Su nombre es Arrowhead Stadium, fue construido en 1972, allí se juega al fútbol americano. En la jerga, se lo conoce como el Kansas City Stadium y su particularidad es que allí entran 73.000 espectadores, pero se hizo famoso internacionalmente por ser uno de los estadios más ruidosos del planeta. Cuenta con el récord Guinness del evento deportivo al aire libre más ruidoso de la historia, alcanzando los 142.2 decibeles en septiembre de 2014, durante un partido de los Chiefs (el equipo de Kansas que hace de local). Su diseño con secciones superiores muy empinadas ayuda a amplificar los gritos de la afición.
La casa de los “jefes”, el lugar en el que debutarán los campeones del mundo
Es el recinto de los Chief (jefe en español), el fuerte equipo de fútbol americano de los Estados Unidos. Fue construido en 1972. Entran 73.000 espectadores y tiene un record por “ruidoso”.

Este estadio también tiene un detalle que lo distingue. Enfrente, como si fueran los de Racing e Independiente, en Avellaneda, está el estadio de béisbol donde juegan los Royales y que también alberga multitudes cada vez que se juega un partido, como pasó este domingo, donde tampoco faltaron los argentinos (algunos de ellos ya convertidos en norteamericanos “hechos y derechos”).
El partido entre Argentina y Argelia será el primero de los que se jugará en ese estadio. Luego, la Ecuador de Beccacece tendrá la posibilidad de recuperarse ante Curazao, Túnez lo hará ante Países Bajos y la atención argentina volverá a estar centrada en la última fecha, pues en este estadio se jugará el encuentro entre Argelia y Austria, el mismo día (27 de junio) en el que la selección de Scaloni enfrentará a Jordania. Después, habrá un partido de dieciseisavos de final y otro de cuartos. Serán seis partidos. Un buen número.

Como se observó en lugares específicos de la ciudad, Kansas City ha dispuesto colaborar con los que lleguen a la ciudad para ver partidos de fútbol y alentar a sus selecciones. Es así que, por ejemplo, se dispondrá de shuttle a un valor de 15 dólares (ida y vuelta), desde lugares específicos de la ciudad.
La geografía de los estadios es la que nos tiene acostumbrado los mundiales: amplios lugares para estacionar, los cuáles, en su mayor extensión, quedan liberados para que se puedan escenificar esas previas sensacionales y divertidas, sobre todo cuando juega Argentina. Después, los accesos se realizan de manera rápida y a través de autopistas que circundan los estadios.
En este estadio que no respira soccer (como le dicen los norteamericanos a nuestro fútbol), sino béisbol y a los Chief (jefe en español), el club que hace de local allí, este martes a las 20 de Kansas (las 22 de Argentina), comenzará a rodar otra vez la ilusión de ver a Argentina en un Mundial, nada menos que defendiendo su título de campeón.









