A finales de septiembre de 1970, el Museo Municipal de Artes Visuales inauguró en forma conjunta cuatro muestras de pintura, dibujo, grabado y cerámica, correspondientes en todos los casos a artistas santafesinos.
La grabadora que le puso rostros al sol y plasmó la grandeza del cosmos
La artista rosarina creó un catálogo de trabajos donde la naturaleza y el universo dialogan con el realismo mágico. El recuerdo de una muestra de 1970 y la influencia de los maestros Zygmunt Grocholsky y Alfredo de Vicenzo.

Eran Clemente Francisco Puccinelli, de quien hablamos varias veces en esta sección. Alfredo D’Auria, que presentó obras en terracota y cerámica. Fernando Silvar, luego destacado vestuarista y escenógrafo del teatro de la región. Y una joven grabadora llamada Manuela Pintos Tezanos.

La figura de Pintos merece ser destacada, porque gestó un universo particular en el cual el sol (que toma diversas fisonomías incluso vinculada con animales) y el cosmos, en su infinitud, ocupan un lugar fundamental.
Aciertos para el ojo sensible
Su muestra de 1970 llevó por título "Los ojos del mar y del aire", estaba compuesta por diez grabados. "Un indudable goce ornamentalista preside estas xilografías y litografías realizadas con varias tintas", afirmó Jorge Taverna Irigoyen en El Litoral, en la edición del 30 de septiembre.

"El enlace de las formas, su poética alegría lineal y hasta su composición, ofrecen no pocos aciertos, que el ojo sensible descubrirá sin esfuerzo", agregó.
La artista había nacido en Rosario el 23 de mayo de 1937 y realizó sus estudios, al igual que otros muchos jóvenes de la época inclinados por el arte, en la Escuela Juan Mantovani. Luego, continuó su etapa formativa en la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario.

La influencia de dos maestros
Para 1970, cuando realizó la muestra que venimos comentando, concurría a los talleres de Zygmunt Grocholsky (conocido como Zygro) y Alfredo de Vicenzo.
El primero era, según Silvia Santana, un "artista original, rebelde, verdadero innovador en las técnicas de grabado", que investigó nuevas materialidades. Algo de esa innovación se filtró en su discípula rosarina.

De Vincenzo, resultó otra influencia decisiva para Pintos. Es que fue un pionero en Argentina en lo que refiere a la investigación y la experimentación del grabado y en el uso de la fotografía y el fotograbado junto al aguafuerte.
Una referencia obligada
Desde 1975, Manuela Pintos participó en certámenes de poesía como ilustradora, asistió a mesas redondas y en varias oportunidades fue jurado de arte. Murió en 1999.

En julio de 2001, con motivo de una muestra dedicada a su obra, El Litoral afirmó: "un perfil de realismo mágico, impregna sus más calificados trabajos, precisamente aquellos que hacen de ella una referencia obligada cuando se habla de la historia del arte plástico en Santa Fe".








