"Picasso, parido a las 11.15 PM en la ciudad de Málaga, el 25 de octubre de 1881, nació muerto. No respiró, ni lloró. La partera se dio por vencida y entonces dedicó su atención a la madre. Si no hubiera sido por la presencia de su tío, el doctor Salvador Ruiz, el niño nunca hubiera llegado a vivir".
Hace 30 años, Anthony Hopkins llegó al Festival de Mar del Plata como Pablo Picasso
En la primera semana de noviembre de 1996, el mítico festival de cine estrenó "Sobreviviendo a Picasso", película de James Ivory que reconstruye aspectos privados de la vida del creador del Guernica. Hopkins contó que asumió el desafío antes de leer el guión. ¿Por qué en 1996 Picasso fue tendencia?

El anterior es un fragmento del libro "Picasso: retrato del artista joven", de Norman Mailer, que el suplemento Radar de Página 12 reprodujo en su edición del 10 de noviembre de 1996.
"Don Salvador -sigue Mailer- se acercó al bebé muerto y exhaló humo de cigarro en sus fosas nasales. Picasso se agitó. Picasso gritó. Un genio arribaba al mundo de los vivos. Su primer aliento debe haberlo alcanzado con un empujón de humo quemándole la garganta, calentándole los pulmones, enlazado con los estimulantes de la nicotina".

Entre el mito y la desmesura
Esa historia puede ser falsa, como muchas otras en la vida de Picasso, genial y desmesurada. Lo cierto es que ese 25 de octubre de 1881, cuando el tío ¿salvó? la vida del sobrino, comenzó a tejerse la historia más importante del arte del siglo XX. Picasso, autor de 13.500 pinturas y diseños, 100.000 impresiones, 34.000 ilustraciones para libros y 300 esculturas hizo lo que nadie había hecho antes.
Tanto es así que tras su muerte, en 1973, siguió siendo centro de inspiración, estudios, biografías, controversias y más. A tal punto que el año 1996, o sea 23 años de su partida, seguía en los titulares de los diarios. Hasta tal punto que muchos llamaron a ese "el año Picasso", porque los grandes museos, el cine, varios escritores y el teatro, tomaron como punto de partida su vida y su obra.
Puntualmente: Mailer publicó el libro al que se alude en el primer párrafo; Arianna Stassinopoulos Huffington publicó una biografía muy dura sobre el pintor y Steve Martin tenía en cartel una obra en Broadway con el pintor español y Albert Einstein como personajes. A lo que se sumó la presentación de la película "Sobreviviendo a Picasso", dirigida por James Ivory, con Anthony Hopkins.
Esta semana, se cumplen 30 años desde el día (7 de noviembre) en que esa película tuvo su estreno en el Festival de Mar del Plata. Fue recibida efusivamente, porque hasta ese momento, incluso hasta el día de hoy, la industria cinematográfica no se había animado a mostrar la vida de Pablo Picasso, al menos fuera de los límites del documental, siempre más sobrio y objetivo.
Ivory, que venía de triunfar con la brillante adaptación de “Lo que queda del día”, nominada a varios Oscar en 1993, no logró filmar con facilidad. Los herederos del pintor temían lo que pudiera mostrar el film. Y Françoise Gilot, la mujer de Picasso más mencionada en la película, entre todas las que tuvo, había dicho que iba a hacer todo lo posible para detener el proyecto.
Hopkins ante un personaje incómodo
Basada en la mencionada biografía de Arianna Stassinopoulos Huffington, la película se centra en la relación entre Picasso y Gilot. Y aunque muestra con bastante precisión el proceso creativo que ambos seguían al producir, el eje está sobre todo en la compleja relación. Tiene escenas fuertes, como una en la que el pintor quema a Gilot con un cigarrillo luego de que ella lo llama "demonio".

El mayor logró es la actuación de Hopkins. "Acepté actuar en Sobreviviendo a Picasso aun antes de haber leído el guión", dijo el actor en aquel momento, según el suplemento mencionado al principio de esta nota.
"Picasso me parece el artista más revolucionario del siglo. No es casual que haya irrumpido junto con la física cuántica: una y otro nos demuestran que vivimos en un universo que no es lo que parece. Picasso pintaba la realidad que yace debajo de la superficie de lo que percibimos como real”, subrayó.
"Me llevó diez días sentirme físicamente adecuado al papel", dijo el actor. "Quería sentirme a mis anchas, como un campesino andaluz. Usaba sandalias chatas y un día, bajando la escalera con un cigarrillo en la mano, sentí el movimiento de mi cabeza y mis hombros y tuve la sensación de que así era él. Y sospeché que lo había logrado”, afirmó después.

El hombre detrás del artista
La película envejeció bien y, pese al temor de la familia de Picasso, no lo muestra como payaso. Sí como un hombre difícil, capaz de abandonar a una mujer con frialdad y de enloquecer cuando otra decide, finalmente, abandonarlo. También aparece su incansable libido, que mantuvo viva hasta el último respiro y que alimentó la energía de una obra extraordinariamente prolífica.
Quizás la historia del tío Salvador que cuenta Mailer nunca ocurrió, tal vez fue cierta palabra por palabra. Pero hay algo indudable: Pablo Ruiz Picasso llegó a este mundo con la convicción de que no iba a pasar inadvertido. Dada la vigencia de su obra, tampoco se fue del todo en 1973.








