El mes de marzo cerró con registros de precipitaciones significativamente superiores a la media histórica en la región núcleo. Según datos relevados, el promedio mensual alcanzó los 161 milímetros, lo que representa un 41% más respecto a los valores habituales, que oscilan entre 100 y 120 mm.
Comenzó con apuro la cosecha de soja en la región y hay temor por los pronósticos
El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advierte sobre un escenario climático complejo en la región núcleo, con lluvias por encima de lo normal, suelos saturados y pronósticos de nuevas tormentas que generan preocupación en plena cosecha de soja.

Incluso, en más de un tercio de las estaciones meteorológicas analizadas, los acumulados se ubicaron entre los 190 y 260 milímetros, evidenciando un escenario de exceso hídrico generalizado. Solo dos estaciones registraron valores por debajo de los 100 mm.
De la sequía al exceso en tiempo récord
El caso de la provincia de Buenos Aires resulta paradigmático. Durante la primera quincena de marzo, amplias zonas enfrentaban un marcado déficit hídrico.

Sin embargo, tras el 20 de marzo, la situación cambió drásticamente: el centro provincial acumuló más de 220 milímetros en pocos días, pasando de la sequía a condiciones de saturación.
Este cambio abrupto en el régimen de lluvias encendió las alarmas, especialmente ante la continuidad de pronósticos de inestabilidad para los primeros días de abril.
Lluvias recientes y pronósticos preocupantes
El inicio de abril mantiene la tendencia de alta inestabilidad. Solo en las primeras horas del mes, algunas zonas del noroeste bonaerense registraron acumulados de entre 40 y 90 milímetros, confirmando que el patrón climático sigue activo.
Este escenario genera preocupación en el sector agropecuario, no solo por la posibilidad de nuevas lluvias, sino también por eventos de tiempo severo como tormentas intensas, granizo o incluso fenómenos extremos, como el reciente tornado registrado en Bombal.

El impacto más inmediato se observa en la cosecha de soja, que recién comienza y ya enfrenta complicaciones. La elevada humedad en los suelos dificulta el ingreso de maquinaria y obliga a interrumpir las labores en distintos puntos de la región.
“Ahora que no queremos lluvia, llovió y viene más agua”, resumen técnicos del sur santafesino, reflejando el sentimiento generalizado del sector. En muchas zonas, los productores avanzan a contrarreloj para cosechar antes de nuevos eventos climáticos.

La combinación de altas temperaturas y humedad también genera condiciones propicias para enfermedades de fin de ciclo, lo que podría afectar la calidad del grano.
Rindes dispares, pero con resultados alentadores
A pesar de las dificultades, los primeros resultados de la cosecha de soja muestran rindes mejores a los esperados en varias zonas. En Marcos Juárez, por ejemplo, los promedios superan las estimaciones iniciales, ubicándose entre 45 y 50 quintales por hectárea, con lotes que alcanzan los 60.

Sin embargo, la heterogeneidad es marcada. Factores como la fecha de siembra, la disponibilidad de agua en momentos clave y la presión de malezas generan diferencias significativas entre lotes, incluso dentro de una misma región.

En paralelo, la cosecha de maíz temprano logró avanzar hasta el 73% del área en la región núcleo, aunque también se vio interrumpida por las lluvias. En el noroeste bonaerense, una de las zonas más rezagadas, se registraron progresos importantes y rindes superiores a los previstos.
Los resultados son alentadores en varias localidades, con promedios que en algunos casos superan los 120 quintales por hectárea, aunque la variabilidad sigue siendo una constante.
Un escenario de incertidumbre
El panorama actual combina factores positivos y riesgos latentes. Por un lado, las lluvias permitieron mejorar los rindes en numerosos lotes; por otro, la continuidad de precipitaciones en plena cosecha genera incertidumbre operativa y económica.
Con suelos saturados, pronósticos de nuevas tormentas y costos en alza, el sector agropecuario enfrenta un tramo decisivo de la campaña bajo condiciones desafiantes, donde cada ventana climática favorable será clave para definir el resultado final.








