"El maestro por excelencia del color y de la destreza. Pupila penetrante para ver justo y con emoción pictórica, como nadie en Chile”. Esas fueron las palabras que eligió el crítico Nathanael Yáñez Silva para referirse a Benito Rebolledo Correa, referente del impresionismo luminista sudamericano.
Anarquista, boxeador y pintor: la historia del "Sorolla chileno"
Fue uno de los máximos exponentes del impresionismo luminista en Sudamérica. Comparado con el español Joaquín Sorolla, también se dedicó al boxeo, abrazó el anarquismo y realizó exposiciones en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe.

José María Palacios lo definió como pintor de la luz. "El hecho de haberla tratado con especial maestría y haber estimado tanto los motivos costeros y sus personajes, especialmente en verano, es la razón por la cual se le asocia a Sorolla", aseguró el especialista.

Nacido un día como hoy, 2 de agosto, de 1880 en una familia de trabajadores rurales, Rebolledo se trasladó a Santiago a los 15 años y, antes de cumplir los 18, ingresó como alumno libre en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
Allí fue formado por Pedro Lira, quien le transmitió el rigor del dibujo académico, y Juan Francisco González, quien lo inició en el tratamiento intuitivo de la luz.

Un dato de color es que, en paralelo a sus estudios, practicó boxeo. Una disciplina que, según distintos análisis de su obra, dejó una marca directa en la energía física de sus pinceladas.
También en esa afición se inscriben anécdotas que dan una idea de su carácter. En una oportunidad, se dio cuenta que dos hombres parecían hablar de él. Pensó que estarían diciendo algo malo y se vendó la mano derecha, costumbre que tenía como boxeador para pegar más duro. La ocultó en el bolsillo y se acercó a los caballeros.

Ni bien estuvo al lado, les preguntó qué estaban diciendo. Uno le respondió: "le decía a mi amigo que usted era Benito Rebolledo Correa, una gran gloria del arte nacional. Permítame estrechar su diestra". El improvisado vendaje le impidió al artista responder debidamente al homenaje.
Un anarquista con paleta
Rebolledo pintó playas y bañistas. Pero también se acercó a los círculos libertarios de principios del siglo XX y llegó a integrar la Colonia Tolstoyana, un experimento de vida comunitaria fundado por intelectuales y artistas.

La colonia intentó combinar el cultivo de la tierra, la enseñanza y la creación artística en un entorno cercano a la naturaleza. La experiencia resultó fallida y duró poco, sobre todo por las dificultades materiales y organizativas.
Más allá del proyecto trunco, la postura se mantuvo a lo largo de su vida. Solía definirse con la frase "soy anarquista... my way". Y cuando recibió el Premio Nacional de Arte, dejó clara su desconfianza hacia las estructuras políticas y burocráticas oficiales.

La luz como estética
Rebolledo se inscribe dentro del impresionismo luminista, una corriente que en el ámbito hispanoamericano estuvo vinculada a la obra del pintor valenciano Joaquín Sorolla, a quien aludimos varias veces en esta sección.
Sus temas principales fueron los bañistas en las playas de Reñaca, los pescadores, los desnudos sobre las rocas costeras y los niños jugando en la orilla del mar, resueltos con una paleta abierta y sin empastes pesados.

"Es el verano, la estación del artista, ya sea captando a los pilletes con el rotundo sol que cae sobre sus cabezas o el agua que ciñe las telas mojadas a los cuerpos de sus bellas adolescentes; incluso en sus cabras que trepan los cerro está el cielo de fiesta veraniega", escribió Ricardo Bindis.
El éxito de esas escenas infantiles fue tal que el propio artista terminó replicando sus composiciones más solicitadas en múltiples versiones. Una práctica que muestra la tensión entre la libertad creativa y las exigencias del mercado del arte.

En Argentina
El vínculo de Rebolledo con la Argentina se gestó a lo largo de más de una década. En 1910 obtuvo un premio en la Exposición Internacional de Arte del Centenario, realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.
El punto más alto de esa relación llegó en mayo de 1920, con una muestra individual en el Salón Costa que tuvo amplia repercusión entre críticos y artistas de Buenos Aires.

El escultor argentino Bartolomé Tasso, entonces jefe de arte aplicado de la Universidad de Buenos Aires, lo definió como "el pintor más vigoroso que jamás surgió del suelo de América, y para gloria de Chile".
En la misma línea se manifestó el pintor español Nicanor Vásquez, quien sostuvo que jamás se había montado en la ciudad una exposición tan importante como la de Rebolledo.

Emiliano Figueroa, que era embajador en Buenos Aires, le escribió en mayo de 1920. "Con placer dejo constancia de la sorpresa que sus maravillosos cuadros han producido en Buenos Aires”, afirmó.
"A tal extremo -agregó- que a muchos les he oído manifestar dudas sobre su autenticidad-; porque se resisten a creer que en nuestro rincón se llegue a producir obras de mérito tan excepcional", agregó.

Rosario, Santa Fe y Buenos Aires
Una huella santafesina de Rebolledo pudo hallarse en 1923, cuando el pintor extendió su circuito expositivo más allá de Buenos Aires y llegó, con una gira que incluyó Rosario, hasta la ciudad de Santa Fe. En esa oportunidad, el propio presidente Marcelo Torcuato de Alvear lo recibió con honores oficiales.
Cabe apuntar que la llegada de sus pinturas a Santa Fe coincidió con un momento de expansión institucional para el arte en la provincia: un año antes, en 1922, se había fundado el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez.

Un catálogo que sigue circulando
Buena parte de la obra de Rebolledo permanece hoy en colecciones públicas chilenas: el Museo Nacional de Bellas Artes conserva "La risa del mar" y "Al baño", mientras que el Banco Central de Chile exhibe "Amanecer en Peñalolén" y "Primavera".
Rebolledo murió en junio de 1964. Para mensurar lo que dejó, cabe citar al retratista francés René de Meurville, quien vio su obra en los años 20. "Usted es más que Sorolla, porque posee un temperamento más profundo. Usted es usted mismo; es decir, un artista sincero que sabe mostrarse a sí mismo".








