La avicultura retrocedio en el Semáforo de Coninagro: caída en rentabilidad y en exportaciones
El tradicional informe de Coninagro sobre las economías regionales mostró que la actividad aviar fue la única que cambió de color en noviembre, al pasar de verde a amarillo. El sector perdió competitividad frente a la inflación, con precios estancados, exportaciones en baja y mayores costos.
Después de varios meses con resultados positivos, el sector pasó de verde a amarillo.
La edición de noviembre del Semáforo de Economías Regionales que elabora Coninagro dejó una señal de alerta para la avicultura argentina. Después de varios meses con resultados positivos, el sector pasó de verde a amarillo y evidenció un deterioro en sus componentes de negocio y mercado.
Según el relevamiento, los pecios percibidos por los productores avícolas aumentaron 16% interanual en promedio (considerando carne y huevos), frente a una inflación del 31%. Esa diferencia redujo el poder adquisitivo de los ingresos y presionó los márgenes de rentabilidad.
Después de varios meses con resultados positivos, el sector pasó de verde a amarillo.
En el segmento de carne aviar, el productor recibió en noviembre $2.087 por kilo de pollo eviscerado, mientras que la docena de huevos se pagó alrededor de $2.100. Aunque ambos precios registraron un leve incremento mensual del 2%, no lograron compensar los aumentos en costos de alimentación, energía y logística.
Exportaciones en baja, importaciones en alza
El informe también mostró un deterioro del componente de mercado. En los últimos doce meses, las exportaciones del complejo aviar cayeron 13%, totalizando USD 97 millones, mientras que las importaciones aumentaron 22%, alcanzando USD 42 millones.
Después de varios meses con resultados positivos, el sector pasó de verde a amarillo.
Este comportamiento refleja una pérdida de competitividad externa, agravada por la suba de los costos internos y las dificultades logísticas. No obstante, el consumo per cápita de carne aviar se mantuvo firme, con 46,5 kilos anuales por habitante, medio kilo más que el año anterior.
Producción estable pero márgenes ajustados
En el plano productivo, los números siguen siendo positivos. El stock de reproductoras pesadas creció un 4% interanual, y la producción de los últimos doce meses se mantuvo estable, con 2,3 millones de toneladas de carne de pollo y 92 millones de huevos.
Sin embargo, el contexto de precios rezagados y costos crecientes hace que la mejora en la producción no se traduzca en una mejor ecuación económica.
Después de varios meses con resultados positivos, el sector pasó de verde a amarillo.
Durante noviembre, el Semáforo de Coninagro registró 5 actividades en verde, 8 en amarillo y 6 en rojo. Las producciones más afectadas fueron yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, mientras que bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel se mantuvieron en verde.
En el grupo amarillo, junto con la avicultura, se ubican forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca y peras y manzanas, sectores que mostraron señales mixtas: precios que no acompañan la inflación, demanda estable y costos altos.
Una advertencia para el sector
El cambio de color de la avicultura en el Semáforo no solo representó un ajuste técnico dentro del informe, sino una advertencia sobre la sostenibilidad económica del sector.
Aunque la producción avícola argentina mantiene buenos niveles de stock y consumo interno, los márgenes se achican y la competitividad externa se resiente.
El desafío, pasa por recuperar rentabilidad sin frenar el crecimiento productivo, en un contexto donde los precios internacionales se mantienen moderados y la inflación doméstica continúa presionando los costos.
En síntesis, el Semáforo de Coninagro dejó un mensaje claro: la avicultura argentina atraviesa una etapa de transición. Si bien mantiene su potencial productivo, la combinación de precios rezagados, costos crecientes y exportaciones en baja empieza a apagar una de las luces verdes más estables de los últimos años.