Red Bull creyó haber dejado atrás lo peor. El RB22 pasó de perder más de un segundo por vuelta en el comienzo del campeonato a quedar mucho más cerca de los líderes antes del receso. Sin embargo, Max Verstappen todavía no confía plenamente en el auto.
La inquietante falla que Verstappen le pidió resolver a Red Bull antes de Zandvoort
El neerlandés reconoció que el RB22 puede comenzar un fin de semana mostrando buenas señales y perder rendimiento con el paso de las sesiones. A 110 puntos del líder, espera que el equipo encuentre una respuesta para la segunda mitad de la temporada.


Hay fines de semana que comienzan con buenas sensaciones y terminan convertidos en una nueva búsqueda de respuestas. El viernes parece abrir una puerta, pero los cambios realizados durante las siguientes sesiones no siempre representan un avance. En ocasiones, incluso vuelven al auto más difícil de conducir.
Eso es lo que más inquieta al neerlandés. No se trata solamente de encontrar velocidad, sino de comprender por qué el Red Bull puede funcionar de una manera al comenzar la actividad y ofrecer una respuesta completamente distinta el sábado o el domingo.
“Debemos intentar entender por qué a veces comenzamos bastante bien un fin de semana y luego empeoramos”, señaló Verstappen al marcar la gran prioridad del equipo para la segunda mitad del campeonato.
Un auto que todavía desconcierta
Antes del comienzo de la temporada, todas las miradas estaban colocadas sobre la unidad de potencia que Red Bull desarrolló para este nuevo ciclo de la Fórmula 1. Existían dudas sobre su rendimiento y confiabilidad, pero el motor DM01 terminó ofreciendo una respuesta más competitiva de la esperada.
Las principales dificultades aparecieron en otro lugar. El RB22 nació con exceso de peso y un chasis que no entregaba el rendimiento esperado. Esa combinación dejó al equipo muy lejos de la punta en las primeras carreras.
En Australia y China, la diferencia en ritmo llegó a superar los 1,3 segundos por vuelta. Era una distancia enorme para una escudería acostumbrada a dominar y obligó a Red Bull a iniciar una carrera contrarreloj.

El equipo consiguió reaccionar. En Bélgica y Hungría, la brecha se había reducido a alrededor de dos décimas. La evolución fue evidente, pero Verstappen considera que esos números no explican por completo la situación.
El auto es más rápido, aunque todavía resulta imprevisible. Puede adaptarse bien a una pista y mostrar dificultades en la siguiente. También puede comenzar fuerte una carrera y perderse a medida que se modifica su puesta a punto.
Cada avance parece venir acompañado por un nuevo interrogante. “Aparece un problema diferente”
Después del Gran Premio de Hungría, Max admitió que Red Bull parecía encontrarse con un inconveniente distinto en cada fin de semana. La frase expuso el cansancio acumulado durante una temporada en la que el neerlandés no pudo pelear con las mismas armas que sus principales rivales.
Incluso recurrió al humor para describirlo. Verstappen bromeó con que tantos contratiempos terminarían llevándolo a pasar el próximo receso invernal “como un Buda en el Tíbet”.
Detrás de esa ironía existe una preocupación concreta. Red Bull aún no conoce completamente su auto y esa incertidumbre limita su capacidad para desarrollarlo. Una mejora puede funcionar en determinada condición y no repetir el mismo resultado una semana después.
Mientras Mercedes, Ferrari y McLaren avanzan con sus propios paquetes de evoluciones, perder tiempo tratando de comprender una reacción inesperada puede resultar demasiado costoso.
Una remontada que esta vez parece lejana. Verstappen llegará a la reanudación del campeonato ubicado a 110 puntos de Kimi Antonelli. La diferencia es amplia y obliga a Red Bull a mejorar rápidamente si pretende conservar alguna posibilidad de luchar por el título.
El neerlandés ya protagonizó una recuperación extraordinaria durante la temporada pasada. Desde Zandvoort en adelante terminó en el podio en todos los Grandes Premios y logró recortar una enorme distancia durante la segunda mitad del calendario.
Esta vez, Max no espera que la historia pueda repetirse con la misma facilidad. El escenario cambió. Mercedes comenzó el año como la referencia, Ferrari consiguió acercarse mediante sus mejoras y McLaren volvió a convertirse en una amenaza. Red Bull no persigue a un único rival, sino que debe medirse con tres equipos capaces de ganar.
Volver a casa buscando respuestas. La Fórmula 1 regresará a la actividad en Zandvoort, un lugar especial para Verstappen. Será la última edición prevista del Gran Premio de los Países Bajos y nuevamente las tribunas se teñirán de naranja para acompañar al ídolo local.
Pero detrás de la emoción habrá una prueba decisiva. El trazado neerlandés, estrecho, veloz y con sus características curvas peraltadas, necesita un auto previsible y capaz de transmitir confianza.
Red Bull ya demostró que puede reducir la distancia. Ahora debe dar el paso más difícil: entender por qué el RB22 puede comenzar un fin de semana ilusionando y terminar dejando más preguntas que respuestas.
Verstappen volverá a correr frente a su gente. Sin embargo, ni siquiera él sabe todavía qué versión del Red Bull encontrará cuando salga a la pista.








