La Bolsa de Cereales de Buenos Aires difundió su perspectiva agroclimática para el período comprendido entre el 16 y el 22 de abril de 2026, en la que anticipa un escenario de marcada variabilidad, con aumento de temperaturas, precipitaciones desparejas y un posterior descenso térmico sobre gran parte del área agrícola.
Calor, tormentas y descenso térmico: así será el panorama agroclimático en la próxima semana
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé una semana marcada por el ascenso térmico, lluvias de variada intensidad —con focos en el noreste y sur del área agrícola— y un posterior descenso de temperaturas.


El informe señala que la semana comenzará con condiciones frescas, aunque rápidamente se producirá el retorno de los vientos del trópico, lo que impulsará un ascenso térmico especialmente sobre el norte del país. En contraste, el centro y el sur experimentarán registros más moderados.
Ascenso térmico con focos de calor intenso
Durante la primera parte del período, se prevé un aumento significativo de las temperaturas máximas en amplias regiones productivas. En particular, el este del NOA, el sudoeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo, la mayor parte de la Mesopotamia, el norte de la Región Pampeana y sectores del Uruguay registrarán valores superiores a los 25°C.
Dentro de estas zonas, se destacan focos donde las temperaturas podrían superar los 30°C, e incluso alcanzar picos cercanos a los 35°C y 40°C, configurando condiciones de calor intenso para la época.

En cuanto a las temperaturas mínimas, gran parte del centro del NOA, el centro de Cuyo, la Región Pampeana y el Uruguay presentarán registros entre 20°C y 25°C, consolidando un ambiente cálido y húmedo en amplias áreas.
Por el contrario, las zonas serranas y cordilleranas del oeste del NOA y de Cuyo mantendrán temperaturas máximas por debajo de los 20°C, con algunos focos aún más fríos en sectores del noroeste argentino.
Lluvias desparejas y tormentas intensas
El paso de un frente de tormenta generará precipitaciones de muy variada intensidad sobre el área agrícola. Según el informe, se configurará una franja de tormentas que se extenderá en forma diagonal desde el NOA hasta el norte del Uruguay.
Las lluvias más significativas se concentrarán en el este del NOA, la mayor parte de la Región del Chaco y la Mesopotamia, donde se esperan acumulados moderados a abundantes, con valores que oscilarán entre 10 y 75 milímetros.

Sin embargo, el fenómeno más destacado será la posibilidad de tormentas severas en el sur de Corrientes y el norte del Uruguay, donde los registros podrían superar los 150 milímetros, generando riesgos de excesos hídricos y eventos локales de intensidad.
En el resto del área agrícola, en tanto, se prevén precipitaciones escasas, aunque con algunos focos puntuales de intensidad moderada.
Impacto desigual en las regiones productivas
La distribución irregular de las lluvias marcará un escenario heterogéneo para las distintas regiones productivas. Mientras algunas zonas recibirán aportes hídricos significativos, otras continuarán con registros limitados, lo que podría influir en el desarrollo de los cultivos y en la planificación de las labores agrícolas.
Este tipo de comportamiento climático obliga a los productores a realizar un seguimiento constante de las condiciones locales, ajustando estrategias en función de la disponibilidad de agua y las temperaturas.

Tras el paso del frente de tormenta, se prevé un cambio en las condiciones térmicas, con el ingreso de vientos del sur que provocarán un descenso de las temperaturas.
Este enfriamiento marcará el cierre del período analizado, generando un contraste respecto del calor registrado en los días previos y consolidando una semana de alta variabilidad climática.
Un escenario desafiante para el agro
La combinación de calor, lluvias irregulares y posterior descenso térmico configura un escenario complejo para la producción agropecuaria. Si bien las precipitaciones resultan beneficiosas en algunas zonas, su distribución desigual y la posibilidad de eventos intensos plantean desafíos en términos de manejo y planificación.
En este contexto, el monitoreo permanente de las variables climáticas se vuelve clave para minimizar riesgos y aprovechar las oportunidades que puedan surgir en cada región.








