Un atardecer, a principios de septiembre de 1979, un grupo de pasajeros descendió en el aeropuerto de Sauce Viejo. Antonio Berni, Clorindo Testa, Ary Brizzi, Noemí Gerstein, Jorge D'Urbano y otros miembros de la Academia Nacional de Bellas Artes llegaban a Santa Fe para sesionar en el interior del país.
Antonio Berni, Clorindo Testa y una sesión de la Academia de Bellas Artes que quedó en la historia de Santa Fe
A principios de septiembre de aquel año, la entidad reunió en la ciudad a destacados representantes de las artes argentinas. Hubo una sesión pública, muestras plásticas, homenajes y una intensa agenda cultural.

Fueron recibidos por el subsecretario de Cultura, Fernán Serralunga, y por el académico delegado por Santa Fe, Jorge Taverna Irigoyen, también crítico de arte de El Litoral. En homenaje a los visitantes, se abrió en la pequeña sala de la Aeromuestra Permanente una exposición de plásticos locales.
Para entender el clima de esos días, hay que señalar que casi al mismo tiempo que este grupo de artistas y estudiosos llegaba a Santa Fe, la selección juvenil argentina hacía historia en Japón con un joven Diego Maradona en estado de gracia.

Velada con Tchaikovski
La llegada de los académicos tuvo, esa noche, su correlato musical. En la Sala de la Lotería, la Orquesta Sinfónica Provincial dirigida por Benet Müller y el Coro Polifónico, a cargo de Francisco Maragno, interpretaron la Misa en Sol mayor de Schubert y la Sinfonía N° 1 de Tchaikovski.
Al día siguiente, la agenda incluyó recorridos patrimoniales y actos protocolares. Los académicos fueron recibidos por el gobernador Jorge Aníbal Desimoni y agasajados por la Fundación ARCIEN antes de la sesión plenaria pública, en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral.
Allí, el presidente de la Academia, Bonifacio del Carril, abrió el acto junto al rector de la UNL, Jorge Douglas Maldonado, en una jornada que tuvo exposiciones de Jorge D'Urbano en música, Clorindo Testa en arquitectura y urbanismo, y de Taverna Irigoyen en artes plásticas.

Una muestra para recordar a los ausentes
Mientras se desarrollaba el protocolo, la Subsecretaría de Cultura de la provincia y el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez ultimaban detalles de una muestra con obras de los pintores y escultores argentinos fallecidos que habían integrado la Academia como miembros de número.
La muestra reunía obras y referencias de artistas que habían integrado la Academia, entre ellos Aquiles Badi, Héctor Basaldúa, Alfredo Bigatti, Fray Guillermo Butler, Pío Collivadino, Carlos de la Cárcova, Miguel Diomede, Emilio Pettoruti, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Carlos Ripamonte, Luis Seoane y Lino Enea Spilimbergo.
A ellos se sumó, en un lugar aparte, el homenaje a Horacio Caillet Bois, académico delegado que había impulsado el museo santafesino durante más de tres décadas, representado por un óleo que había pintado Gustavo Cochet.

La muestra se inauguró con una placa recordatoria y palabras de Del Carril. La directora del museo, Nydia Pereyra Salva de Impini, agradeció la presencia de los visitantes y la donación de la placa, mientras en la planta alta se exhibía, en paralelo, una selección de la plástica santafesina del propio patrimonio del museo.
Identidad urbana y orígenes del arte santafesino
En la sesión plenaria del viernes Jorge D'Urbano abrió el bloque de disertaciones con una reflexión sobre la música ligera, esa "ancha faja sin límites precisos" que, según planteó, no goza del prestigio de la gran música ni de la masividad de la música popular.
Advirtió sobre el snobismo de quienes desprecian el género y sostuvo que las orquestas mayores deberían perderle el miedo. "La música ligera es el escalón intermedio para acceder al máximo nivel, y por eso debemos estimularla".

Clorindo Testa disertó sobre la pérdida de identidad urbana, comparando Roma (una ciudad que, dijo, que conserva la huella de cada transformación sin borrar el estado anterior) con Buenos Aires, que a pesar de sus 400 años terminó pareciendo, por el desorden de sus cambios, una ciudad de fines del siglo XIX.
El cierre le correspondió a Taverna Irigoyen, con una exposición sobre los orígenes del arte santafesino que recorrió desde las artesanías mocovíes posteriores a la colonia hasta la fundación de la Escuela Provincial de Bellas Artes en 1940.
En el medio, nombres como Francisco Javier de la Rosa, "El Ermitaño", el italiano Carlos Enrique Pellegrini, retratista de la época; y Héctor Facino, primer artista radicado de manera definitiva en la ciudad, cuya discípula sor Josefa Díaz y Clucellas pasaría a la historia como la protopintora santafesina.

¿Qué pensaban los académicos?
El Litoral recogió en sus páginas opiniones de distintos académicos. Consultado sobre el rol de la Academia, Bonifacio del Carril dijo que "el aspecto negativo consiste en que no es suficientemente escuchada".
Antonio Berni, en cambio, prefirió pensar el arte como síntoma social. "Es una de las formas de manifestarse el hombre; en gran medida el elemento de la sensibilidad propia de un país".
Clorindo Testa relativizó cualquier tentación nacionalista. Para él, el arte era "una cosa natural de carácter internacional", donde cada país aporta matices dentro de corrientes compartidas, tal como había ocurrido con el barroco europeo.

Ary Brizzi cuestionó la noción de arte nacional, por su cercanía con el folklore. "Toda genuina expresión de arte es al mismo tiempo nacional y universal", sostuvo, aunque reconoció que el tratamiento del color distinguía a la pintura argentina de otras tradiciones.
Distinción
La sesión de la Academia Nacional de Bellas Artes en Santa Fe fue un reconocimiento a una ciudad que por décadas había desarrollado su tradición plástica desde los márgenes de Buenos Aires.
Es un aspecto que reiteramos muchas veces en esta sección al aludir a gestores culturales como Luis León de los Santos y Horacio Caillet-Bois y a artistas como Enrique Estrada Bello, Francisco Puccinelli y Ludovico Paganini, entre otros.
Santa Fe, ciudad portuaria, cuna de la Constitución, punto neurálgico del país, conocida por todos como "La cordial", ratificaba con ese encuentro su condición de faro de las artes.








