Allí andaba con su copa del mundo gigante. “Cuando mandé a hacerla no pensé que podía ser tan pesada… Hasta estoy empezando a arrepentirme”, cuenta, en broma y con sonrisas, alguien que no nació en Argentina, que no tiene nuestra nacionalidad, pero que se siente uno más en medio de ese desborde emocional tan típico de los banderazos en cualquier parte del mundo.
“Nosotros, los bolivianos, también tenemos bronca con Inglaterra”
Nació en Santa Cruz de la Sierra, pero parece más argentino que cualquiera. Piensa quedarse hasta la final y dice que “este Mundial no está hecho para el pueblo”.

“Yo tengo mucho cariño por Argentina y por Messi. Estuve en el partido en Kansas City y me fui del estadio lleno de fútbol y feliz. Ahora veré los dos partidos de acá en Dallas y luego tengo para volver a Kansas City al partido de cuartos de final, que posiblemente sea con Portugal”, cuenta, sin querer dar muchos detalles respecto de lo que ha tenido que invertir en este viaje: “Es mucho… Pero mucho, mucho… No me gusta dar mayores detalles porque no me parece atinado, pero tuve que hacer un esfuerzo muy grande. Todo sea por Argentina y por Messi”.
Hay un aspecto en el que Bolivia parece coincidir con Argentina. “Nosotros también tenemos bronca con Inglaterra, porque nos mataron 25.000 bolivianos”, cuenta. Así que “este sentimiento lo comparto con ustedes”.
Sin dudas que el gran obstáculo sigue siendo el tema de las entradas, aunque también el costo de vida en Estados Unidos. Realizando uno de los tantos trámites que debimos procurar desde la llegada a este país, nos cruzamos con un mendocino de nombre Marcelo, que hace décadas trabaja en Dallas y nos confesó que “a nosotros nos hicieron cortar las vacaciones, que son para esta época del verano, porque llegaba el Mundial y se estimaba una afluencia de gente muy grande”. Y como en todas partes, a mayor demanda, los precios aumentan. Acá también.

Volvamos al “boliviano argento”, que dejó para el cierre una frase contundente: “Este Mundial no es para el pueblo”. Y aseguró que si Argentina llega a la final, allí estará. “No tengo entrada, trataré de conseguirla y soy capaz de pagar mucho. No te diré cuánto. Supongo que me va a resultar difícil, porque los precios que estoy viendo, son inescrupulosos”, concluyó.
Después, siguió con su “fajina” de aguantarse la copa (El Litoral la tuvo en sus manos y es realmente pesada) y prestársela a todos los argentinos que hacían cola para tenerla en sus manos y sacarse la foto. Y uno pensaba: a 5 dólares por cabeza, se hacía “la América”.










