Cada 3 de noviembre, Argentina celebra el Día del Artista Plástico en memoria de Prilidiano Pueyrredón, un pionero que trasladó el paisaje argentino a sus obras, entre las cuales se ubica la icónica "Un alto en el campo". La fecha coincide con el aniversario de su muerte, en 1870. Aunque no existe una resolución oficial que la instituya como efeméride, su legado es reconocido en todo el país.
En tiempos de inmediatez, una muestra local invita a revalorizar el instante de la creación
A través de una selección de obras de distintas épocas, lenguajes, técnicas y artistas, la curadora Angélica Neville propone detenerse en esa instancia en la cual el artista logra traducir una idea en una creación. La exposición, titulada "Instantes del patrimonio" integra las actividades por los 90 años del Museo Municipal de Artes Visuales.

En ese marco, desde la sección de Arte de El Litoral proponemos una "recorrida virtual" por "Instantes del patrimonio", la muestra que el Museo Municipal de Artes Visuales inauguró el jueves 22 de octubre, en el marco de sus 90 años, y que puede visitarse hasta el 6 de diciembre. La "guía" es su propia curadora, la profesora Angélica Neville.

Elegir entre un millar de trabajos
La exposición reúne dibujos, pinturas, grabados y esculturas de distintas generaciones y períodos. Entre los artistas referenciados, figuran Ricardo Supisiche, Fernando Fader, Raúl Soldi, Lola Frexas, Israel Hoffman, Raúl Musso, Nancy Vallejos, Myriam Robbiano y Gabriel Villot. También están Raúl Soldi, Juan Grela, Julián Usandizaga y aparecen alusiones al Grupo Litoral y al Grupo Setúbal.
Neville explicó que, cuando le fue asignado el trabajo de curaduría, lo que hizo fue seleccionar, entre las más de 1.100 obras que componen actualmente el patrimonio del museo, aquellas que consideraba más representativas de acuerdo a variables como el valor histórico y la fuerza expresiva.

Su intención era abarcar todos los años de historia de la institución y contener a todas las disciplinas. "Dentro de cada una busqué a los maestros más representativos", indicó. En la exposición, de hecho, conviven figuración y abstracción, se incorporaron grabadores y acuarelistas y hay esculturas. "Fui eligiendo de acuerdo con la disciplina y la calidad de las obras", subrayó la curadora.
Los contrastes
El recorrido arranca con un contraste que la curadora eligió desplegar de manera deliberada, como una forma de interpelar al espectador. Hay una obra de Ana Weiss de Rossi, una niña sentada que invita al visitante a entrar; junto a ella se ubicó otra de Israel Hoffman, que representa a un líder obrero.

"Ahí aparece una contraposición entre una niña que pertenece a una situación económica favorable y un trabajador", explicó. "Las dos obras tienen muchísima carga matérica y una gran fuerza expresiva. Me interesaba trabajar precisamente con esos contrastes sociales", afirmó Neville, que también trabajó muchísimo con el color.
Esa lógica de relaciones se repite a lo largo de la muestra. Por ejemplo, "Simiente", de Torre, establece un diálogo con dibujos de Gabriel Villot, en los cuales aparecen las preguntas "¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Qué son los hijos?". Torre trabaja con la imagen de una semilla que brota y Villot representa a sus hijos, "como si fueran esos brotes".

Fader y Supisiche, en una misma pared
Algunos de esos vínculos que se explicitan nacieron en el recuerdo de la curadora, que trabaja en el museo desde hace 39 años. "He visto ingresar muchas obras y algunas quedaron grabadas en mi memoria". Una de esas relaciones incluye una obra de Ricardo Supisiche con "Pozo de petróleo", de Fernando Fader.
Las obras comparten una paleta baja y, según la curadora, funcionan bien juntas "conviviendo”" en la misma pared. "Las dos transmiten una sensación de vacío, silencio, soledad y abandono", describió. "El pozo de petróleo está abandonado y la obra de Supisiche también tiene esa dimensión de silencio y ausencia".

Otra pared reúne una obra de Lola Frexas que la había impactado, una de Francisco Puccinelli titulada "9 de Julio y Amenábar" y otra de Mario Arana, un artista contemporáneo. "Fui construyendo ese espacio a partir de relaciones que surgían de mi propia memoria y de mi experiencia con las obras. Después, cuando las llevé a la realidad, comprobé que funcionaban, que dialogaban entre sí".
El instante de la creación
A través de la selección, lo que intentó lograr la curadora es acercar al visitante a ese "instante mágico" en el que sucede algo y el artista produce una obra. "En esta vorágine en la que vivimos, con la inteligencia artificial y la sensación de que todo tiene que ser inmediato, quería recuperar ese momento", dijo.

Angélica también pinta, dibuja y realiza esculturas. Reconoció que el trabajo en el museo, "corriendo detrás de distintos objetivos", la alejó de la creación y el contacto directo con la obra. Por eso armar la muestra implicó para ella volver a encontrarse con esos artistas y poner en valor aspectos como conocimiento, oficio, pensamiento y razonamiento.
Artistas del litoral y un homenaje
Neville marcó como una de las cosas importantes que varios de los artistas elegidos sean de la región litoral, y que estén representados el Grupo Setúbal y el Grupo Litoral. Consultada respecto a si algunos de los artistas incluidos merecerían tener hoy mayor difusión, respondió que sí. "Justamente, esa es otra de las intenciones de esta curaduría".

Destacó a Nancy Vallejos, "por su trayectoria y su fuerza de trabajo", y la describió como "una persona que marcó, silenciosamente, un camino en la plástica santafesina". También a Myriam Robbiano, que tiene casi 90 años y este año donó dos obras al museo. Para ellas, la curadora hizo pintar una pared de azul, que genera una relación muy fuerte con los rojos de sus trabajos.
Cuando le envió una fotografía del montaje, Robbiano se sorprendió mucho. Después fue al museo, vio la disposición de las obras y la felicitó. "Me dijo que la ubicación era excelente".

Las dos piezas son de gran formato, una de aproximadamente 1,90 por 1,80 metros y otra más pequeña. Robbiano trabaja sobre placas de madera porque su padre era ebanista y ella heredó ese aprendizaje del teñido, primero tiñe la superficie, después construye las formas y les da fuerza con lápiz de color.
"Son obras en las que trabajó durante meses", señaló Neville. Sus temas son el desamor y la soledad, temáticas que, según la curadora, de alguna manera atraviesan toda la muestra. Con la selección de Vallejos y Robbiano, Neville quiso rendir un homenaje a "mujeres que han dedicado toda su vida al arte y que han trabajado silenciosamente".

Habitar hoy los instantes de ayer
En su texto de sala, la curadora invita a "imaginar juntos ese instante mágico de la creación" y a adentrarse en mundos "que trascienden lo cotidiano", donde cada artista deja su huella y supera los límites de su época. Esa huella permite "habitar hoy aquellos espacios e instantes de ayer, y volver a sentirlos desde nuestra propia mirada".
La exhibición busca poner en diálogo "esas múltiples voces". Reconoce en el patrimonio del museo "un legado que nos permite comprender los procesos artísticos que dieron forma a nuestra cultura visual".








