Sin temor a equívocos, ni asumir el riesgo de cometer exageraciones, la de este martes debió haber sido una de las manifestaciones más importantes en torno de un estadio de fútbol, pero no por los 80.000 (o algo más) que tuvieron el privilegio de conseguir una entrada, sino por los miles y miles que se congregaron en los alrededores del estadio y en el fan fest ubicado en la ciudad universitaria, a metros del Monumental, para decir presentes en un día tan especial como es el de la despedida de Lionel Messi.
El día que un pueblo, emocionado, le dice adiós al hombre que lo hizo feliz
Fue la convocatoria más multitudinaria en torno a un estadio de fútbol en la Argentina. Algo más de 80.000, con la suerte de tener una entrada. Otro tanto –y algunos más también- sin entrada pero para disfrutar de la fiesta. Y aparte, un fan fest. Histórico.


Muchos, pero muchos en serio, tuvieron que recurrir a la reventa, que funcionó a gran escala. Un negocio de algunos pocos que debió haber sido millonario, porque la gente pagó fortunas sin importarle. “Vengo de Salta, tengo a mi hijo que juega en Gimnasia y Tiro y ama a Messi. Le prometí que lo iba a traer. Era hoy o nunca. Cerré los ojos y compré en la reventa. No importa. No quiero ni pensar en lo que gasté. Solamente quería que mi hijo pudiera verlo por primera y última vez”, dijo el salteño que charló con El Litoral.

Las lágrimas de emoción no tardaron en saltar de los ojos de todos. Grandes, chicos, hombres, mujeres, niños, adultos o ancianos. Es increíble lo que ha despertado Messi en todos. Y la mayoría coincide en algo: el ejemplo y la lección de vida. “Hermano, él perdió finales y nos enseñó a levantarse, a no darse por vencido, a intentarlo una y mil veces. Hasta que se le dio. Porque el que persevera, triunfa. Más que nunca, ese lema se dio con él”, fueron algunas de las frases de esa multitud enardecida, todos vestidos de celeste y blanco y dispuestos a disfrutar desde temprano de una fiesta única.

“¿Qué daría porque Messi siguiera?, todo, hasta lo que no tengo. Nos hizo felices. Hizo feliz a todo un pueblo. Cualquier cosa que te diga, parece poco. Es un ejemplo de vida este muchacho. Y lo que hizo en el último Mundial fue algo espectacular, increíble, un fuera de serie”, contaba con emoción un hombre ya entrado en edad, que vio jugar a muchos (entre ellos a Maradona, naturalmente) y que lejos de entrar en comparaciones, valora lo que Messi le dio al pueblo argentino.
Nadie piensa en el día de mañana, nadie se fija en el 7 de octubre de 2026, que se convertirá en “el día después” de Messi. Fueron más de 20 años de un reinado que vamos a extrañar. Títulos, alegría y la satisfacción de haberlo visto jugar, de ser contemporáneos a un proceso único, de excelencia, que permanecerá en el recuerdo de todos. Por siempre.








