La Fórmula 1 llegará este fin de semana a un territorio completamente desconocido. Madring debutará en el calendario con una combinación de sectores urbanos, curvas de baja y media velocidad y un viraje destinado a convertirse en su gran sello: “La Monumental”.
Madring y el desafío de “La Monumental”, la curva que llevará al límite a los neumáticos
El nuevo escenario del Gran Premio de España se ubica entre los cinco circuitos más exigentes de la Fórmula 1. Pirelli anticipó una elevada carga lateral, poco agarre y un fin de semana lleno de incógnitas.

El nuevo circuito de Madrid tiene 5,416 kilómetros de extensión y 22 curvas. Una parte de su recorrido atraviesa las calles ubicadas alrededor del centro de exposiciones IFEMA, mientras que otro sector fue construido especialmente para la competencia.
La largada también exigirá máxima concentración. Entre la línea de partida y la primera curva habrá apenas 200 metros, una distancia muy corta para que los pilotos puedan acomodarse antes de la primera frenada.

El sector inicial será veloz y dará paso a una zona con curvas de media y baja velocidad. En el tramo final aparecerán varios ángulos de 90 grados, con características similares a los que presenta el callejero de Bakú.
Sin embargo, todas las miradas estarán puestas en la curva 12.
La gran atracción de Madrid
“La Monumental” tendrá 550 metros de extensión y un peralte máximo del 24 por ciento. Por su inclinación y, especialmente, por su longitud, será la curva que genere la mayor carga vertical sobre los neumáticos durante toda la temporada.
No será solamente un desafío para los autos. También pondrá a prueba la confianza y la precisión de los pilotos, quienes podrían elegir diferentes trayectorias dependiendo de cómo quieran preparar el ataque sobre la curva siguiente.
El paso por ese sector será a muy alta velocidad y tendrá una incidencia directa sobre la temperatura, la adherencia y el desgaste de las cubiertas. Según los estudios realizados por Pirelli, Madring estará entre los cinco circuitos más exigentes del Mundial desde el punto de vista energético.
Las fuerzas laterales previstas serán similares a las registradas en Barcelona y Silverstone, dos escenarios que suelen someter a los neumáticos a grandes esfuerzos.
Tres años de trabajo antes del estreno
La preparación de Pirelli para este Gran Premio comenzó hace tres años, cuando los diseñadores del circuito entregaron las primeras características de su trazado definitivo.
A partir de esos datos, la empresa utilizó diferentes herramientas de simulación para establecer las trayectorias que podrían realizar los autos y calcular las cargas que soportarían los neumáticos.

Una vez terminado el circuito, un grupo de ingenieros recorrió la pista para medir la rugosidad del pavimento y ajustar la información obtenida de manera virtual. Con esos resultados se elaboró una ficha técnica que fue compartida con las escuderías para ayudarlas a preparar el fin de semana.
Para esta primera visita fueron elegidos los compuestos C2 como duros, C3 como medios y C4 como blandos, una selección intermedia dentro de la gama disponible.
Un asfalto nuevo y con poco agarre
Otro de los grandes interrogantes será el comportamiento del asfalto. La superficie es muy lisa y, por esa razón, ofrecerá inicialmente un nivel de adherencia relativamente bajo.
Como sucede habitualmente en los trazados recién construidos, también podría existir una importante evolución de la pista a medida que los autos completen vueltas y dejen goma sobre el recorrido.
Para mejorar sus condiciones, el pavimento fue tratado con chorros de agua a alta presión. El mismo procedimiento se utiliza en otros circuitos, como Singapur, para retirar el polvo y los residuos aceitosos propios de una superficie nueva.
Las escuderías no tuvieron la posibilidad de probar antes del Gran Premio. Por eso deberán esperar hasta el primer entrenamiento del viernes para conocer el desgaste real, determinar la duración de cada compuesto y comenzar a diseñar sus estrategias.
Si la degradación de las cubiertas más blandas resulta elevada, algunos equipos podrían reservar juegos de neumáticos duros para la carrera del domingo.
Desniveles y altura
Madring también presentará importantes cambios de elevación. El punto más bajo se encontrará en la curva 2, mientras que el más alto estará ubicado en la curva 7, a unos 700 metros sobre el nivel del mar.
Desde la curva 6, los autos afrontarán una pendiente del ocho por ciento y subirán aproximadamente diez metros. La diferencia total de altura entre las curvas 2 y 7 será de 26 metros.
Por la altitud del circuito no se esperan temperaturas excesivamente elevadas. Como referencia, durante la misma semana del año pasado las máximas en Madrid alcanzaron los 29 grados.
El regreso a Madrid
Aunque Madring será un escenario completamente nuevo, la Fórmula 1 ya tiene historia en la región. Entre 1968 y 1981 se disputaron nueve ediciones del Gran Premio de España en el circuito del Jarama, ubicado a unos 30 kilómetros de la capital.
Mario Andretti es el piloto con más victorias en aquel trazado, con dos, mientras que Lotus lidera entre los constructores con cuatro triunfos.
Si se considera toda la historia del Gran Premio de España, que acumula 55 ediciones disputadas en cinco circuitos, Michael Schumacher y Lewis Hamilton comparten el récord de pilotos con seis victorias. Ferrari, con 12, es la escudería más ganadora.
Más de cuatro décadas después de la última visita al Jarama, Madrid volverá a recibir a la máxima categoría. Lo hará con un circuito nuevo, muchas preguntas todavía sin respuestas y una curva que promete transformarse en uno de los grandes desafíos de la Fórmula 1.







