Desafiaron el calor, arrasaron con toda bebida fresca que encontraron al paso, siguieron cantando por la selección como lo hicieron durante toda la semana y miles y miles que llegaron en los últimos días con el propósito de estar atentos a la compra de alguna entrada en la reventa, no dejaron de ir al estadio a luchar contra ese calor agobiante, la amenaza de lluvia y también los precios obscenos que se pedían por un ticket.
Calor, rechazo al pago de obscenidades por una entrada y los infaltables santafesinos
Más de 25 mil argentinos pulularon por las calles de Miami y el propio Hard Rock tratando de conseguir el ansiado ticket para ingresar al estadio, sin pagar locuras.


A todo esto, el “quiero ver la cuarta estrella…” se escuchaba como el canto que llegó para competirle al siempre vigente “Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar…” que no dejó de sonar bajo el sol abrasador de una Miami que se vio convulsionada por esa marea de argentinos que la llenó de gritos y colorido.

Tratándose de Miami, muchos llegaron con la idea de conocer la ciudad, de vivir la fiesta y tratar de conseguir la ansiada entrada. “Ya que estamos acá, no podemos quedarnos afuera”, decían, pero en el fondo sabían que con todo el espectáculo que habían presenciado –y protagonizado- era suficiente para justificar el gasto, además de conocer a una de las ciudades más encantadoras del mundo.

Ocean Drive, las playas de Miami Beach y Manolo fueron los destinos más buscados dentro del gran destino general que era esta Miami que alterna el modernismo de los grandes edificios (los Trump a la vanguardia) con ese estilo colonial que todavía persiste en algunas zonas de la playa y que mantiene los rasgos tradicionales de la vieja ciudad.
Es increíble lo que genera esta selección y lo que es Messi, no solo para los argentinos sino para cualquier habitante del mundo. Uno no se cansa de repetirlo: cuando ve a alguien con una camiseta celeste y blanca, hay que preguntarle si es argentino o si habla español, porque uno nunca sabe con quién se va a encontrar. Ya no es solamente propiedad de los habitantes de Bangladesh, sino que es del mundo entero que se ha rendido ante la enorme vigencia de un Lionel Messi incomparable, genial, que supo fortalecer su magia adentro de la cancha y producto de esa zurda prodigiosa, con un profesionalismo que no tuvo renuncias durante más de 20 años de carrera.









