"He pintado y pinto como continuación de una ley fuerte y estoy siempre vigilante de lo que mi instinto me manda a través de sus mecanismos irracionales".
Juan Batlle Planas, el "hacedor de vértigos" admirado por Mujica Láinez y su doble paso por Santa Fe
El autor de "Misteriosa Buenos Aires" elogió su imaginación y la poetisa Alejandra Pizarnik le dedicó versos. Seis décadas después de su muerte, sus vínculos con Santa Fe permiten volver sobre una de las obras más particulares de la pintura argentina, influenciada tanto por Dalí como por Freud.

No nació en Argentina sino en España, pero su labor la desarrolló de este lado del mundo. Llegó a Buenos Aires siendo un niño y desde esa ciudad desarrolló sus variadas facetas de pintor, grabador, escultor, escenógrafo, e ilustrador de libros de poesía. Murió un 8 de octubre, hace 60 años.
Las resonancias metafísicas de su obra tienen que ver, probablemente, con lo que le tocó vivir durante esa primera parte del siglo XX en el cual florecieron las vanguardias, ante cuyo paso arrollador ningún creador se pudo hacer el distraído.

Pero hay también un dato autobiográfico que (según su propio testimonio) contribuyó a la hondura de sus trabajos. Dijo que un hierro que se clavó una vez en su frente le hizo percibir un "tercer ojo" con "comunicaciones premonitorias sobre otros mundos", que derivaron en sus cuerpos geométricos y sus rostros piramidales.
También influyó en su labor el psicoanálisis, que conoció en profundidad. Según señala la Fundación Juan March, el artista "consideró el automatismo gráfico una estrategia de creación con la que bucear en el alma humana". Al punto que "la teoría del inconsciente y los procesos internos de la energía psíquica se reflejan en su prolífica producción".
Las influencias de Batlle Planas provienen de Salvador Dalí, José Gutiérrez Solana, Joan Miró, Pablo Picasso, Giorgio de Chirico, Francis Picabia o Max Ernst. "Referentes -según la misma fuente- de un universo iconográfico que evolucionó desde los postulados surrealistas a la pintura metafísica o el lenguaje de la abstracción".

"Hacedor de vértigos"
El impacto de sus creaciones trascendió las artes plásticas y se extendió a otras disciplinas, entre ellas la literatura. El escritor Manuel Mujica Láinez, por ejemplo, destacó "la extraordinaria riqueza de su fantasía estética y la extraordinaria riqueza de su curiosidad plástica".
Y la poetisa Alejandra Pizarnik le dedicó unos versos que aparecen en su "Poesía Completa", editada por Losada. "Originada por el hacedor de vértigos, inscrita en los muros de la casa negra, una palabra inmola a la de ojos feroces. En amoroso silencio ella entona la canción para el yacente".
Vínculos con Santa Fe
Este original artista realizó, según pudo rastrear el autor de estas líneas, al menos dos muestras en la ciudad de Santa Fe. La primera de las detectadas ocurrió en octubre de 1946, hace justo 80 años. tuvo como escenario al Museo Rosa Galisteo e incluyó óleos, témperas y dibujos del artista.

Según una publicación de ese mes correspondiente a diario El Orden, había en sus piezas "un vivo sentido del color y una evidente opulencia, traducida a veces en la libertad para el empaste, con lo que logra sin lugar a duda sutileza".
"En algunos de sus óleos y témperas, se aprecia que rehuye de los cánones clásicos para pincelar y, trabaja con atrevimiento, escalonando los matices, hasta obtener aciertos colorísticos, con vigorosa paleta e independencia compositiva", agrega la misma nota.
Y finalmente indica que el artista "rehuye de lo meramente anecdótico y conforma así un clima metafísico, del que emanan, reclamos suprasensibles; a ellos responde, la persistencia del 'destino', donde tanto está el individuo como esencia corpórea, como su trasmundo inasible".

"Figura descollante"
La otra muestra fue en el año 1964, apenas dos años antes del fallecimiento de Batlle Planas. En esta oportunidad, se realizó en la galería de arte Libretex y el propio artista, además de exponer pinturas, estuvo presente para disertar sobre el tema "Razones de las tendencias modernas".
La presentación del disertante estuvo a cargo de Oscar A. Herrera quien, entre otras cosas, expresó: "es toda una satisfacción para los santafesinos y especialmente para esta galería de arte tener entre nosotros a una figura descollante de la plástica nacional".
"A través de las obras de Batlle Planas, notamos esa atmósfera de trasmundo que es la expresión de su exacta madurez artesanal, consiguiendo efectos cromáticos exquisitos, poblados de personajes extraños", agregó.

"En 1960 recibe uno de los galardones máximos de la plástica nacional: el premio Palanza. Galería Libratex se honra en presentar a este gran valor de la pintura argentina, en esta muestra que exponemos a vuestra valoración", finalizó.
Sabio afectuoso
Para cerrar esta evocación, cabe citar unas palabras de Noé Nojechowiz, escritas en la Revista Crisis en 1975: "recordar a Batlle es para mí sacar a luz situaciones de sabiduría y de afecto enseñanzas de un verdadero maestro, que me acompañan y me emocionan".
"No pretendo resumir sus enseñanzas, pero siento necesario recordar, acaso al azar, algunas reflexiones que le he escuchado, siempre llenas de sabiduría y que por ello mismo era una continua incitación a transformarnos y ver con mayor claridad nuestro propio trabajo: 'Lo decorativo en la pintura suele significar lo humano'".








