Para Federico Lussenhoff, el paso de la Antorcha Suramericana por Venado Tuerto tuvo un significado que fue mucho más allá de llevar un símbolo de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. En su ciudad, frente a su gente y en su provincia, el exfutbolista volvió a encontrarse con el deporte desde un lugar diferente, después de casi 20 años de carrera profesional.
Federico Lussenhoff, de los sueños de un chico a llevar la Antorcha Suramericana en Venado Tuerto
El exdefensor repasó una carrera que lo llevó por Rosario Central, River, España y México, recordó los títulos que marcaron su trayectoria y habló de la emoción de volver a vincularse con el deporte desde un lugar diferente, junto a su gente.

“Realmente me emociona el hecho de poder participar en estos Juegos Suramericanos, estar presente en mi ciudad, estar presente en mi provincia”, contó Lussenhoff antes de protagonizar el recorrido. La posibilidad de llevar la Antorcha le permitió volver a conectarse con aquello que marcó buena parte de su vida.

La historia deportiva de Lussenhoff comenzó muchos años antes, cuando tenía apenas 6 o 7 años y empezó a jugar al fútbol. Desde entonces, el camino lo llevó por Rosario Central, Talleres de Córdoba, River Plate, San Lorenzo, el fútbol mexicano y España, en una carrera que incluyó títulos y grandes escenarios.
“En la carrera de un futbolista, todas las etapas tienen un significado y tienen un porqué”, explicó. Fueron casi dos décadas en las que, según reconoció, cada experiencia aportó tanto a su formación deportiva como a su crecimiento personal.
De Rosario al mundo
Rosario Central fue el punto de partida. Allí llegó a las divisiones juveniles, alcanzó la Primera División y comenzó una carrera que después lo llevaría por distintos clubes y países.
“Rosario Central fue y es mi casa deportiva”, destacó al recordar sus primeros pasos. La salida hacia México significó uno de los primeros grandes cambios de su carrera. Fue también un aprendizaje lejos de su entorno más cercano.

“La primera etapa en México fue un desarraigo de todo lo que tenía cercano, de todos los afectos. Ahí me formé mucho en la parte deportiva y humana”, recordó.
Después llegó Europa y la posibilidad de competir en una liga como la española. Con el paso de los años, la experiencia acumulada le permitió regresar a la Argentina con otra madurez y vestir las camisetas de River Plate y San Lorenzo.
“Todas fueron etapas formativas, deportivas y competitivas. Realmente me han dejado mucho”, resumió.
Dos títulos que quedaron en la memoria
Entre tantos momentos, hubo dos conquistas que ocuparon un lugar especial: la Copa CONMEBOL de 1995 con Rosario Central y la Copa del Rey con Mallorca.
El título continental llegó cuando todavía era muy joven. Central había perdido 4-0 en Brasil, pero logró revertir aquella diferencia en Rosario y terminó consagrándose campeón.
“Fue un título que todos anhelamos, pero era prácticamente imposible de lograr teniendo en cuenta el resultado de la primera final. Después, revirtiendo un 4-0 aquí en Rosario, fue épico”, recordó.

Años más tarde, ya con mayor recorrido, llegó la conquista de la Copa del Rey con Mallorca. En ese camino, el equipo dejó afuera al Real Madrid de los llamados “galácticos” y terminó levantando un trofeo histórico para el club.
“Es al día de hoy el único logro del Mallorca y uno queda en esa historia”, destacó.
Los dos títulos tuvieron para él un valor diferente. Uno llegó en los primeros pasos de su carrera; el otro, cuando ya era un futbolista experimentado.
“En Rosario Central eran mis primeros pasos y en Mallorca ya era un jugador con experiencia y recorrido, pero disfruté de igual manera las dos situaciones”, explicó.
Las enseñanzas que quedaron
La carrera también estuvo marcada por las personas que encontró en el camino. Entre los entrenadores que más recuerda aparece Ángel Tulio Zof, figura clave de sus comienzos en Rosario Central.
“Toda la sabiduría que tenía, las formas dentro y fuera de la cancha”, destacó sobre Zof. También recordó a Rafa Benítez, en España, y a Alfio Basile, en San Lorenzo.Más allá de las cuestiones futbolísticas, Lussenhoff valoró las experiencias y los consejos que recibió de quienes ya habían transitado situaciones similares.
“Ellos ya habían vivido las situaciones que yo transitaba en ese momento y a mí me ayudó mucho, sobre todo porque tenía mucho diálogo y quería aprender”, explicó.
Ese aprendizaje terminó formando una manera de entender el deporte que llevó consigo durante toda su carrera. “El fútbol es un reflejo de lo que se ve en la sociedad. Uno expresa en el fútbol de la manera que vive”, sostuvo.
El chico que todavía está presente
Quizás por eso la Antorcha Suramericana encontró en Lussenhoff una conexión especial. Porque al pensar en los atletas que llegarán a Santa Fe, Rosario y Rafaela para competir en septiembre, recordó inevitablemente sus propios comienzos.
“Me retrocedo en el tiempo y veo al chico que inició a los 6, 7 años a jugar al fútbol, pensando que en algún momento iba a participar de grandes escenarios, de ser un jugador profesional”, contó.
Los deportistas que participarán de los Juegos Suramericanos también comenzaron así: con una primera práctica, un sueño y la ilusión de llegar algún día a una competencia importante.
“Los atletas que van a competir en estos Juegos comenzaron de la misma manera, con el mismo esfuerzo. Van a intentar lograr objetivos deportivos realmente muy importantes y eso queda de por vida en el deportista”, señaló.
Para Lussenhoff, la Antorcha representó justamente esa unión entre deporte, esfuerzo y buenos hábitos.
“Esta invitación para mí es muy gratificante. El hecho de poder tener en mis manos la Antorcha, con todo lo que significa para los Juegos Suramericanos, esa comunión entre el deporte, los buenos hábitos y la competencia sana”, expresó.
Una celebración para toda la provincia
El paso de la Antorcha por Venado Tuerto también le permitió dimensionar lo que significará que Santa Fe sea sede de un acontecimiento deportivo de esta magnitud.
“Recibir estos Juegos Suramericanos en mi ciudad y en la provincia, en las tres ciudades que van a ser sede, donde todos los atletas van a competir al 100%, realmente es hermoso”, sostuvo.
Para el exfutbolista, la llegada de miles de deportistas y delegaciones a Santa Fe, Rosario y Rafaela será una oportunidad que los santafesinos deberán acompañar y disfrutar.
“Todos los santafesinos tenemos que disfrutarlo, acompañar y poder participar en estos inicios de los Juegos Suramericanos”, afirmó.
Después de haber vivido el deporte desde adentro durante tantos años, Lussenhoff también se prepara para vivirlo como espectador. Actualmente radicado en Rosario, adelantó que seguirá de cerca distintas competencias durante septiembre.
“Va a ser fenomenal para toda nuestra provincia y realmente va a ser un punto de partida para lo que siga en el deporte, porque estamos preparados para recibir esta clase de eventos”, aseguró.
En Venado Tuerto, su recorrido con la Antorcha tuvo algo de homenaje y mucho de presente. El mismo deporte que alguna vez lo llevó desde una cancha de barrio hasta Rosario, México, España y los grandes escenarios del fútbol profesional volvió a ponerlo en movimiento.
Esta vez no hubo un partido por jugar ni un trofeo por levantar.
Hubo una Antorcha entre sus manos, una ciudad acompañándolo y una historia que, después de tantos años, volvió al lugar donde todo había comenzado: el deporte.









