La primera mitad de la temporada 2026 de Fórmula 1 dejó sensaciones encontradas en el garaje de Red Bull.
"No firmamos para otra cosa que no sea ganar": la dura autocrítica de Red Bull sobre el auto de Verstappen
Aunque la escudería de Milton Keynes mostró una notable evolución tras un inicio complejo en la temporada 2026, Laurent Mekies advirtió que el equipo no estará satisfecho hasta devolverle a Max Verstappen un auto con ritmo ganador. Las inconsistencias del RB22 y la sensibilidad a las condiciones externas, los principales desafíos a corregir.

Tras un arranque accidentado donde figuraba como el cuarto equipo en ritmo y padecía las lógicas adaptaciones de su primera unidad de potencia propia, la escudería logró recortar diferencias con la cabeza de carrera. Los podios de Max Verstappen en Austria, Bélgica y Hungría evidencian la mejora, pero en el equipo no hay espacio para la conformismo.

"No cuenten conmigo para decir que estamos satisfechos, porque no lo estamos", afirmó de manera categórica Laurent Mekies, jefe del equipo. "No estaremos satisfechos hasta que volvamos a tener un auto de carreras que tenga el ritmo para ganar por méritos propios. No firmamos por otra cosa que no sea ganar carreras".
El directivo reconoció el esfuerzo conjunto de la fábrica tras haber quedado relegados en el desarrollo del chasis a fines del año pasado: "Mucha gente entre bastidores ha estado trabajando para aportar un poco más en cada área. Eso nos devolvió a la posición en la que estamos ahora, luchando en cada carrera por el podio, pero el objetivo sigue siendo el escalón más alto".
El RB22, un monoplaza impredecible y difícil de domar
El reciente segundo puesto de Verstappen en el GP de Hungría —favorecido por fallas mecánicas en el McLaren de Oscar Piastri y errores de estrategia en Ferrari— volvió a dejar al descubierto que el RB22 es un auto sumamente delicado y aerodinámicamente sensible.

Ni el tricampeón neerlandés ni Isack Hadjar han logrado encontrar un comportamiento constante en pista.

"Creo que nunca conseguimos darles a Max e Isack un auto con el que pudieran apretar al máximo", admitió Mekies al repasar el rendimiento en las últimas fechas.
"Salvo Lando Norris, que estuvo claramente un escalón por encima en Budapest, Max pudo igualar al resto. Eso es positivo porque significa que tenemos margen para mejorar con el paquete actual, pero ha sido un trabajo duro para los pilotos mantener el auto en su ventana de funcionamiento".
Sensibilidad extrema a los factores externos
Al analizar las causas de esta imprevisibilidad, Mekies explicó que el monoplaza reacciona de forma desmedida ante mínimas variaciones en la pista o en el clima, un rasgo estructural que la escudería arrastra desde la primera fecha del campeonato.
"Nuestro coche ha sido muy sensible a una serie de pequeños factores. Basta con que recojas un mínimo daño en el fondo plano con la grava o los pianos, o que cambie la dirección del viento, para que todo quede al límite", detalló el directivo francés.

Esta inestabilidad no solo penaliza en los tiempos por vuelta, sino que afecta directamente la confianza del piloto al momento de arriesgar. "No es un tema nuevo, pero sí es el área de la que probablemente tenemos más potencial por extraer si queremos pelear mano a mano por el campeonato", concluyó Mekies de cara a la segunda mitad del calendario.








