Por cuarto año consecutivo, el santafesino Gustavo Loyarte emprenderá un viaje de más de 18 mil kilómetros con un objetivo tan singular como apasionante: representar a la Argentina en un prestigioso torneo internacional de Kumdo, el arte marcial de la espada coreana. La competencia se realizará en junio en Seúl y reunirá a cerca de 2.000 participantes provenientes principalmente de Corea del Sur, Japón, China, Taiwán y otros países asiáticos.
Desde Santa Fe a Corea: un maestro de Kumdo volverá a representar al país en un torneo internacional de casi 2.000 competidores
La competencia será en junio en Seúl. Habrá participantes provenientes principalmente de Corea del Sur, Japón, China, Taiwán y otros países asiáticos. Promueven la actividad en las infancias. E invitan a practicarlo en Rivadavia Juniors.

Loyarte, instructor y referente de esta disciplina en la ciudad de Santa Fe, integra el equipo de Kumdo Argentina y viajará junto a otros dos practicantes de Rosario para participar de una intensa experiencia que combinará entrenamientos de alto rendimiento y competencia internacional.

Pero detrás de ese viaje hay mucho más que deporte. Hay una historia de perseverancia, intercambio cultural y formación humana que comenzó hace casi una década en el Club Rivadavia Juniors, donde el Kumdo encontró un espacio para crecer en una ciudad donde todavía resulta una práctica poco conocida.
Un arte marcial con raíces milenarias
El Kumdo —Kum significa espada y Do, camino— es una disciplina marcial moderna que hunde sus raíces en las antiguas tradiciones guerreras de la península coreana. Su práctica combina técnica, estrategia, disciplina y una fuerte formación ética.
"El Kumdo es el arte y deporte marcial moderno que refleja los valores y principios de la antigua cultura oriental, con tradiciones y códigos de honor que trascendieron hasta la actualidad", explicó Loyarte.

En Corea del Sur, donde la disciplina se practica de manera masiva en escuelas, universidades, empresas y fuerzas de seguridad, el Kumdo constituye mucho más que una actividad física. "Hay que pensar que practicar Kumdo resulta formativo para la persona, en valores éticos, educativos, deportivos y sociales, que luego se traducen en el carácter del practicante", señaló.
Entrenar con la elite coreana
La invitación que recibe anualmente la delegación argentina surge de un convenio de cooperación entre la Asociación Civil Kumdo Argentina e Incheon Kumdo, una organización con sede en la ciudad portuaria de Incheon, cercana a Seúl.

Allí, los argentinos son recibidos en instalaciones de primer nivel dentro de la Villa Olímpica local, donde entrenan junto a seleccionados juveniles, universitarios y profesionales bajo la conducción de maestros que representan la máxima jerarquía de la disciplina.
"El director técnico de Incheon Kumdo fue durante más de veinte años manager y jefe del seleccionado coreano. Compartimos entrenamientos con deportistas de altísimo nivel, con jornadas de doble turno diario y hasta tres prácticas por día", relató el instructor santafesino.

Tras diez días de intensa preparación, la delegación participará del torneo internacional en Seúl. Este año, además, compartirán la experiencia con un equipo proveniente de Filipinas que entrenará previamente junto a ellos.
"Será mi cuarto viaje consecutivo y una oportunidad enorme para seguir aprendiendo y representar al club, a Santa Fe y a la Argentina", destacó Loyarte.
Nueve años de crecimiento en Santa Fe
Aunque para muchos santafesinos todavía resulta una novedad, el Kumdo ya lleva nueve años de actividad ininterrumpida en la capital provincial.
Las clases se desarrollan en el espacio Artes del Oriente, que funciona en el Club Rivadavia Juniors, institución que históricamente estuvo vinculada al básquetbol pero que también abrió sus puertas a diversas artes marciales.

"Contamos con el apoyo incondicional de la comisión directiva. Hoy las instalaciones son fundamentales para que actividades amateur como la nuestra puedan sostenerse", expresó Loyarte.
El instructor agradeció especialmente al presidente de la entidad, Queto Ciorciari, y a integrantes de la comisión directiva como Eduardo Maffioli y Martín Espíndola, además del personal que colabora cotidianamente con la organización de las actividades. "Nos sentimos parte del club. Hoy representaré al mismo y a Kumdo Argentina por cuarta vez a nivel internacional. Es un orgullo", afirmó.
Un proyecto para formar niños
Más allá de la competencia, el próximo viaje tendrá un objetivo especial: avanzar en un proyecto destinado a impulsar el Kumdo infantil en Argentina.
La iniciativa surgió a partir de la experiencia acumulada por Loyarte y el profesor Marcelo Sarquis, referente de Sipalki —otro arte marcial coreano— en el Club Rivadavia.

Durante años observaron cómo numerosos chicos crecieron dentro de esas disciplinas, incorporando hábitos, valores y herramientas que trascendieron ampliamente el ámbito deportivo. "Entendemos que las bases físicas y educativas que los niños adquieren quedan grabadas de por vida y ayudan a formar personas de bien", sostuvo.
La propuesta ya fue presentada ante la Asociación Civil Kumdo Argentina y contempla un intercambio cultural con escuelas coreanas. "Queremos generar intercambio de videos y experiencias entre chicos argentinos y coreanos. También estamos gestionando apoyo para conseguir equipamiento, porque en nuestro país es difícil acceder a muchos de esos elementos", explicó.

Durante su estadía en Corea, el santafesino llevará registros audiovisuales realizados por alumnos locales para compartir con estudiantes de aquel país.
Disciplina para toda la vida
Una de las características que Loyarte destaca de la práctica es su carácter inclusivo. "No existe límite de edad ni condición física. Lo único necesario es decisión, voluntad y disciplina", aseguró.
Aunque reconoce que el Kumdo posee una importante exigencia física, subraya que su entrenamiento aborda simultáneamente aspectos mentales, emocionales y corporales. "Los maestros nos enseñaban en Corea que uno distingue a un buen practicante de Kumdo porque nunca va a estar encorvado. La postura física y la mental deben conjugarse", recordó.

La disciplina también pone especial énfasis en el respeto, la puntualidad, la presentación personal y el compañerismo. "Un buen practicante debe estar siempre en horario, bien presentado y dispuesto a ayudar a sus compañeros y maestros. Se genera una amistad muy fuerte entre quienes practican", explicó.
Una invitación abierta
Actualmente, el grupo santafesino continúa creciendo y recibe de manera permanente a nuevos interesados. Para comenzar, no se necesita experiencia previa ni equipamiento específico. "Quien quiera iniciarse sólo debe acercarse con ropa deportiva cómoda. Los elementos de práctica se facilitan inicialmente y luego cada alumno incorpora los propios de manera gradual", indicó.
Las clases incluyen instancias de prueba gratuitas para quienes deseen conocer la disciplina antes de incorporarse. "Que vengan sin temor. Kumdo se conoce practicando. El único desafío real es la disciplina, porque es la base de todo aprendizaje", afirmó Loyarte.

A fines de junio, cuando el instructor santafesino vuelva a tomar el avión rumbo a Corea, llevará consigo algo más que una espada de entrenamiento. También cargará las expectativas de una disciplina que crece silenciosamente en Santa Fe y que busca tender puentes entre dos culturas separadas por miles de kilómetros, pero unidas por una misma idea: que el verdadero combate comienza por el dominio de uno mismo.








