La gimnasta rafaelina Emilia Acosta protagonizó un 2026 extraordinario, con títulos internacionales, medallas nacionales y su primera participación en un Mundial de mayores.
Emilia, la rafaelina que hizo historia en los Suramericanos con dos medallas de oro: “Me enorgullece que el trabajo dé sus frutos”
La gimnasta rafaelina se consagró campeona suramericana, obtuvo importantes resultados nacionales y debutó en un Mundial de mayores. Junto a su mamá, Andrea Lencina, repasó una temporada inolvidable, marcada por el esfuerzo, las emociones y el acompañamiento familiar.

A sus 17 años, continúa consolidándose como una de las jóvenes deportistas destacadas de la gimnasia artística argentina. De local, tuvo el honor de colgarse más de una medalla dorada en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.

En diálogo con Radio Rafaela, Emilia y su mamá, Andrea Lencina, repasaron los principales momentos de una temporada que comenzó con dificultades, pero terminó dejando grandes satisfacciones.
“Arrancamos el año internacionalmente compitiendo en un Panamericano, donde no obtuvimos los resultados que esperábamos. Seguimos trabajando porque se venían los selectivos para los Suramericanos y el Mundial”, recordó la deportista.
Un año de medallas y su debut mundialista
El balance deportivo de Emilia incluye dos medallas de oro suramericanas, obtenidas en la competencia por equipos y en salto, además de una medalla de bronce.
A nivel nacional, consiguió el oro en viga, la plata en all-around y en barras paralelas, y se consagró subcampeona argentina de clubes.

Uno de los grandes hitos fue su debut en el Mundial de mayores con apenas 17 años, una experiencia que afrontó mientras se recuperaba de una lesión.
“En Rosario pudimos mejorar lo que habíamos hecho en el Panamericano y después, en el Mundial, también competí muy bien. Uno siempre se queda con ese gustito de saber que podía dar más, porque no pude estar al cien por ciento por una lesión, pero siempre dando lo mejor”, explicó.
Al repasar sus logros, la joven reconoció la satisfacción que siente al comprobar los resultados de tantos años de preparación.
“Me pone muy orgullosa saber que todo lo que trabajo todos los días da sus frutos a la hora de competir y poder mostrar lo que entreno”, expresó.
Comenzó a los dos años y medio y hoy entrena seis días por semana
La relación de Emilia con la gimnasia comenzó cuando tenía apenas dos años y medio. A los seis ya participaba en competencias y representaba a la provincia.

Actualmente, dedica entre cinco y seis horas diarias al entrenamiento, de lunes a sábado, una rutina que requiere disciplina y constancia. “Me encanta, disfruto mucho ir a entrenar”, aseguró.
También reconoció que su exigencia personal puede convertirse en un desafío y destacó el acompañamiento de su entrenador, Víctor. “Soy muy exigente y por ahí me vuelvo loca cuando algo no me sale enseguida. Pero bueno, esto es un proceso”, reflexionó.
“Recién ahora estamos cayendo en dónde está Emilia”
Para Andrea Lencina, acompañar la carrera deportiva de su hija implica una historia familiar que comenzó como una actividad recreativa y terminó convirtiéndose en una experiencia internacional.
“Al principio era fácil. A mí me encantaba ese deporte y la llevé a jugar porque tenía que gastar energía. Me salió el tiro por la culata: gastó mucha más energía”, recordó entre risas.

Con los años, las competencias y los viajes pasaron a formar parte de la vida cotidiana. “Siempre está el armado de valijas, el ‘no te olvides la malla’, los papeles y un conjunto de cosas. Pero uno lo hace con muchas ganas. Acompañar a Emi siempre fue muy importante para mí y para su papá”, destacó.
Andrea también señaló que su hija ya había participado en otros compromisos internacionales antes de esta temporada. “Tuvo muchos logros, estuvo en otro Mundial cuando era más chica, estuvo en los Panamericanos, recorrió muchos países. La verdad es que recién ahora estamos cayendo en dónde está Emilia”, confesó.
La emoción de competir en Rosario y sentir el cariño del público
Entre todos los recuerdos de 2026, Emilia destacó especialmente su participación en los Juegos Suramericanos en Rosario, donde pudo competir acompañada por familiares y amigos.
“Ser local fue una locura. Era mi primera vez, estar en una villa con mis amigas, que mamá, papá y el resto de la familia me pudieran ir a ver”, contó.
La gimnasta recordó también el entusiasmo de los más chicos que se acercaban para saludarla. “Había nenas chiquitas que me gritaban, no me dejaban hacer dos pasos y me pedían fotos, notas y firmas. Fue muy lindo”, relató.

Además de las medallas, rescató la convivencia con deportistas de otras disciplinas y el compañerismo dentro de la delegación argentina.
“Cuando llegaba un argentino con una medalla a la villa, todos los argentinos le aplaudían en el comedor o lo felicitaban”, recordó.
Con una trayectoria que comenzó en la infancia y un presente de crecimiento internacional, Emilia Acosta cierra una temporada que refleja años de entrenamiento, sacrificio y apoyo familiar, mientras continúa construyendo su camino en la gimnasia artística.








