Antes de que vuelvan las motos, la pista tiene otro movimiento. Camiones con asfalto caliente, pavimentadoras y rodillos avanzan sobre el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, donde comenzó una de las etapas más esperadas de su renovación: la construcción de la superficie sobre la que competirán los pilotos.
En el Gálvez ya asfaltan la pista para el regreso de MotoGP
La obra utilizará 43.000 toneladas de mezcla asfáltica y un sistema que guía las máquinas mediante un modelo digital del circuito. Los trabajos comenzaron en la recta opuesta, después de semanas de pruebas. El Mundial de motociclismo correrá del 9 al 11 de abril de 2027, mientras Buenos Aires mantiene la aspiración de recuperar la Fórmula 1.

El asfaltado arrancó en la recta opuesta, después de varias semanas de ensayos. El objetivo inmediato tiene fecha: MotoGP regresará a Buenos Aires del 9 al 11 de abril de 2027, después de 28 años sin correr en el escenario porteño. La Ciudad también busca que la transformación permita avanzar hacia un eventual retorno de la Fórmula 1, una aspiración que todavía no equivale a una carrera confirmada.

La dimensión de la tarea se resume en un número: se utilizarán 43.000 toneladas de mezcla asfáltica. Pero el desafío va más allá de la cantidad. En un circuito de competición, la regularidad de la superficie, sus pendientes y la forma de cada curva son parte de las condiciones que después encontrarán los pilotos al acelerar, doblar y frenar.
Primero hubo que probar
El comienzo de los trabajos sobre la pista llegó después de una preparación que también involucró a quienes operan las máquinas.
Durante las semanas previas se utilizaron áreas de escape y sectores de sobreancho de distintas curvas para evaluar las mezclas, calibrar los equipos y entrenar a los operadores. Esos espacios permitieron realizar los ajustes antes de comenzar el tendido sobre el trazado.

Ahora, el operativo se desarrolla con tres grupos que trabajan simultáneamente, uno junto al otro, para cubrir el ancho de la pista. Cada uno está integrado por un camión que transporta el material caliente, una pavimentadora que lo distribuye y dos rodillos que lo compactan.
En total, son 12 equipos de gran porte que deben avanzar de manera coordinada. El resultado depende tanto de la mezcla elegida como de la precisión con la que se coloca.
Una pista construida en tres capas
La nueva superficie estará formada por tres capas que sumarán 17 centímetros de espesor.
La primera, actualmente en ejecución, es la base: tendrá ocho centímetros y utilizará una mezcla identificada como AM3-AC19. Encima se colocará una capa intermedia de cinco centímetros, con mezcla AM3-AC12.
La última será la que entre en contacto con los neumáticos. Esa capa de rodamiento tendrá cuatro centímetros y estará realizada con una mezcla HIMA-AC12.
Aunque desde las tribunas se verá una sola superficie, debajo habrá una estructura construida por etapas. Cada una forma parte del trabajo necesario para llegar a la terminación definitiva.

Del diseño en una pantalla al asfalto
La obra está a cargo de Autopistas Urbanas (AUSA), que incorporó el sistema SmoothRide para trasladar a la pista el diseño elaborado por el ingeniero alemán Hermann Tilke.
El procedimiento comienza con un escaneo de la superficie. A diferencia de una medición basada en puntos aislados, el relevamiento reúne millones de referencias y permite construir un mapa tridimensional del terreno.
Con esa información se prepara un modelo digital que indica qué superficie se quiere obtener y cuánto material debe retirarse o agregarse en cada sector. Allí se contemplan las pendientes y las inclinaciones del trazado.
Ese diseño se carga después en las computadoras de las pavimentadoras. Mientras las máquinas avanzan, sensores ultrasónicos y receptores satelitales identifican su posición. El sistema ajusta automáticamente la pieza que distribuye y nivela el asfalto para colocar el espesor previsto en cada punto.
En términos sencillos, las máquinas siguen un modelo digital y ajustan el espesor del asfalto según su posición sobre la pista. La tecnología asiste a los operadores para conseguir una superficie más uniforme y ajustada al proyecto.
Según la información difundida sobre la obra, esta tecnología también fue utilizada en escenarios internacionales como Yas Marina, Marina Bay, Shanghái, Miami y Silverstone.
Abril como objetivo, la Fórmula 1 como aspiración
“El comienzo del asfaltado de la pista es un hito fundamental en la transformación del Autódromo”, sostuvo el secretario de Deportes porteño, Fabián “Chino” Turnes.
El funcionario señaló que esta etapa permite visualizar con mayor claridad el objetivo de contar con un circuito y una infraestructura capaces de recibir competencias internacionales de primer nivel.
MotoGP será la primera gran cita de ese proceso, con su regreso previsto para abril del próximo año. La Fórmula 1 permanece como una meta que Buenos Aires busca acercar mediante la renovación del predio.
Por ahora, el avance está sobre el suelo. La recta opuesta comenzó a recibir la mezcla y el Gálvez empieza a mostrar la superficie de su próxima etapa: una pista que primero deberán completar los operarios por sobre la que competirán los pilotos.








