coordinador.
Otro elemento importante a considerar, muy técnico, es ver qué tipo de infraestructura de cada empresa de telecomunicaciones se puede o conviene soterrar, desde el punto de vista de la factibilidad y de la molestia para la ciudadanía.

“Porque si se soterrara toda la ciudad de golpe, significaría que los accesos a cada vivienda particular se complicarían muchísimo. Imaginemos toda la vereda de una cuadra rota: sería imposible llevar adelante esto. Hay cuestiones que no se previeron en la normativa actual, que -insisto- es anacrónica”, subrayó Suárez.
“También habrá que considerar si es necesario soterrar toda la infraestructura de cables o, por ejemplo, como plantea la EPE, que la mediana tensión sí sea subterránea porque es más seguro; pero la baja tensión (domiciliaria) debería seguir siendo aérea, porque toda vez que haya un corte de luz hay que romper la vereda”, cerró.











